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Por Nadia Venegas

Hace dos años, Abraham López, un joven de 22 años recibió un regalo que se convertiría en su mejor amigo.

Se trataba de un gato, blanco con negro y ojos verdes, al que le puso como nombre Fidel y que desde entonces se convirtió en su mascota consentida.

En su primer año de vida, llevó a Fidel a una veterinaria particular, donde le aplicaron sus vacunas, aceites antipulgas y lo desparasitaron, servicios en  los que tuvo que invertir gran parte de su sueldo.
“De las vacunas habrán sido como 3 mil pesos, el baño con el corte de las uñas unos 300 y de lo demás no recuerdo bien, pero por lo menos 2 mil 500 pesos”, relata, “no fue en un sólo mes, pero sí es más o menos lo que me ha costado”.

En busca de otras opciones que pudieran ser más económicas, Abraham, quien trabaja como empleado en una fonda en Iztapalapa, acudió el pasado lunes 13 de febrero al Hospital Veterinario de la Ciudad de México sin saber que se llevaría una decepción.

El nosocomio, ubicado en Carlos L. Gracida, esquina con el Eje 6 sur en la colonia Santa Cruz Mayehualco, se encuentra en un descontrol, saturación y con problemas de atención a los usuarios, por lo cual Fidel no pudo ser vacunado.

“No vivo muy lejos, así que nos vinimos temprano, estuvimos esperando casi tres horas y no le pudieron poner la vacuna, porque era tarde y me tenía que irme a trabajar”.
Como Fidel, diariamente son rechazados decenas de dueños de mascotas quienes buscan atención en este sitio, el cual no tiene servicio de citas y en algunas ocasiones, antes de las 10 de la mañana se terminan los lugares para la revisión, pese a que la atención médica concluye a las 5 de la tarde.  

La problemática de la saturación, lo cual molesta a los usuarios, se constató a través de diferentes visitas al sitio. Recientemente la Secretaría de Salud de la capital (Sedesa) informó que el número de mascotas atendidas había aumentado. 

En la ceremonia de inauguración, encabezada por el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, se explicó que el nosocomio contaría  con nueve consultorios, debía tener 10 consultas cada uno, pero se llega a duplicar la atención de pacientes.

Mientras debían revisar a 100 mascotas, entre perros y gatos al día, de acuerdo con la dependencia, se llegan a ver hasta 220 animales.

En los primeros 11 meses que estuvo en funciones , se atendieron un total de 30 mil 743 perros y cuatro mil 96 gatos, según detalla la Sedesa.

 De estos fueron 18 mil 283 consultas generales y de especialidad cinco mil 637 desparasitaciones y 11 mil 538 actividades de sensibilización a los propietarios.
Se detalla que se practicaron mil 252 cirugías de tejidos blandos y de ortopedia por padecimientos, lesiones y traumatismos, 11 mil estudios y se hospitalizaron a cinco mil 321 mascotas.
En temas de esterilización se realizaron mil 27 cirugías.

Pese a la mala atención, la Sedesa ya incrementó los costos, aunque se había prometido que serían accesibles para la población.
De acuerdo con una publicación en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México del pasado 8 de febrero, algunos de los tratamientos llegan a superar los miles de pesos, pero sin incluir los medicamentos, mismos que a opinión de los pacientes tampoco se venden a precios accesibles.

“Hemos gastado hasta 800 o mil pesos en medicinas, que a veces es más que la hospitalización, el día cuesta 60 pesos y lo demás mil”, dijo Diana Medina, quien llevó a un perro dálmata por problemas renales.
“No sabemos si es más barato aquí o en otro lugar”.

Aunque se solicitó en distintas ocasiones una entrevista con la directora del hospital, Silvia Viruega, para este artículo la petición no fue atendida.