Por Francisco X. López

El 23 de marzo de 1939 en la revista Pepín se anunciaba una nueva serie, Adelita y las Guerrillas, un personaje con un gran significado histórico. Creada por José G. Cruz, se basaba en la apariencia de su hermana Josefina, quien además contribuía diseñando los vestuarios de la heroína.

En aquella época se representaba a las mujeres como sumisas e indefensas, en el mejor de los casos en forma cómica, sobre todo en las tiras americanas e inglesas, pero Adela Negrete tenía una conciencia social, la cual le llevó a convertirse en una de las primeras justicieras del cómic.

Comenzando con apenas dos páginas, el éxito fue tal que los tirajes aumentaron exponencialmente, pasando de 30 mil hasta un estimado de 500 mil ejemplares diarios. Adelita se convertiría en la estrella de Pepín a tal grado que los demás personajes creados por Cruz, como Juán sin Miedo, Brenty, El Monje Negro y Nancy termiraron apareciendo en sus historias, dando forma a uno de los primeros universos en la historia de los cómics.

Además, la protagonista apareciá participando o presenciando hechos historicos de la Revolución. Curiosamente, en una historia aparece Superman (entonces publicado en Pepín) para salvar a Nancy de caer en un precipicio, para después preguntarse qué hace ahí. Adelita rompe la cuarta pared diciendo a los lectores que Nancy no puede morir o el autor moriría de hambre. Vaya que Cruz era un adelantado a su tiempo.

En 1952 se lanzó una nueva serie a la cual se unieron la dibujante Delia Larios y el artista gráfico Ramón Valdiosera. Coincidentemente con la persecusión a los cómics en Estados Unidos, Adelita fue blanco de la censura, considerando “pornográfico” su estilo. Era presentada como una mujer empoderada, que montaba a caballo y manejaba armas, que golpeaba, mostraba las pantorrillas y vestía escotes provocadores. Incluso había muchas imágenes que sugerían homoerotismo, lo cual escandalizó a sectores de la sociedad.

Esto llevó en 1956 a una gran quema de ejemplares en el Zócalo de la Ciudad de México y haciendo que la serie modificara su estilo y sus temas. La protagonista terminaría casándose.

Aún cuando la serie dejó de publicarse en México, sus reediciones siguieron publicándose en Sudamérica hasta la década de los 80. Sin embargo, ésta obra revolucionaria y precursora ha ido quedándose en el olvido.

Con motivo de su 80 aniversario se presenta una exposición en los ventanales del Ayuntamiento de Guadalajara, promovida por el investigador Jaime Cobián Zamora y curada por Jaime Aurelio Casillas, siendo el primer paso para la reivindicación de la heroína.

La intención es llevar esta muestra a otras ciudades, en un momento en el cual los lectores desconocen casi por completo la riqueza de la historieta mexicana. Es muy importante apoyar estas iniciativas.

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Francisco Xavier Lopez Martinez


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