Por Danilo Díazgranados

Las noticias no son alentadoras para el comercio internacional en esta parte del globo terráqueo. Según el Banco Interamericano de Desarrollo, durante el primer semestre de 2020 el valor de las exportaciones en América Latina se contrajo 16%.

Aunque la cifra contrasta con la proyectada por la Organización Mundial de Comercio, que preveía una contracción de entre 13% y 31% para similar periodo, de igual manera es preocupante porque denota que aún existe mucha incertidumbre acerca del panorama económico de la región.

Sin duda alguna, los efectos que ha dejado y que sigue dejando a su paso la pandemia son de gran impacto en todos los sectores, ante lo cual el comercio internacional, conjuntamente con el turismo y ramas conexas, han resultado mayormente afectados por la semiparalización de la actividad productiva y comercial.

En cuanto a la cifra reportada por el BID, el intercambio global de bienes y servicios, alcanzó 13.3% interanual durante similar lapso. En el informe anual Monitor de Comercio e Integración, el organismo multilateral señala que el descenso en el comercio internacional latinoamericano supera al mundial, aunque “es menor que el esperado inicialmente y se observan algunos signos de recuperación”.

Paolo Giordano, economista principal del sector de Integración y Comercio del BID, advirtió al respecto que “los nuevos rebrotes y medidas de confinamiento podrían afectar la recuperación de la actividad comercial global, que ya venía debilitándose antes de la crisis sanitaria”.

En lo que concierne al comercio de bienes, las caídas más acentuadas de exportaciones fueron las correspondientes a Venezuela (68.8%), El Salvador (27.6%), Perú (26.8%), Bolivia (25.2%), Colombia (25.3%) y México (19.5%). Mientras tanto, el informe reporta también que Centroamérica registró la menor caída en sus exportaciones con 6.6%, seguida del Caribe con 4.9% y Sudamérica con 14%.

Los descensos en México y demás países suramericanos son atribuidos en el documento al desplome de 29.2% de los precios del petróleo a partir de enero de 2020.

Entre las recomendaciones para recuperar el auge del comercio, el BID destaca que para atraer nuevas inversiones y aprovechar eventuales oportunidades en la región, tanto en bienes como en servicios, “los países deberán apuntar a una ambiciosa agenda de políticas de inserción internacional y de consolidación de las cadenas regionales de valor”.

También sugieren fortalecer de agencias de promoción de exportaciones y de atracción de inversiones. A estas se suman la reducción de costos de transporte y reforzamiento de los procesos de integración y cooperación regional, entre otras.

Esperemos, entonces, que los países de la región definan e implementen políticas sólidas y efectivas para evitar la caída de sus exportaciones.

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Danilo Díazgranados

Especialista en temas financieros, económicos y de emprendimiento.

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