Allende al mar el Día de muertos rifa

Allende al mar el Día de muertos rifa

 

Agua, tierra, fuego y aire

todo lo que esperas

del amor y de la vida.

Te daré mi ofrenda

para que vuelvas.

Pedro Guerra, cantautor español.

 

Por Ricardo Córdova

“Los mexicanos –sobre todo con los extranjeros- son re amables y muy amigables. Pero yo que te conozco y conozco a unos cuantos de tus paisanos, te puedo decir que detrás de esa buena onda, lo que se esconde son las ganas de compartir –la palabra adecuada sería aleccionar- con los foráneos su riquísima cultura e historia, sus hermosas y coloridas costumbres o su deliciosa comida, de las cuales ustedes, los mexicanos, están justificadamente muy, muy orgullosos. Que los extranjeros no valoren o desconozcan la riqueza de su cultura les genera cierta desazón. Pero a mí me gusta mucho que seas mexicano. Yo me siento orgullosa de que mi marido venga de un país con una cultura como la tuya. Pero que además hagan enojar todo el tiempo a los gringos eso me encanta”. Palabras más palabras menos es la opinión  de Irina sobre de los mexicanos.

La confidencia de ella, a su vez, me llevó a reflexionar sobre mi identidad, algo que fuera de mi terruño constantemente hago. ¿Qué me hace ser mexicano? ¿Qué es lo que me hace sentir profundamente orgulloso de mi nacionalidad?

Papel picado. Adorno tradicional mexicano del Día de Muertos. Puebla 2017.

Yo diría que en primer lugar mi idioma. Hablar, escribir, sentir y concebir el mundo en idioma español me brinda identidad, me hace ser lo que soy y decir lo que digo y cómo lo digo. A partir de mi idioma pertenezco: soy mexicano y todavía más: soy hispanohablante; pero asimismo “mi castellano” me brinda arraigo y sentido de pertenencia: soy orgullosamente chilango con las particularidades de mis circunstancias. Ciertamente a mí me gusta muchísimo mi idioma, porque además de ser la única lengua que tengo, ninguna otra de las que medio conozco está conectada con mi corazón, con mis recuerdos y con mis afectos.

Ahora que hablando del idioma, déjenme contarles que desde hace unos meses estoy involucrado en una investigación relacionada con el uso del español en las estepas. Estoy tratando de descubrir con quién se está juntando últimamente Irina porque de unos meses para acá ¡Vieran qué bien le salen decir las palabrotas mexicanas!

Por otro lado, también estoy muy orgulloso de nuestra historia -aunque llena de desgracias, héroes, villanos  y traiciones- es rica y con un chorro de matices: desde las primeras civilizaciones que habitaron la región (hace casi 4000 años), pasando por La Conquista, La Colonia, La Independencia hasta llegar al México actual. La verdad es que es que cada época es muy interesante y para bien o para mal, gracias a eso hoy somos lo que somos.

Igualmente me gusta mucho que mi persona sea el vivo ejemplo del mestizaje de estas tierras: en mis rasgos se asoma la innegable mezcla indígena, española y negra. Creo lo mejor del mundo es aquello que resulta de las mezclas.

Igualmente se me hincha el pecho, y la barriga, cuando de comida y cosas deliciosas hablamos. Soy un fervoroso creyente de que pocas comidas en el mundo son tan deliciosas como la mexicana: chicharrón, barbacoa, gorditas, huitlacoche, quesadillas, salsa, tacos, pancita, panuchos, chilaquiles, enchiladas, cabrito, ceviche, vuelve a la vida…uff y recontra ufff.

Es por ello que cuando en casa recibimos visitas, a nuestros invitados comúnmente les solemos ofrecer algún platillo de la maravillosa gastronomía de mi tierra. Por cierto, a los camaradas los enloquece el guacamole, el pico de gallo, las quesadillas, las burritas, los totopos con frijoles y el tequila. Si se los ofrecen un la cena ¡Satisfacción garantizada!

Y sigo: no exagero si les digo que me siento muy orgulloso de los logros de Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro, Alejandro González Iñárritu, Karla Souza, Salma Hayek, Gael García, Demián Bichir, Diego Luna, etc. Por eso, todo el tiempo le recomiendo a los ruskis que vean películas como: “Y tu mamá también”; “Amores Perros”; “La Invención de Cronos”; “Frida”…que además de haber sido dirigidas y/o actuadas por mexicanos, también son muy buenas y son las que están dobladas al ruso J.

Altar del Día de muertos. Puebla 2017. 

Y es que yo, que soy un provinciano global, me siento responsable de hacer todo lo posible para que la gente rusa de mi entorno conozca las cosas positivas de mi país y no solo se queden con el mala imagen que tienen de México a través de las notas que difunden los medios de comunicación: narco, violencia, corrupción, abusos, ignorancia o pobreza.

Es por eso que una de las primeras cosas que hice cuando llegué a las estepas fue autonombrarme Jefe Plenipotenciario del Departamento de Difusión de la Casa de Cultura México-Rusia para el fortalecimiento de la Amistad entre ambos Pueblos la cual tiene su radiante sede en la hermana ciudad de Simferopol, Crimea.

Desde mi pomposo puesto –tengo que presumirlo- he realizado ya algunos avances considerables, respecto al posicionamiento de la imagen y buena reputación de México, así como todo lo relacionado con nuestra cultura.

¿Un ejemplo? El Halloween. Sin dudas es una tradición estadounidense pero global y muy conocida en estas tierras. Tanto, que los amigos rusos -esa noche-  suelen disfrazarse de personajes malévolos y salen a pedir dulces.

Lisa maquillada para celebrar el Día de Muertos-Halloween. Noviembre 2011.

Pues bien, aprovechando la genuina fascinación que Elizaveta sintió desde el primer momento que supo de la existencia de un elegante y bien pintado maquillaje llamado La Catrina, de a poco hemos ido desplazado el gringo Halloween en favor del mexicanísimo Día de muertos, que además es doblemente superior puesto que es considerado por la UNESCO como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad desde el año 2003.

Los últimos empujoncitos para definitivamente institucionalizar en la casa dicha celebración, la recibimos directamente del séptimo arte. Primero gracias a  “Spectre”, la película de James Bond que en su secuencia inicial muestra un impresionante carnaval de Día de Muertos celebrado en las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México y que incendió la imaginación de Lisa.

Pero, sin lugar a dudas, fue la película “Coco” el factor que terminó por inclinar la balanza a favor de la festividad mexicana, posicionando al Día de Muertos como la celebración nacional más conocida, apreciada y valorada…en mi casa.

Aún recuerdo la noche en que los tres –Irina, Lisa y yo- nos sentamos a ver las aventuras de Miguel, Ernesto de la Cruz, Mamá Imelda,  Héctor Rivera, Coco y Dante (el perro xoloescuintle).

Tradicional ofrenda de muertos. Puebla 2017. 

Irina y Lisa se la pasaron llore que llore y yo sacando pecho, feliz de que ellas conocieran un poquito más de las tradiciones de mi país.

Es por ello que a toda pompa les comparto la siguiente noticia: en la edición 2018 del Día de Muertos, los Kórdova de Crimea pondremos, desde el 29 de octubre, nuestro altar de muertos con su respectiva ofrenda para honrar a nuestros difuntos de aquí, de allá y acullá.

Por supuesto que nuestra ofrenda tendrá sus flores (¡chanclas! Acá no hay cempasúchil, pero no importa, ya improvisaremos),veladoras, vasos con agua, su respectivo caminito de sal y también su cruz de cloruro de sodio, una o dos piezas de rico pan negro ruso; por ahí tengo un poquito de mole, algunas frutas de la estepa, salsa verde -nada le hace que sea de las que vienen embotelladas- unos dos o tres íconos de los santos rusos (¿quiubo con el sincretismo?), también una pirámide de Chichen Itzá de yeso y -por supuesto- sus respectivos caballitos de vodka y tequila, esto para que nuestros fallecidos regresen a casa cada año sin dudarlo.

Ofrenda ruso-mexicana. Simferopol 2011.

Y no es por presumir pero me he dado mi tiempo para explicarles a las rusas que la ofrenda de muertos pretende reconocer el valor y legado de los miembros de nuestras familias que nos precedieron; así como refrendar el cariño y respeto que sentimos por cada amigo que se nos fue o cada persona cuya vida nos fue inspiradora. Pero también el Día de muertos para honrar a todos los muertos: a los que se les ignora, a los que se deshonra, a los que se les niega…porque honrarlos a ellos es al mismo tiempo nuestra manera de enaltecer y celebrar a los que estamos vivos.

Y es que a mí me gusta creer que estén donde estén, ellos –nuestros muertos- pueden sentir que no los olvidamos, sino todo lo contrario, y que a pesar de que este hogar está re lejos de México, acá también siempre será su casa y nosotros siempre seremos su familia.

Calavera de perrito hecho en papel maché. Puebla 2017.

Finalmente, les cuento que pondremos una veladora y pediremos por esos muchachos que murieron hace unas semanas en Kerch, también por las muchas mujeres que a diario pierden la vida en México pero también en otros lares. También pediremos por los niños y jóvenes que sucumben por la violencia del narco, la inseguridad, por la falta de oportunidades. Por supuesto que pediremos por todos aquellos que han muerto en el intento de cruzar alguna frontera buscando mejores oportunidades para ellos y sus familias, así como por todas aquellas personas que han muerto sin que a nadie siquiera le importe.

 

Ya con esta me despido

Yo por mi parte, no me canso de afirmar que me siento muy, muy orgulloso de ser mexicano, de mi cultura, de mis raíces y tradiciones. Porque para mí ser mexicano significa solidaridad, generosidad, no dejar a nadie solo. Es por ello que puedo decirles sin empacho que si bien los Kordova de Crimea somos una familia con alma rusa, pero con un corazón muy, muy mexicano.

 

Imagen de ricardo.cordova

Ricardo Córdova Orta


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