Por Carlos Meraz

El crooner más grande de la historia, Frank Sinatra, sentenció: “Para tener éxito hay que tener amigos; pero para tener mucho éxito hay que tener enemigos”. Labrarse un camino no está exento de sortear baches o accidentes, como tampoco de sumar una legión de adeptos y de detractores, algo que Arturo López Gavito ha experimentado en 34 años de trayectoria en la industria del showbiz, donde transitó de entusiasta locutor radiofónico y prometedor directivo en varias discográficas, al mediático crítico musical en TV Azteca y flamante vicepresidente de The Walt Disney Company México. 

Este carismático rubio que bien podría ser la encarnación del cómic de Daniel El Travieso, al que cuando lo asalta la alegría libera sin inhibiciones a su niño interno; también es un self-made que ha forjado una personalidad férrea, mediante una reputación de especialista musical, de caza talentos y de juez sin concesiones en el reality musical La Academia, su escaparate televisivo durante 15 años.

López Gavito es su mejor amigo y también su peor enemigo, con él no hay concesiones: lo amas o lo odias. Pero detrás de su personalidad —su más lograda construcción— está el melómano que puede llorar al escuchar una canción y un ser congruente que sabe que el talento no es un don celestial, sino el resultado del desarrollo sistemático de las cualidades.

“Mi historia es de superación y evolución desde que entré a WFM a los 17 años. Ahí entendí lo que era la pasión y la disciplina, con un estilo de trabajo en busca de la excelencia, con maestros muy importantes como Martín Hernández y Alejandro González Iñárritu. En 1991 me fui a Warner, como gerente de producto, para desarrollar los sellos Atlantic y Dro East West y aprendí a hacer marketing.

“En 1992 empecé junto con Radioactivo donde fui gerente de la estación; un año antes me tocó la apertura de los conciertos en OCESA con INXS y ahí pude trabajar para el show de The Rolling Stones. Luego me tocó abrir en 1996 el sello Universal Music, donde colaboré para firmar a Molotov, y luego me fui a la EMI, donde terminé convirtiéndome en el director de la disquera. También colaboré durante seis años con Pixar para lograr hacer una película animada (Coco), que en su momento fue la más exitosa de todos los tiempos en México, incluso por encima de Avengers de Marvel.

“He sido multidisciplinario en la industria del entretenimiento y he evolucionado junto con ella. Actualmente tengo un programa semanal de dos horas por W con Mario Lafontaine, Música para quedarse en casa; me encargo del management de Aleks Syntek y estamos desarrollando una plataforma con contenidos musicales que incluye una estación de radio que estamos por lanzar y además fundé Eliot Music Label, un sello discográfico digital con nuevo talento mexicano”, advirtió López Gavito.

SEGURIDAD Y HUMILDAD

En un ejercicio de ping pong periodístico, Arturo López Gavito participa en un retrato hablado donde cada respuesta describe al ser humano detrás del personaje, en una suerte de charla de diván, a través del cuestionario de Proust, en una conversación diferente con un comunicador ídem.

— Con qué personaje de la historia te identificas?

— Malcolm X. Era una persona que no tenía miedo de decir lo que pensaba y además construyó la idea de la emancipación e impulsó los derechos civiles de los afroestadounidenses.

— ¿A quién te hubiera gustado conocer?

— Lázaro Cárdenas. Creo que es el último de los presidentes mexicanos al que se le recuerda con respeto. Y quien, a través de la expropiación petrolera, tuvo el valor  de ponerse al tú por tú con los extranjeros.

— ¿Qué maestro te hubiera gustado que te diera clases?

— José Vasconcelos. Por todo lo que hizo en la Secretaría de Educación Pública y por impulsar a los muralistas durante su período.

— Si no hubieras sido hombre, ¿qué mujer te hubiera gustado ser?

— Ella Fitzgerald. Porque no sólo es la voz más importante que ha existido en la historia, sino la primera mujer que luchó en el entretenimiento por las mujeres. 

— ¿Si pudieras elegir en quién reencarnar a quién escogerías?

— Peter Gabriel. Para mí es uno de los grandes genios de la música, ha sabido ser congruente, paciente para lanzar su música, alguien que no tenido fracasos musicales, que se ha  reinventado musicalmente y a quien no le importa cómo se ve físicamente.

— ¿Qué personaje del Mago de Oz serías?

— El hombre de hojalata, porque soy todo corazón. 

—¿A quién le pedirías un autógrafo?

— Víctor Trujillo. Es uno de los comunicadores mexicanos a los que más admiro, es el más congruente que existe y al que más le creo. 

— ¿Qué superpoder te encantaría tener?

— Leer la mente.

— ¿Quiénes son tus héroes en la vida real?

— Mi padre. Él falleció hace como 25 años, aproximadamente, de él aprendí todo lo bueno que soy. Aprendí algo que trabajo todos los días: ser humilde. 

Me ayudó a hablar en inglés; me presentó a los grandes del jazz; me inculcó las grandes cualidades generosas del vino como alimento; me enseñó a quedarme callado cuando no tuviera nada bueno qué decir y también a ser un caballero. 

— ¿Qué fotografía o imagen nunca colgarías en tu sala?

— Una de Luis Miguel. 

— ¿A quién te hubiera encantado entrevistar?

— Frank Sinatra. Es el ícono más grande del pop de toda la historia. De él he aprendido mucho e incluso tengo su discografía completa.

— ¿Ante qué personaje que coincidieras en la calle optarías por cambiar de acera?

— Con cualquier expresidente de Mexico.

— ¿Cuál es tu mayor extravagancia?

— El ser espontáneo. Cuando tengo ganas de hacer algo, lo hago sin importarme lo que la gente piense alrededor. No me mido y no me importan las consecuencias. 

— ¿Cuál es tu pasatiempo?

— Escuchar música y también cocinar, mi especialidad es la paella, la hago siempre y cuando la pueda compartir, pues la clave es servir. 

— ¿Qué es lo que menos te gusta de tu aspecto físico?

— Mi panza, pues ahora en la cuarentena se ha ido desarrollando voluminosamente.

— ¿Qué hábito ajeno no soportas?

— Que la gente fume.

— ¿De qué palabra abusas?

— Del “gracias” y del “por favor”.

— ¿Cuál ha sido tu concierto favorito?

— El Secret World Tour, de Peter Gabriel, en 1992.

— ¿Cuál es tu placer culpable en la música?

—La música del Festival OTI de los años 80.

— ¿Qué canciones describen tu personalidad?

— Mess Around, de Ray Charles; Aquellas pequeñas cosas, de Joan Manuel Serrat y Shine On You Crazy Diamond, de Pink Floyd.

— ¿Qué película marcó tu vida?

— El Imperio Contraataca, de Star Wars, porque ahí me convertí en fan y coleccionista.

— ¿Cuál fue el último libro que leíste?

Érase una vez México, de Alejandro Rosas y Tiende tu cama, del marine William H. McRaven, sobre cómo forjar hábitos.

— ¿A qué político le darías un pastelazo?

— A Enrique Peña Nieto.

— Si fueras presidente de México, ¿cuál sería tu gabinete ideal?

— En la Secretaría de Gobernación, Víctor Trujillo; en la de Relaciones Exteriores, Martha Debayle; en la Procuraduría de Justicia, Horacio Villalobos; en la Secretaría de Educación Pública, Carlos Loret de Mola y en la de Economía, Ricardo Salinas Pliego.

— ¿Cuál es tu máxima favorita?

— Una que yo acuñé: “La humildad y la perseverancia son la base del éxito”. 

— ¿Qué estarías haciendo si el dinero no importara?

— Exactamente lo mismo que hago.

— ¿Tienes algún chiste que te fascine?

— En la Expo Sevilla de 1992 estaba Juan Gabriel, como representante de Mexico y rodeado de diversas autoridades mexicanas, los periodistas se le acercan y le preguntan que además de la música, la comida mexicana, como el chile y sus salsas, también es un gran representante de Mexico, y queremos preguntarle: ¿Si a usted le gusta el chile pasilla? A lo que él responde: A mi me gusta pa’silla, pa’hamaca, pa’mecedora, pa’sillón y pa’lo que sea.

— ¿Qué te hace reír?

— La ineptitud.

— ¿Qué te hace llorar?

— La desgracia, la falta de igualdad y el abuso del poder.

— ¿Cuál es tu idea de la felicidad perfecta?

— Vivir sin estrés. Un día despertar y saber que va a ser tranquilo, en donde pueda dedicarme a disfrutar, en lugar de preocuparme o tener que ponerme a trabajar en algo.

— En la última cena de tu vida, ¿quiénes serían tus 12 hipotéticos invitados?

— Algún gran amor que haya tenido, mi hijo, mis tres amigos más cercanos y mis dos hermanos. No quiero llegar a los doce invitados.

— Y como tú Judas, ¿quién sería el invitado?

—Vamos a llamarle El Doctor Cariño, porque representa muchas personas que han llegado a mi vida, con una cara de amistad, y han terminado siendo quienes me han apuñalado por la espalda.

— ¿Cómo te gustaría morir?

— Lo que me gustaría que supieras es que estoy preparado. Hoy podría morir sin ningún problema, porque he logrado lo que he querido, no tengo muchas cosas más qué hacer salvo lo que vaya llegando. 

Me gustaría que fuera mientras duermo y la canción que quiero que me pongan en mi funeral es Over The Rainbow, pero interpretada por Eric Clapton. Un tema que tocó en su único concierto en México (el 19 de octubre de 2001 en el Foro Sol), al que no pude asistir y es una de las pocas cosas de las que me arrepiento.

— ¿Qué diría tu epitafio?

— “Vivió de la música y para la música”.

— ¿Cuánto cuesta un boleto del Metro?

— Cinco pesos.

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