Por Danilo Díazgranados

El Banco Central Europeo, en la persona de su presidenta Christine Lagarde, ha ofrecido su evaluación acerca del panorama económico mundial en la era postcovid. La banquera se ha referido a que este proceso, que está trayendo una gran cantidad de enseñanzas, puede dar lugar a una recuperación “incompleta, compleja y puede que transformadora”, además de gradual, secuencial y moderada, pronósticos nada alentadores para un mundo que está ávido de buenas noticias.

Sin embargo, advierte que “lo peor ya pasó”, en razón de que la economía parece haber superado el punto más bajo de la crisis. Al parecer, la alta funcionaria no se ha paseado completamente por la situación del continente americano, región en la cual la pandemia ha hecho que la crisis económica y sus consecuencias en el ámbito social ofrezca pocas probabilidades de reanimación en el corto plazo.

Por otra parte, ha resaltado la oportuna atención y la respuesta masiva y diligente de los Bancos Centrales, a la vez que destaca la actuación del organismo a su cargo, el cual seguirá trabajando de manera eficaz y proporcional para cumplir con su mandato de estabilidad en los precios.

En lo que corresponde a Europa, señaló que por vez primera las políticas monetaria y fiscal “han ido de la mano”, lo que representa un significativo avance, instando a los líderes europeos a dar una respuesta a la crisis, cooperativa y armonizada y no nacionalista.

Ahora bien, aunque se refiere a la economía mundial, el caso descrito por la señora Lagarde corresponde únicamente a lo que se ha evidenciado en la mayoría de los países que integran el bloque común europeo. Del otro lado del charco, en el nuevo continente, la situación pareciera ser diametralmente opuesta.

No hay recursos, existe una ausencia casi total de medidas efectivas para paliar el deterioro en las finanzas de las naciones emergentes. De hecho, ni siquiera existe una iniciativa común, que abrigue a los países de la región, para que se unan y trabajen en pro de la recuperación económica. Es una zona altamente dividida y con muchas diferencias de índole política, económica y con una gran brecha social.

Lo cierto del caso es que, en cualquier lugar del mundo en el cual nos encontremos, observaremos el surgimiento de nuevos sectores productivos y comerciales, mientras que otros tendrán que adaptarse a vivir en esta nueva realidad. El reacomodo pareciera ser la opción para aquellas ramas de la actividad productiva que pretendan subsistir en la economía postcovid.

 

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Danilo Díazgranados

Especialista en temas financieros, económicos y de emprendimiento.

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