Por Moris Beracha

El más reciente informe de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban) asegura que la banca de América Latina ha sido resiliente frente a la crisis provocada por el COVID-19. Según el documento, el sistema financiero de la región ha evidenciado una gran fortaleza para afrontar los cambios y los desafíos que supone para la economía mundial, y sobre todo local, la irrupción de la emergencia sanitaria.

“La pandemia ha mostrado ser devastadora en casi todos los países emergentes, en especial en América Latina. Ocurrió en un momento de inflexibilidad fiscal, en medio de sectores de salud con bajo margen de maniobra, y con mercados laborales que se caracterizan por un alto componente de informalidad”, indica el análisis correspondiente al tercer trimestre de 2020.

Los datos generados por el Fondo Monetario Internacional, incluidos en su Informe de Perspectivas Globales, señalan que la economía global podría decrecer 4,4% al cierre de 2020, mientras que en Latinoamérica la contracción se prevé en 8,1%, lo que no augura un final feliz, por lo menos para esta parte del mundo, en lo que respecta a este año. Esas cifras son tomadas por Felaban para afirmar que el panorama en la región se presenta “agridulce”, ya que se generan retos de política económica adicionales.

Entre los retos a asumir están los correspondientes a materia laboral, ya que esta es una de las mayores afectaciones que ha dejado la pandemia a escala mundial, pero con mayor impacto en el continente americano. “Existe el riesgo latente de contar con una generación perdida en materia laboral”, sostiene. Los más afectados han sido, sin duda alguna, los jóvenes y las mujeres, considerados los más vulnerables de la población.

En momento tan adversos es que la banca regional ha demostrado su resiliencia. Indicadores previos de patrimonio, solvencia, liquidez y bajos índices de morosidad han ayudado para que el sistema financiero, pese a los problemas coyunturales de cada país en específico, se haya mantenido de pie, firme ante las adversidades propias de una época de crisis mundial.

Las medidas adoptadas por los Bancos Centrales de cada país han atenuado el impacto que ha podido tener la pandemia sobre el sistema financiero. Más bien, se han observado altos índices de bancarización, el incremento en el uso de la banca electrónica y la adecuación de productos y soluciones financieras adaptadas a las necesidades de la población.

Las pequeñas y medianas empresas, en especial, han sido favorecidas con financiamiento en condiciones preferenciales, y las personas reciben las ayudas que les dan los gobiernos a través de la banca. Quizá, en el corto plazo, se pueda vislumbrar cuál ha sido el verdadero

impacto de la crisis sanitaria en el sector bancario latinoamericano. Lo que sí se sabe a ciencia cierta es que las instituciones han aguantado la crisis y han respondido a los requerimientos de gobiernos y a la población en general, con productos y soluciones adaptadas a las necesidades de cada cliente.

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Moris Beracha

Experto en Gestión de Activos de Inversión, criptomonedas, private equity, finanzas y economía mundial.

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