Por Francisco X. López

Usualmente, la imagen del superhéroe es la de un coloso lleno de poder, una figura imponente. Ese es uno de los clichés del género. Aún así para todos quienes comenzaron a leer cómics a partir de los años 50, la imagen de Superman fue la de un hombre normal, cercano, con una sonrisa fácil y sincera. El creador de esta figura fue Douglas Curtis Swan, un gentil artista autodidacta que casi por casualidad se convirtió, de acuerdo a varios expertos e historiadores, en el artista definitivo de El Hombre de Acero.

Curt nació en 1920 y comenzó a realizar ilustraciones para el ejercito estadounidense en 1940, mientras estaba de servicio en Irlanda. Hizo carteles para la Cruz Roja e ilustraciones y mapas para la revista Star and Stripes, lo cual le llevó a buscar una carrera artística al terminar la guerra, pero sin pensar siquiera en dibujar cómics. Un compañero suyo, que estaba escribiendo para DC lo animó a presentar su trabajo y al poco tiempo estaba ilustrando historias de The Boy Commandos y ganando más dinero del que había imaginado.

En 1951 renunció debido al estrés, pero al ver disminuidos sus ingresos decidió regresar a los cómics, trabajo que nunca más dejó.

Para 1955 era el dibujante principal de los títulos de Superman y su estilo comenzó a definir una época. Poco a poco pasó del hombre fornido con torso de barril, a un cuerpo más natural, sin dejar de ser musculoso, pero su principal virtud, fue darle expresividad al rostro de Kal-El. Si se ve con cuidado su trabajo, es posible encontrar todo tipo de expresión, alegría, gozo, complicidad, rabia, tristeza, miedo, sorpresa. No había nada que la cara de Superman no pudiera transmitir y esa expresividad estaba presente también en su archienemigo, Lex Luthor, cuya risa malévola se convirtió en una marca inconfundible.

Swan no sólo ilustró las aventuras del Hombre del Mañana en sus series regulares, también fue el artífice de algunas de las historias imaginarias más célebres.

La Muerte de Superman, La Boda de Jimmy Olsen y Superchica, La Historia de Superman Rojo y Superman Azul, La Historia de los Hijos de Superman y Superman y Batman ¿Hermanos? y El choque de La Capa y La Capucha, esta última es quizás la más referenciada en la cultura pop, al mostrar la famosa imagen de Batman abofeteando a Robin.

Swan se mantuvo dibujando a Superman, aún cuando artistas de un estilo mas dinámico y dramático como Neal Adams, Ross Andru, Jose Luis García-López y Gil Kane, llegaron a darle nuevos brios al personaje. Finalmente en 1985, cuando DC reinició su Universo con la Crisis en Tierras Infinitas, dio un paso al costado, no sin antes dibujar la última historia del Superman clásico: ¿Qué le pasó al Hombre del Mañana? Un auténtico testimonio de una era y una verdadera carta de amor al personaje.

Curt Swan falleció en 1996, pero su legado se mantiene vigente en cada lector que descubre al personaje y se decide a adentrarse en su historia. Su Superman del rostro amigable es una de las imágenes más entrañables del Siglo XX. 

Imagen de francisco.lopez

Francisco Xavier Lopez Martinez


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