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BAKÚ.- En un año de ensueño para el futbol británico, Chelsea y Arsenal chocan en una tormentosa final de Europa League, en un partido de difícil acceso, primero para arribar a la lucha por el título y, después, para que los aficionados ingleses vayan a la capital de Azerbaiyán para apoyar a sus equipos.

Parecía que otorgar seis mil entradas por club era poco para un estadio con capacidad para 68 mil espectadores, pero en la práctica resultó demasiado por la falta de vuelos directos de Londres a Bakú, que implicaba una inversión de mil 300 dólares sólo en el avión, sin contar alojamiento y ticket para el juego.

La situación derivó en la devolución de los boletos asignados, los ‘Gunners’ regresaron 2 mil 200, mientras que los ‘Blues’ sólo habían colocado 2 mil entre sus seguidores, así que se espera poco apoyo británico y la población local tendrá el privilegio de contar con más lugares disponibles para presenciar un derbi londinense en el que se pelea por un campeonato.

El choque fue empañado por un conflicto político que provocó que Arsenal decidiera que el armenio Henrikh Mkhitaryan no hiciera el viaje, por los conflictos entre el país del jugador con Azerbaiyán y porque no había garantía de seguridad.

En el club querían mostrar apoyo a su compañero con su nombre en las camisetas, pero el club detuvo el intento, por las estrictas reglas en los uniformes.

La última vez que Chelsea llegó a una final europea fue en 2013 y Eden Hazard se la perdió por una lesión, por lo que el belga llega con hambre de revancha, además podría ser su despedida, antes de partir rumbo a Real Madrid.

Del lado de Arsenal, Pierre-Emerick Aubameyang y Alexandre Lacazette se han combinado para marcar 13 goles y buscarán ser la dupla rumbo al título, aunque antes tendrán que superar a una defensa liderada por David Luiz, que sólo permitió nueve tantos en 14 juegos en la Europa League.

JLR

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