Espada de Dos Manos

Por  Marcelo Fabián Monges / Escritor y periodista

Importante: Este contenido es responsabilidad de quien lo escribe, no refleja la línea editorial del Diario de México

En cualquier sociedad sana, la frase de López Obrador: “Esto nos viene como anillo al dedo”, refiriéndose a la crisis generada por la pandemia, con todas sus consecuencias, debería significar el fin de su carrera política y de su vida pública. Si en México esto no se plasma de esta manera, se debe a varias razones, entre ellas está la corrupción de muchos de sus seguidores y beneficiarios, que por un hueso lo defienden, incluso contra toda conducta racional. Esto incluye a periodistas, medios de comunicación, políticos abyectos, etc. Entre las otras razones que se pueden encontrar para que semejante declaración de perversidad y de maldad no signifiquen el fin de López Obrador, se encuentra la ignorancia de un porcentaje de la sociedad mal informada, y que, al igual que Trump quien sacó lo más racista de la sociedad norteamericana, López Obrador aglutina a los sectores más resentidos y acomplejados de la sociedad mexicana. Pero como seguramente la enorme mayoría de la sociedad mexicana está conformada por personas de buena voluntad, que piensan por cuenta propia, seguramente la debacle de López Obrador y de Morena llegará, por más planes asistencialistas que realice para la compra de votos. Solo falta que la oposición abandone la enanez y deje la pelea de egos y de negocios con changarros propios y pequeños y conformen un frente para que López Obrador pase a ser solo un muy mal sueño que tuvo México y que no le volverá a ocurrir nunca más. Solo un mal nacido es capaz de pensar que una tragedia para la humanidad como la pandemia de coronavirus a él le cae como anillo al dedo. Pero además, ya borracho de poder, López Obrador no solo es capaz de pensar, es capaz de decirlo y de actuar en consecuencia y de aprovecharse de la situación lo mejor que puede. Sin importarle los muertos, los trabajos perdidos, el aumento de la pobreza, el aumento del precio del dólar, etc.

La peor tragedia para México, de proporciones mucho mayores al coronavirus y que le hará mucho más daño, es López Obrador y su transformación de cuarta, sin ninguna duda. Y mayor tragedia significa López Obrador porque nada lo hará cambiar, su perversión es estructural, es crónica, y habiéndosele subido el poder a la cabeza, seguirá jactándose de tomar cuanta medida arbitraria él quiera, más allá de las leyes, de la constitución o de algún contrapeso que, hay que decirlo, por ahora no tiene ninguno.

Si a esto le agregamos que además tiene el descaro de ir a visitar a su tierra, al hijo del Chapo Guzmán el día de su cumpleaños, la magnitud de la tragedia que significa López Obrador para México no se puede ocultar.

Entre los anuncios de López Obrador, que de nuevo no tenían nada, y justo cuando todos los mexicanos esperaban que anunciara medidas contra la pandemia y para contrarrestar la crisis económica que esta provocará, además de más de lo mismo y demagogia más espesa y pura, el presidente anunció el fin de los aguinaldos para todos los que tengan un puesto de subdirector para arriba en el gobierno. Pocas medidas pueden ser tan neoliberales como esta. Terminar con los aguinaldos era una medida que le exigía el Fondo Monetario Internacional a Argentina en 2001, cuando era Ministro de Economía Domingo Cavallo. Los intentos para probar las respuestas de la sociedad ante el anuncio del fin de los aguinaldos caldearon más los ánimos, en una sociedad como la argentina, que venía con una situación económica deteriorada. El anuncio del fin de los aguinaldos para todos los trabajadores argentinos fue una de las causas del fin del gobierno de De la Rúa. Depuesto por un levantamiento popular en el 2001.

Y como según dijo López Obrador, la crisis producida por la pandemia le vino como anillo al dedo, ahora sigue recortando presupuesto de todas partes para sumar dinero a sus programas clientelares, que es lo único que le importa. No hubo un solo anuncio de aumento para el sector salud. Ni en insumos, ni en materiales, ni en sueldos para médicos y enfermeras. La pandemia le es completamente ajena a López Obrador a la hora de tomar medidas o resolver problemas de los mexicanos.

Sin anuncio de medidas económicas para empleados, para desocupados, para negocios, establecimientos, pequeñas empresas y empresas en general, transcurrió el mensaje de López Obrador en donde mucha gente esperaba medidas en serio, acordes a las necesidades del momento. Pero López Obrador siguió el camino del autócrata que no razona, si al fin él está en el poder para hacer sus caprichos, y no para resolver las necesidades de la gente. Menos si entre esa gente hay hoteleros, a los que odia, dueños de restaurantes, o dueños de hoteles, que para él está perfecto que se fundan todos, que al fin y al cabo su resentimiento social lo hace ver a todas esas personas con la visión de un trosko, de los que consideran a cualquiera que tenga un solo empleado un patrón, y por lo tanto, el enemigo. Esto sostienen los troskystas, para el que no lo sepa.  Esa es la visión de fondo de López Obrador, con la que mirará a los afectados de la crisis por el coronavirus, hasta que vea comprometida la gobernabilidad, y entonces, por sentido de supervivencia de su gobierno, tendrá que pensar distinto.

Gracias a las mentiras de López Obrador, a sus cifras delirantes, como la que anunciaba en campaña, la de los 500 mil millones de pesos que ahorraría por el combate a la corrupción, que no están en ningún lado y no hay combate a la corrupción, como al sostenimiento de sus obras faraónicas, habrá millones de desempleados y cientos de miles de negocios y pequeñas empresas quebradas en todo el país. Con lo cual, terminará siendo irremediablemente el peor sexenio en la historia contemporánea de México. Si a pesar de crujir todavía aguanta la economía mexicana, es gracias a la solidez económica dejada por los gobiernos anteriores, gracias al Banco de México, y a las previsiones que supieron tomar quienes él hoy tanto critica. Previsiones todas que López Obrador dilapidará en medio de la crisis, armando sobre todo su estructura clientelar, y dejando al resto de los mexicanos librados a su suerte. Ya todos hemos visto cómo los distintos gobiernos del mundo toman medidas para socorrer a los afectados por la crisis. Justin Trudeau, primer ministro de Canadá acaba de anunciar apoyos para “todos” los canadienses. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele tomó decenas de medidas ejemplares para neutralizar la crisis económica y puso a su país en cuarentena aún antes de tener un solo muerto por coronavirus en su país. Alberto Fernández, el presidente de Argentina, decidió otorgarle diez mil pesos a cada ciudadano que no tenga un ingreso, prohibió los despidos en el sector público y privado, cerró las fronteras y puso el país en cuarentena unos quince días antes de que López Gatell dijera exasperado “quédate en casa, quédate en casa, quédate en casa”. Argentina acaba de aprobar la petición, porque hay que inscribirse, son seis millones de ciudadanos que solicitaron los diez mil pesos de apoyo, mientras el gobierno analiza otras 3.5 millones de peticiones. Con López Obrador, al contrario, millones de mexicanos verán cómo la crisis le caerá arriba como una loza, sin tener un gobierno que haga algo útil o que los ayude y tome medidas sensatas. Pero además, ahora López Obrador dice que estuvieron entre los primeros en el mundo en avisar y alertar por el coronavirus. Una mentira atroz, solo comparable con el tamaño de su inutilidad.

 

El caso de Brasil

La Asociación Brasileña de Juristas por la Democracia, presentó a principios de abril una denuncia ante la Corte Penal Internacional (CPI), con sede en La Haya, contra el presidente Jair Bolsonaro por crímenes de lesa humanidad contra la población ante la pandemia del coronavirus, por las actitudes que ha tomado con respecto a la pandemia de coronavirus.

La Asociación de Juristas Brasileros explicó a través de un comunicado que “Brasil tiene un jefe de gobierno cuyas actitudes son totalmente irresponsables, por lo que piden que la CPI condene al mandatario brasileño por crímenes de lesa humanidad, por exponer la vida de los ciudadanos brasileños con acciones que aumentan el contagio y la proliferación del virus”.

Bolsonaro ha llamado al fin del aislamiento, y se ha mostrado desesperado por hacer que la gente vuelva a trabajar, llegando a decir cosas como que los brasileros no se enferman de coronavirus porque están acostumbrados a bucear en una coladera. Los llamados de Bolsonaro han resultado totalmente opuestos a las medidas tomadas por muchos gobernadores de los estados brasileños a favor del aislamiento y siguiendo las recomendaciones de la OMS.

La barra de juristas brasileros destaca que Bolsonaro ha dicho reiteradas veces “Brasil no puede parar” y ha participado de actos multitudinarios y firmó un decreto para reabrir iglesias y tiendas de lotería.

Si esto le cabe a Jair Bolsonaro, ¿Qué le corresponde entonces a López Obrador?

 

El caso de López Obrador

López Obrador ha cometido cien veces más imprudencias, más irresponsabilidades, y ha dicho cientos de cosas mentirosas y más irresponsables que Bolsonaro. Desde que el virus afecta a las personas con infecciones en las vías urinarias, hasta el hecho de haber sacado sus amuletos para combatir el coronavirus, sumado por ejemplo a la atrocidad de que México realiza dos pruebas, escuche usted bien, dos pruebas, para saber quiénes tienen coronavirus, por cada millón de habitantes, según denunció fuerte y claro el gobernador de Jalisco Enrique Alfaro. Si a esto le sumamos que el gobierno de López Obrador, de manera completamente deliberada, primero le prohibió a los laboratorios privados realizar pruebas, y luego congeló las pruebas compradas por el gobernador de Jalisco, no permitiendo de esta forma que se realicen pruebas para que no se sepa cuántos casos hay de verdad en el país de coronavirus, y si le sumamos que desde su gobierno se implementó un plan sistemático para que se anoten como muertos por neumonía atípica, neumonía comunitaria, neumonía de origen indeterminado, o influenza los muertos por el coronavirus, la denuncia por Crímenes Contra al Humanidad ante la Corte Penal Internacional le caería, ahora sí,  “como anillo al dedo a López Obrador”. Pongo la frase entre comillas porque es de él, esa frase que él utilizó para referirse a la crisis producida por el coronavirus. Esa frase debería ser el primer argumento de la denuncia. Porque además, hay que decirlo, la multiplicación de denuncias y casos de muertos por coronavirus registrados como neumonía atípica en distintos estados del país, no son casos aislados, no son mera coincidencia, forman parte de un plan orquestado por el gobierno de López Obrador. Ya veremos aquí mismo otros casos. Además de los demostrados en este mismo espacio en columnas anteriores.

El concepto de Crímenes Contra la Humanidad, hace alusión a crímenes que por su magnitud, por el tamaño del daño que han significado y que provocaron o provocan, lastiman, hieren, ofenden, a toda la humanidad.

De acuerdo con la ONU, los crímenes contra la humanidad son los actos que forman parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil.

En el año 1998, 160 países tomaron la resolución de establecer en Roma una Corte Penal Internacional donde se juzgarían los delitos más graves contra el mundo entero, como el genocidio, los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad.

La Corte Penal Internacional, se rige por el Protocolo de Roma. El Estatuto de Roma es la carta constitutiva de la Corte Penal Internacional. Fue adoptado el 17 de julio de 1998 en Italia, en la ciudad de Roma, durante la "Conferencia Diplomática de plenipotenciarios de las Naciones Unidas sobre el establecimiento de una Corte Penal Internacional". El Estatuto de Roma entró en vigor el 1 de julio de 2002 y consta de un Preámbulo y 13 partes.

En el mismo se establece que: La responsabilidad penal se les aplicará igualmente a todas las personas sin distinción de su categoría de Jefes de Estado o de gobierno, de miembros de un gobierno o parlamento, de representantes elegidos o de funcionarios gubernamentales. Ni su calidad de funcionarios puede constituir un motivo para rebaja de penas.

De la misma forma, dicho estatuto establece que: “El hecho de que una persona haya cometido un crimen por órdenes de un superior, no exime a esa persona de responsabilidad, por lo general”.

Lo que haría que se deba incluir a López Gatell en dicha denuncia, el delirante subsecretario de salud que ha sido el encargado en la práctica que en México se realicen las menos pruebas posibles para saber quiénes tienen coronavirus, considerando que durante toda la fase I, desde el gobierno se le negó la prueba a todas aquellas personas que no pudieran decir de manera concreta con quién habían tenido contacto que tuviera coronavirus y explicar quién era esa persona con nombre y apellido y de dónde había venido desde el exterior. Eso, entre muchas otras atrocidades de López Gatell que ha hecho y dicho respecto a la pandemia.

El caso de México

¿Pero por qué no se hace una denuncia como esta ante la Corte Penal Internacional desde México?, si ya todo el mundo sabe, y lo digo en el sentido estrictamente literal, que López Obrador ha sido el presidente más omiso, más ignorante, más irresponsable, más mentiroso, y más delirante del mundo entero. Sí señores y señoras, de todo el planeta. ¿Entonces, por qué no se hace desde México? Ah, porque para eso hay que ponerse a trabajar. Una denuncia de ese tipo requiere armar un equipo de buenos abogados, que sepan de derechos humanos, que incluya activistas por los derechos humanos que sepan de lo que se está hablando. Y una denuncia de ese tipo no es un simple discurso, no es un videíto subido por algún opositor o algún twit star. No. Algo así requiere trabajo en serio, para que tenga posibilidades reales de prosperar. Porque hechos para poder realizar una denuncia como esa sobran. Pero parece que en México es más fácil decir discursos o hacer un videíto, que ponerse a trabajar en serio en algo de esta magnitud.

 

Claudia Sheinbaum

Claudia Sheinbaum anunció junto con su Secretaria de Gobierno, Rosa Icela Rodríguez, que donarán dos meses de su sueldo por la crisis de coronavirus. ¿Usted ha visto concretamente a quién se los donaron? ¿Usted vio que le entregaran el dinero a una persona física o moral concreta o a una institución? Con esto de las donaciones hay que acostumbrarse a creer en lo que se ve. Y si viene el dicho de parte de políticos a no creer si no lo muestran y si no se ve. Porque decir que donamos un millón de dólares cualquiera lo puede decir, como los supermercados que siguen diciendo que redondearán lo que usted done, pero eso es algo que mientras no se vea, hay que tomarlo como un truco o como una mentira. Por eso, solo diez días después del sismo del 19 de septiembre de 2019, publiqué un proyecto de Ley para que hubiera trasparencia en las donaciones, que apoyaron una multitud de personalidades públicas como Vanessa Bauche, Edith González, Sergio Mayer, Lourdes Reyes, entre muchos otros, y si aún hoy no se ha aprobado, es solo porque a los políticos, es a los primeros a los que no les conviene. En principio, el Grupo Parlamentario de Morena en la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México apoyó el proyecto, pero cuando López Obrador salió con su fideicomiso para los damnificados, no lo siguieron impulsando. Seguramente no hará falta que les explique por qué. Al proyecto lo pueden ver completo en este link, en donde decidió publicarlo Julio “El Astillero”, en La Jornada San Luis:

https://lajornadasanluis.com.mx/destacada/fundacion-conciencia-dignidad-presenta-proyecto-regular-transparentar-la-entrega-apoyos-damnificados-sismos/

 

El policía que murió de Coronavirus

Un policía identificado como Efraín, perteneciente al sector Nápoles de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, murió este 4 de abril por coronavirus. El policía había sido asignado al resguardo del festival musical Vive Latino. Al festival asistieron unas 40 mil personas. Este festival se realizó mientras la cuarentena y las recomendaciones de no salir de su casa ya regía en la mayoría de los países del mundo.

La realización sola del Vive Latino en medio de la pandemia, sobraría para denunciar al gobierno de López Obrador y de Claudia Sheinbaum por Crímenes Contra la Humanidad, o por lo menos debería ser parte indiscutible de dicha denuncia. Pero primero estaba el negocio. Los organizadores del festival ya le habían pagado al gobierno de la ciudad, seguramente con moches y todo incluido, y cancelarlo implicaría la devolución de lo pagado, incluyendo los moches. Así que el Vive Latino se hizo.

Este lunes, 6 de abril, se publicó que además del policía muerto por coronavirus que cuidó el Vive Latino, hay confirmados 9 policías más con coronavirus y 59 policías con síntomas que están aislados. Pero durante el concierto, el gobierno montó un show en donde le tomaban la temperatura a algunos de los asistentes, entre los cuales detectaron a 27 personas con fiebre, y como parte del show, los mandaron a sus casas, como si nada,  sin hacerles ningún examen dijeron que no tenían coronavirus. Dígame usted si esto no es un crimen. Si eso no debería estar incluido en una denuncia como la que hicieron por Crímenes Contra la Humanidad contra Bolsonaro.

Pero según López Obrador, México es uno de los que mejor ha administrado la pandemia en el mundo, tanto para su ingenio como para el del completamente incompetente Hugo Gatell, “a menos pruebas, menos casos”, y así quedó solucionado un enrome problema que tiene el resto del mundo pero que en México no se ve.

 

Muertos por neumonía atípica.

El gobernador de Durango José Rosas Aispuro denunció que en esa entidad, tres pacientes diagnosticados con neumonía atípica en la clínica 46 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)  ¿Le suena? Murieron y después de que fallecieron le llegaron los exámenes de la confirmación de que lo que tenían sí era coronavirus[1].

La denuncia del gobernador de Durango se suma a muchos otros casos, en donde desde el sistema de salud del gobierno federal se ha actuado de la misma manera, como lo he denunciado en columnas anteriores, mostrando casos y denuncias concretas.

A esto hay que sumarle el caso del contagio de médicos en un hospital del IMSS de Monclova, que ya suman 43 casos, y en donde López Gatell salió a mentir impúdicamente para tapar la realidad con un dedo, con lo cual provocó la indignación de los médicos de la clínica 7 del Seguro Social y lo desmintieron categóricamente.

Así podemos seguir sumando de manera prácticamente indefinida, mientras dure el coronavirus en México.

 

Y para los que no crean el tema dela neumonía atípica, pueden seguir sumando, por ejemplo, estos registros médicos de hospitales, publicados de manera anónima en las redes sociales.

O este otro:

O este otro:

O Este otro:

O este otro, denunciado en un twit por la Directora del Semanario ZETA, Adela Navarro Bello, que alude a lo que sucede en el Hospital General de Tijuana:

El sexenio de López Obrador, o su tiempo en el gobierno terminará mal, no puede terminar de ninguna otra forma. Se maneja por caprichos. No le importa la realidad. Vive en su mundo paralelo. Y sus errores terminarán cuando los mexicanos decidan ponerle fin a su gobierno, por medio de las urnas, o de la forma en que el pueblo elija.

Por último, quiero decirle que por un tiempo no publicaré esta columna, a no ser que pase algo extraordinario. Porque estoy escribiendo una novela y me resta tiempo. Por lo compartido, les agradezco y a mis lectores en particular muchas gracias por leerme. Ha sido por ahora este tiempo mi forma de contribuir a esta sociedad.  Y a los mexicanos todos, mientras tanto, ahí les encargo a López Obrador, que lo destituyan cuando quieran, que dejen de pagar impuestos a partir de cuando lo decidan, para que la crisis a López Obrador no le venga como anillo al dedo, o que lo toleren cuantos años quieran, porque lo que es por mí no lo quiero ni oír ni ver. Porque no lo soporto. Creo que seguir escuchando a López Obrador va en contra de la sanidad mental, personal, individual, y también colectiva. Ah y de paso ahí también les encargo al delirante de López Gatell, que en ninguna parte del mundo nadie ha dicho la cantidad de mentiras y de estupideces que ha dicho el delirante Subsecretario de Salud al frente de la pandemia. Que están tan mal que hay gente que hasta lo ve guapo. Y si estuviera guapo, que no es el caso ¿Con eso qué? ¿Acaso eso remedia en algo la cantidad de malas decisiones que ha tomado y la cantidad de barrabasadas que ha dicho sobre la pandemia?, Además de esforzarse por mentir, para que no haya pruebas y así esconder la cantidad de casos de coronavirus en México y de muertos.

Así que hasta la próxima. Los saludo con afecto.

Marcelo Fabián Monges.

 

 

 

 

Imagen de Marcelo Fabián Monges

Marcelo Fabián Monges

Escritor argentino, nació en la ciudad de Córdoba, 1964. Naturalizado mexicano. Ha colaborado en el Diario Página 12 de Buenos Aires. En México en la revista Mira (de Miguel Ángel Granados Chapa), en los periódicos La Jornada, Reforma y El Universal. Es autor del Proyecto de Convención contra los Golpes de Estado (2009). Es presidente de la Fundación Conciencia y Dignidad. Es autor de los libros: “A los 500 años de la ocupación de América” (1992), prologado por el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel. “Chiapas cuando la dignidad se levanta y camina” (1995), con prólogo de Osvaldo Bayer (autor de la Patagonia Rebelde). “Un llamado a la humanidad contra el exterminio de la especie” (2002), con reseña de Carlos Monsiváis, libro que comprende un compendio de propuestas en contra del neoliberalismo, el armamentismo y la guerra. “Lucila entre el mar y el fuego”. Novela. (2007) “Cuando Hablo con Vos”. Novela. (2011) “Divina Mar”. Novela. (2012) Trump La Resistencia. Ensayo (2017)

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