Por Francisco X. López

En la década de los 50, el panorama de los cómics en Estados Unidos estaba cambiando. Los superhéroes venían a la baja y otras temáticas comenzaban a dominar. Romance, guerra, suspenso, crimen, terror, ciencia ficción, cuentos infantiles.

Una editorial se destacaba del resto, EC (Educational Comics) que en sus inicios se enfocaba a historias infantiles y educativas, cambió su estilo después de la muerte de su fundador Max Gaines. Su hijo William optó por temáticas más oscuras y adultas, ganando el favor de un público mayor. Experimentando con los géneros, regreso al cómic a sus inicios, a los chistes, pero dándole un giro sarcástico, irónico y de crítica a a sociedad y la cultura estadounidenses.

MAD debutó en octubre de 1952 y fue un éxito instantáneo, parodiando y satirizando al resto de los cómics en los quioscos. Posteriormente, cuando los cómics fueron considerados influencia negativa para los menores, cambió de formato y se convirtió en un magazine, ampliando los objetivos de sus burlas, siendo así como se mantiene hasta la actualidad. Ha tenido versiones en varios países, incluyendo 4 etapas distintas en México, donde su humor negro e irreverente marcó a varias generaciones.

De un máximo de 2 millones de ejemplares mensuales, la revista vende actualmente 140 mil ejemplares cada dos meses, siendo este un argumento para cancelar su publicación.

No nos equivoquemos, MAD no es una sarta de chistes para adolescentes, es el último reducto de la crítica social en América, donde hasta los grandes diarios y revistas están limitando el humor como parte de la crítica.

Durante 67 años sus lectores han aprendido que nada es lo que parece y que no deben creer todo lo que les dicen. MAD llama las cosas por su normbre y nadie se escapa de ser ridiculizado en sus páginas, lo mismo el estadounidense promedio, que los famosos, los políticos y hasta la religión.

La “Misma Pandilla de Idiotas” no es solamente el equipo creativo, si leemos entre líneas veremos que se refieren a los medios y a los póliticos que pretenden tener el monopolio de la verdad, histórica o jurídica, y que constantemente le mienten a la población, que se traga sus mentiras sin preguntar.

Aún así, la semana pasada se anunció que la revista dejaría de publicar material original y terminaría sus suscripciones.

En una época en que la burla en las redes sociales es inmediata e irreflexiva y en la cual toda irreverencia se descalifica y somete en nombre de la correción política, el legado de MAD se engrandece y su inminente final es un reflejo de nuestra triste realidad, tal como la ha revista lo ha sido durante toda su existencia.

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Francisco Xavier Lopez Martinez


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