Por Aranxa Albarrán Solleiro

Confesiones de Turista

¡El día que me encontré con The Plough Pub, fue excelente! Salí del increíble British Museum. Mi prima me recomendó los restaurantes que están en frente de él para probarlos, así que nos tomamos nuestro tiempo un amigo y yo con una necesidad desesperada de llenar nuestra barriga y después de mirar -literalmente- cinco lugares y a aún pesar de que estaba lleno de clientela un entramos a un restaurante situado en el 27 de Museum Street, Bloomsbury. Un lugar en el que en el momento en que pusimos un pie dentro de él, nos atrapó por su atmósfera mágica, fue como entrar a un antiguo bar donde estabas con la expectativa de encontrarte con el grupo de los malos en la parte superior de la habitación y el de los alegres en la entrada bailando felizmente algunas canciones de country, sí, el lugar era único.

Es un restaurante de dos pisos, el primero es el bar místico, rara vez los clientes piden algo de comer allí, sólo quieren beber y refrescar sus gargantas con una buena pinta, whisky o refresco con una pequeña porción de alcohol para las mujeres, que por cierto, probé uno de frambuesa y el sabor era magnífico, lleno de cubos de hielo para el raro y sorprendente día soleado. Elegimos el segundo piso para sentarnos por el hecho de que todos los asientos estaban ocupadas y de pronto nos dimos cuenta de que esa parte del restaurante era sólo para comer, así que estábamos en el lugar correcto. Después de una espera de diez minutos notamos que nadie nos estaba atendiendo, así que bajé las escaleras y me quedé dentro del caos del bar, cuando después de cinco hombres pidiendo enérgicamente sus pintas, un hombre muy gentil me miró y me pidió mi orden. ¡La rápida asistencia me desconcertó! Me dio mis bebidas y un recipiente de metal en el que colocó los cubiertos y una pequeña bandera inglesa con un número en él, que se refería al número de mi pedido.

Pedimos un gran pescado fresco y papas con guisantes y scampi que nos costó 14 euros. Tuvimos que esperar otros diez minutos, pero cuando la camarera nos sirvió nuestros platos todo resultó en un festival de sabor. Tan pronto como tomé el tenedor, mi amigo dio el primer bocado al pescado exquisito. Inmediatamente hice mi trabajo y ¡wow! Solo al recordar ese maravilloso sabor, se me hace agua la boca. Todo estaba perfectamente delicioso. La combinación perfecta entre vinagre, mostaza y salsa de ajo. La frescura del pescado. ¡Magnífico! Yo diría. Fuimos allí tres veces después de ese día e hicimos un gran vínculo con Sara, que resultó ser una chica española que nos hizo sentir como en casa debido al hecho de que ella era la única persona con la cual podíamos conversar en nuestra lengua materna.

Después de la tercera vez allí, el personal comenzó a mimarnos con más aditivos para hacer aún mayor el sabor de nuestro platillo brillante. Poco a poco nos convertimos en grandes entusiastas de Fish n' Chips y nuestra relación romántica entre el plato tradicional inglés e irlandés, se embarcó en su viaje. El Plough era nuestro lugar favorito para comer en Londres y apostamos a que muchos otros lo han adoptado como el mismo. Si estás buscando un sitio para llenar el estómago con comida gloriosa y estás muriendo de hambre después de una visita bien apreciada al British Museum, debes darle a este lugar una oportunidad y complacer a tu paladar. Sin duda, nos encantaría recorrer nuevamente los 8923 kilómetros que nos alejan del sabor prodigioso de ese platillo.

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