Por Francisco X. López

El cómic es una industria que genera cientos de millones de dólares y decenas de miles de empleos directos e indirectos. Haciendo un ejercicio rápido, podemos estimar cuántas personas se involucran en la producción de los ejemplares que leemos: un escritor, un dibujante, un entintador, un colorista, un letrista, un editor y un editor asociado. A esto sumemos editores grupales, editores en jefe, publishers, personal de marketing, producción, relaciones, publicas, etc.

Una editorial como Marvel o DC llegan a tener en nómina más 500 personas. Sumemos a esto el personal que se encarga de diseñar, formar e imprimir; además de la empresa encargada de la distribución a nivel nacional e internacional y, por último los vendedores directos, los dueños y empleados de las tiendas de cómics. Todos ellos tienen su trabajo en pausa, lo cual significa que también sus familias se ven afectadas.

¿Cómo pueden mantener el trabajo? En algunos casos, los creativos disponen de tiempo suficiente para terminar o adelantar encargos que normalmente sufren atrasos, pero son contados aquellos que tienen un contrato e ingreso seguro. La mayoría califican como freelancers y si sus series se detienen o terminan por cancelarse, no reciben dinero.

En las últimos días se han generado iniciativas que buscan mantener las ventas y el interés por parte de los lectores. DC y Archie Comics han apostado por los cómics digitales, lanzando series que están fuera de la continuidad principal pero que siguen presentando historias nuevas. Del resto de las editoriales han recurrido a las ventas especiales de cómics digitales con descuentos paquetes a precios de verdadero regalo, incluso hay muchos ejemplares que se están regalando, sobe todo los primeros números de algunos series, con la intención de que el público descubra comics que por distintas razones no compraron.

Por otro lado un número cada vez mayor de dibujantes e ilustradores está buscando esquemas de financiamiento y venta directa. IndieGo, Patreon, páginas personales y redes sociales son las herramientas con las cuales han mantenido, hasta cierto punto, el flujo de dinero que les permite continuar creando historias. Otro grupo de artistas, que han hecho de las convenciones una de sus fuentes de ingreso, por la venta de material original, impresiones, sketchbooks, portadas personalizadas y comisiones especiales, han comenzado ventas en línea y subastas, buscando atraer a sus fans.

Hasta el momento, no han sido pocos los que han respondido a estas iniciativas, pero conforme se alargan los días de confinamiento, el dinero comienza a escasear para todos. Llegará el punto en el cual muy pocos tengan suficiente para continuar manteniendo su hobbie y lo más importante recuperar la industria y el mercado una vez que la actividad económica comience a tomar su cauce normal.

¿Qué retos deberá superar el medio en los meses venideros? Esto nos ocupara en la tercera y última entrega de esta serie de textos.

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Francisco Xavier Lopez Martinez


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