Espada de Dos Manos

Marcelo Fabián Monges / Escritor y periodista

30 de septiembre de 2020

Algunas conclusiones sobre el debate entre Donald Trump y Joe Biden.

En primer lugar, hay que decir que luego del debate, los dos contendientes siguen en la carrera por la presidencia. Esto le podría parecer obvio a muchos, sobre todos a los que aún después de casi cuatro años en la presidencia, todavía no conocen muy bien a Donald Trump, por lo tanto, no lo es.

El resultado podría haber sido un Joe Biden completamente anulado, aplastado por Donald Trump y esto no fue así. Después del debate, aún tenemos a un Joe Biden sobreviviente a un ataque inmisericorde y avasallante de Donald Trump, lo cual no es poco decir.

Donald Trump eligió como estrategia no dejar hablar a Biden, interrumpirlo permanentemente, darle golpes bajos como cuando sacó el tema del consumo de cocaína de uno de sus hijos. Trump buscó permanentemente hacer enojar a Biden, sacarlo de sus casillas, que el candidato demócrata se desesperara y cometiera un error con el que solo se colocara fuera de la carrera presidencial.

Trump basó su estrategia en avasallar, interrumpir, pasar por encima a Biden y anularlo cuantas veces les fuera posible. La descalificación fue su espada predilecta, como cuando le dijo a Biden: “Yo he hecho más en 47 meses que tú en 47 años”. Por supuesto que no es fácil debatir con alguien así. Más bien es muy difícil. No es un juego limpio. No es un debate basado en quién tiene las mejores ideas, quién representa el mejor modelo de país, quién es el que ofrece la mejor propuesta a los electores estadounidenses. Para Trump, el debate está basado en mentiras, en cómo arrollar al otro y dejarlo fuera del ring, en técnicas de manipulación y mercadotecnia que desde siempre ha manejado muy bien.

Desde luego que el debate no tuvo la altura que merecería un ejercicio de este tipo para la presidencia del país más poderoso del mundo, el mismo que históricamente se ha preciado en tener instituciones sólidas, en tener por encima de todo su Constitución, y en un sistema de leyes que todo estadounidense se precia de respetar. Otra vez podemos decir, al menos de parte de Donald Trump, que para él más bien es todo lo contrario. Como cuando dijo sin el menor pudor que él antes de llegar a la presidencia era un emprendedor privado, y como buen emprendedor o empresario privado que no es tonto se saltaba las leyes. Esto solo debería bastar para descalificar para siempre a Donald Trump para el ejercicio público, no solo para querer ser presidente nuevamente.

Donald Trump mostró en el debate una vez más que no respeta nada, ni las leyes, ni las reglas del debate, ni la verdad, ni al oponente, su técnica es pasar arriba de todo y es su modelo de conducta para todo lo que hace. Algo que muy probablemente sea muy del agrado de los mayores multimillonarios de Estados Unidos y del mundo.

Biden asestó algunos golpes fuertes. En un momento dijo: “No se puede avanzar con este payaso”, en otro memento calificó a Trump de ser el peor presidente que ha tenido Estados Unidos. Acusó a Trump de ser racista, algo que todo el planeta sabe, pero en medio del debate suena a bofetada. Se podría decir que el equipo de campaña de Biden lo preparó bastante bien. Que a sabiendas de cómo es Donald Trump armaron a Biden de algunos golpes fuertes.

A Biden, en mi opinión personal, no lo ayudó mucho su lenguaje físico. Al principio estaba muy rígido, tanto que en redes sociales se pudieron leer comentarios de si tenía problemas para moverse. La mayoría del debate tuvo la cabeza baja, aunque estaba claro que estaba mirando sus notas, o leyendo, esto, menos frente a alguien altanero como Donald Trump, no lo ayuda frente a la precepción de la gente.

A favor sobre este punto, Biden tiene que se lo vio con una mirada profunda, concentrado y que sonrió múltiples veces frente a los ataques y las mentiras de Trump.

Donald Trump insistió en el peligro de fraude por el voto por correo, lo cual solo muestra su miedo a perder o el firme conocimiento de que al menos hasta ahora, va abajo en las encuestas, y entonces prepara el terreno para ensuciar la elección y denunciar un fraude.

La encuesta de CNN dice que al menos seis de cada diez estadounidenses sostienen que el debate lo ganó Biden. Es un muy buen comienzo. Faltan otros tres debates, dos de esos son entre Trump y Biden nuevamente y otro entre los candidatos a la vicepresidencia. Biden puede mejorar sustancialmente su desempeño para los próximos debates. Y aún cuando las encuestas lo den abajo a Donald Trump, nadie debe esperar verlo desanimado, ni mucho menos rendido.

El Buen Gusto

El buen gusto es una sección de esta columna que, debido a la pandemia habíamos dejado un poco olvidada. Pero hoy, hablando de cosas buenas, de buen gusto y de buenos sabores queremos contarles sobre la “Esquina de Buenos Aires”. Ahí han ido a comer Los Auténticos Decadentes y Los Caligaris, entre mucha otra gente con talento y buena onda. En la Esquina de Buenos Aires te espera Mafalda, sentada con un vestido rojo en una banca, donde a veces espera la gente para que se desocupe alguna mesa. Ahí se respeta la sana distancia y todas las medidas necesarias implementadas para la pandemia. Y tiene la ventaja de que casi todas las mesas están ubicadas afuera, sobre la vereda, y que como parte del paisaje natural hay árboles, plantas y aire fresco. Ahí te atiende Romina que es la dueña y trabaja como si fuera lo último que fuera hacer en su vida. Romina es un dechado de virtudes y siempre hay que estar peleando con ella para que no te regale algo, o todo lo que puede. Pero así es Romina, a todo el mundo le quiere regalar algo.

También uno lo puede ver pasar de mesa en mesa por ahí a Roger, “El Roger de la gente” como le dicen, que en realidad se llama Roger Silva Neiman.

Roger va y viene como si fueran cuatro o cinco personas atendiendo las mesas, y no parece cansarse nunca. Ah, pero ahora viene el tema de los platos. Los platos en la Esquina de Buenos Aires no son algo común, no son una cosa cualquiera. La enorme mayoría de los platos ahí alcanza para que tu estómago lo tenga presente por un par de días. Hay listado enorme de tipos de milanesas, todas, absolutamente todas, son algo exorbitante. Si pides canelones, te vas a comer una de las comidas más ricas que hayas comido en tu vida, el problema es que si no pides la mitad del plato para llevar, es probable que te arriesgues a una indigestión. Lo demás, tienen que ir a experimentarlo por ustedes mismos. Pero lo cierto es que la Esquina de Buenos Aires, es un de esas cosas buenas que me ha dejado la pandemia. Está en la calle Quintana Roo número uno, en la Colonia Roma Sur.


Foto: Milanesa de la Esquina de Buenos Aires

Importante: Este contenido es responsabilidad de quien lo escribe, no refleja la línea editorial del Diario de México

Imagen de Marcelo Fabián Monges

Marcelo Fabián Monges

Escritor argentino, nació en la ciudad de Córdoba, 1964. Naturalizado mexicano. Ha colaborado en el Diario Página 12 de Buenos Aires. En México en la revista Mira (de Miguel Ángel Granados Chapa), en los periódicos La Jornada, Reforma y El Universal. Es autor del Proyecto de Convención contra los Golpes de Estado (2009). Es presidente de la Fundación Conciencia y Dignidad. Es autor de los libros: “A los 500 años de la ocupación de América” (1992), prologado por el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel. “Chiapas cuando la dignidad se levanta y camina” (1995), con prólogo de Osvaldo Bayer (autor de la Patagonia Rebelde). “Un llamado a la humanidad contra el exterminio de la especie” (2002), con reseña de Carlos Monsiváis, libro que comprende un compendio de propuestas en contra del neoliberalismo, el armamentismo y la guerra. “Lucila entre el mar y el fuego”. Novela. (2007) “Cuando Hablo con Vos”. Novela. (2011) “Divina Mar”. Novela. (2012) Trump La Resistencia. Ensayo (2017)

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