Por Francisco Xavier López

La década de los 90 fue de excesos en el mundo de los cómics, pero también de transformaciones. En Marvel Comics había un grupo de dibujantes que estaban dominando la industria y cuyo trabajo se convirtió en lo más importante para los lectores. Más que las historias, más que las batallas, más que los personajes.

De entre ellos uno marcó una verdadera diferencia, cambiando para siempre la imagen de Spider-Man, al cual convirtió en una autentica araña humana, capaz de retorcerse, de girar y adoptar posturas imposibles, anatómicamente hablando, pero que eran un manjar para los ojos de los fans y los ojos de su disfraz eran enormes y con gran expresividad. Este Hombre-Araña se balanceaba con una telaraña diferente que realmente parecía un compuesto químico creado por un lanzarredes: La telaraña de espagueti.

Además, su diseño de páginas era, por decirlo de alguna forma, revolucionario. Largos paneles horizontales que cruzaban sus impresionantes, close-ups extremos a los ojos de los personajes, imágenes dominadas por el negro que contrastaban con otras en las cuales el nivel de detalle era absurdo.

Los fans no podían tener suficiente de Todd McFarlane y el tampoco parecía tenerlo. Cansado de dibujar las historias escritas por otros, consiguió que Marvel creara una nueva serie regular del arácnido, encabezada por su nombre. Así se originó Spider-Man, debutando en agosto de 1990 y convirtiéndose en el cómic más vendido de la historia con 2,5 millones de ejemplares, los cuales incluían portadas variantes en tinta dorada y platinada. dando pie a múltiples imitadores de su icónica tapa, que a la fecha sigue siendo una de las más homenajeadas.

Tormento, la primera historia, usa a viejos enemigos, como el Lagarto o Kraven el cazador, pero convertidos en auténticas pesadillas. Los villanos ahora son asesinos despiadados. No buscan derrotar al héroe, quieren matarlo. Casi como en una película de terror, Spidey es envenenado, hechizado; sangra, sufre y es derrotado. Todo de una manera oscura y macabra.

El éxito fue enorme e inmediato, al poco tiempo Rob Liefeld consiguió que X-Force #1 vendiera 3.9 millones de copias y Jim Lee tendría conseguiría 6 millones de copias del X-Men #1, logrando que los dibujantes se convirtieran en verdaderos rock stars y comenzaran a demandar más dinero y libertad creativa.

Quince meses duró este momento, pues McFarlane deseaba hacer todo a su manera y rompió definitivamente con Marvel y junto a sus comapañeros, Liefeld, Lee, Marc Silvestri, Erick Larsen, Whilce Portaccio y Jim Valentino se aventuraron a crear su propia editorial, Image Comics.

En 1992, McFarlane presentó su propio personaje Spawn, que vendió 1,7 millones de copias y que en 2020 se estableció como el cómic independiente más longevo, con 300 números y contando. Ha sido adaptado al cine y la televisión y permitió a su creador convertirse en empresario, a través de McFarlane Toys, uno de los fabricantes mas reconocidos por su calidad y nivel de detalle.

Hace 30 años un héroe sufrió un verdadero tormento físico y mental que, sin imaginarlo, cambiaría para siempre la industria de los cómics.

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Francisco Xavier Lopez Martinez


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