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Por Carlos Meraz

Una estampida de emociones, más que propiamente de paquidermos, así podría describirse la obra “Elefantes”, que se escenifica en su tercera temporada, esta vez en el Teatro Orientación hasta el próximo 6 de octubre.

La puesta en escena del dramaturgo y director Cristian David plasma la relación entre un padre ausente y su hija, en una alegoría a los imponentes proboscídeos y sus similitudes con los humanos, como la memoria, los fortísimos lazos familiares, sus complejos sistemas sociales o su duelo ante la muerte, entre otros.

“Elefantes” es también una travesía en globo aerostático que cambiará para siempre las vidas del progenitor “Señor cabeza de elefante” (Miguel Flores) y su descendiente “Conchita” (Lucía Pardo).

El montaje plantea un universo simbólico donde el globo destruido hace referencia a la distante relación entre un padre y su hija.

“Hay viajes interminables que se pueden dar sin siquiera dar un paso”, advirtió su creador.

UN ELEFANTE SE COLUMPIABA...
Cristian David explicó “Elefantes” exhibe el importante papel que la familia tiene en la obra y cómo se puede lograr reconciliarse con los fantasmas del pasado que muchas veces están relacionados justamente con con los padres.

“El 90 por ciento de las familias mexicanas carecen de la figura paterna, por diferentes causas, y aquí se describe el encuentro entre un padre, desaparecido por una razón, con su hija, en medio de las infranqueables barreras que existen entre ambos”, precisó.

“Elefantes” es una obra para toda la familia, que se escenifica los sábados y domingos a las 12:30 horas, en el Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque, ubicado en el Paseo de la Reforma esquina con Campo Marte s/n, en la colonia Chapultepec Polanco.

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