México debe recuperar la vanguardia que una vez tuvo en América Latina en la construcción de trenes y con ello, la innovación y la producción en beneficio del país, aseguró Jorge Gaviño Ambriz, director del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro.

Durante la entrega del Cuarto Premio a la Innovación Tecnológica “Ing. Juan Manuel Ramírez Caraza”, el director del Metro de la Ciudad de México confió en que los técnicos mexicanos logren recuperar lo que ya se hizo en el pasado.

Los 30 premios entregados a universitarios y trabajadores del Metro, sostuvo, demuestran que hay gente con experiencia y capacidad para lograr soluciones creativas que mejoran la operación del sistema, y ese talento también se puede usar para construir trenes.

En entrevista posterior, recordó que México fue uno de los pioneros en esta materia en América Latina y de hecho aún hay máquinas funcionando, por ejemplo en Chile, a las que se les llama “los trenes mexicanos”.

Consideró que un plazo razonable serían cinco años para que se vuelva a iniciar la producción de trenes en México y, por lo pronto, el primer paso es que de los 10 que se entregarán próximamente para la Línea 1, del segundo en adelante se armarán en México.

Esto implica transferencia tecnológica y de conocimientos, y puede ser el inicio para empezar nuevamente a armarlos, con refacciones que si bien en principio serán extranjeras luego, mediante ingeniería inversa, se producirían en México y con mejoras, abundó.

Gaviño Ambriz se refirió también a otros proyectos que están en marcha, y que próxima administración debe continuar, como la adjudicación de la ampliación de la Línea 9, que se dio ayer, por 150 millones de pesos.

También está pendiente la renovación de subestaciones para las líneas 1, 2 y 3. Vamos a hacer la licitación pública internacional para adjudicar a la empresa que pondrá poner todas estas plantas, lo cual ocurrirá en los próximos tres años, dijo.

Respecto a los 10 trenes de la Línea 1, expuso que se logró un precio de 330 millones de pesos por cada uno, a través de una subasta inversa internacional, en la que se ahorraron entre 800 y 900 millones de pesos.

En otro tema, se refirió a la Línea 12 y advirtió que el esquema de compra de 30 trenes que costarán mil 600 millones de pesos anuales, significa que “hipotecaron al Metro",  porque no se podrán realizar inversiones importantes debido a esos compromisos.

Lo importante, explicó, es ver por qué se realizaron así los contratos y cómo evitar que esto ocurra de nuevo, e insistió en que el Fideicomiso Metro está auditado y es público, incluyendo contratos, cuentas bancarias y montos.

Rechazó el presunto desvío de recursos, pues todo el procedimiento de venta de boletos, operación de caja y recargas electrónicos está regulado por computadora y monitoreado.

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