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Por Nadia Venegas

En un caos, infringiendo los reglamentos y con impunidad es como operan los microbuses concesionados de la Ciudad de México.

Así lo califica Gabino González, habitante de la colonia Zacatenco, en la delegación Gustavo A. Madero, al norte de la capital, quien tuvo que dejar su trabajo por tres meses después de sufrir un accidente.

Iba descendiendo de un microbús que había tomado en la terminal de Indios Verdes, cuando éste avanzó y el hombre, de 62 años, sufrió una fractura múltiple en su pierna al caer al suelo.

“El conductor arrancó muy rápido, al tocar una persona el botón para bajar; me acerqué yo también, porque bajaría más adelante, pero el microbús iba lleno, entonces al bajarse unos me empujaron y yo caí”, relata, “el micro ni siquiera se detuvo, me ayudaron unas personas, pero del pesero ni en cuenta”.

El resultado fue una fractura múltiple del peroné izquierdo, lo cual concluyó en una cirugía.

“Yo no me hubiera caído si no hubiera ido tan lleno, porque de verdad estaba muy lleno, entonces cómo pueden decir que no es culpa de los que operan los microbuses”.

Aunque la Secretaría de Movilidad (Semovi) ha presumido una baja de accidentes y muertes por diferentes operativos a este tipo de transporte, la realidad es que se continúan con prácticas que ponen el riesgo la integridad de los pasajeros.

En diferentes recorridos se constató que los microbuses viajan con saturación de pasajeros, las puertas abiertas y gente colgada de éstas; a excesos de velocidad, entre otras situaciones.

Las faltas dejaron a personas lesionadas en diferentes ocasiones como el incidente del 19 de diciembre, cuando una unidad de la ruta 23 se impactó contra una barda en la avenida Camarones.

De acuerdo con información de la Semovi, de octubre hasta el 15 de diciembre de 2016 se habían aplicado 10 mil 892 sanciones, entre las que se encuentran remisiones a los depósitos vehiculares, suspensiones e infracciones, por el operativo de revisión que realiza la Secretaría de Seguridad Pública y el Instituto de Verificación Administrativa.

En este periodo 737 unidades carecían de la documentación requerida para prestar el servicio, 656 vehículos más fueron suspendidos por no contar con las condiciones físicas y mecánicas óptimas, y nueve mil 499 recibieron infracciones por no cumplir con lo estipulado en el Reglamento de Tránsito.

La falta a este último fue la de no encender las luces tanto interiores como exteriores en el momento de circular, en este caso estuvieron cuatro mil 730 vehículos; por transitar con las puertas abiertas, se aplicaron multas a mil 847 unidades.

En entrevista, el secretario de Movilidad, Héctor Serrano, reconoció que existen problemas con este tipo de transporte y su conducción, ya que incluso se ha detectado que algunos choferes manejan bajo la influencia de sustancias nocivas.

“Vamos a crear un programa en donde les vamos a caer a los Cetram y vamos a hacerles pruebas reactivas y operador que nos encontremos con consumo de algún tipo de droga le vamos a quitar el tarjetoncito y la licencia; o sea, no va a poder conducir”, advirtió.

Sin embargo, destacó que hasta el momento se tienen sólo 20 puntos de revisión en toda la ciudad para verificar el cumplimiento de la normatividad, lo cual podría incrementarse en los próximos meses.

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