Por Mike Volta

Se ha ido Alberto Cortez, otro de los grandes y poderosos autores del soundtrack de mi infancia, adolescencia y juventud.

Ese quien fue llamado la “voz de la amistad” deja un enorme legado de música y letra, siento una gran nostalgia por esos momentos en que escuchaba su obra con la familia, letras sencillas en algunos casos que con esa facilidad de lenguaje los niños podían captar perfectamente los valores contenidos en las canciones; la libertad, la amistad, La Paz y el ejercicio responsable del libre albedrío.

“Un corazón de guitarra quisiera para cantar lo que siento”.

Qué suerte tuve de escucharlo y verlo en concierto con su acostumbrado encore “a Capella”

Siempre me gustó  la fase de poeta y por eso también me animé a escribir y cantar  canciones como Mike Volta; también me identifiqué con Cortez de inmediato ya que incluso sus estudios de leyes dieron un lenguaje especial un Toque con pincel jurídico a sus obras; ética, justicia, los hechos y principios de realidad ineludibles y transformarlos en vivencias del alma.

“Que solamente lo barato se compra con el dinero y más que el oro, es la pobreza lo más caro en la existencia”.

Crecí con las historias y con las enseñanzas conceptuales de sus canciones; quité las piedras del camino por los que venían detrás, me olvidé de los juguetes bélicos, adore la libertad de las mariposas, aprendí a respetar a los ancianos, a recordar cómo son los ejecutivos, admirar a los tres Pablos; a gozar y valorar todo lo de mis amigos y abrirme ante ellos de esa cálida forma que Cortez captó y plasmó en sus canciones; incluso cuando un gran amigo se va; me conmoví con esa forma de narrar la evolución humana desde la maravilla de Goyo, el milagro del crecimiento y maduración humana con chiquitín grandulón, hasta  valorar las historias del viejo y sus memorias.....que el vino puede sacar cosas que el hombre se calla y que deberían salir cuando el el hombre bebe agua.....dar a todos las migas de ternura; que amar es poder, esos aprendizajes atesorados incluso para después de la muerte.

Viví, como muchos que escucharon a ALBERTO, el primer amor, el amor desolado y entendí vivencialmente esa soledad de algunas canciones incluso llegando a veces a negar la suerte que había tenido de nacer, hasta que llegó una brisa que sopló y llevó a puerto mi frágil vela, es difícil no identificarse con sus canciones y es más difícil dejar de oírlas y entenderlas cada vez, con más años y con mayor experiencia para una vez más sonreír como cómplice, sin disimular el orgullo de escucharlo y reír como lo hacen los mayores que me lo enseñaron.

Sentí un gran orgullo al explicar a mi hija la canción de Ave caída... su enseñanza a edad temprana, el mensaje de paz; en fin. Se ha ido uno de los grandes, grandes que musicalmente le dieron a mi vida mucho sentido filosófico y gran cantidad de sentimientos; ser y entender, qué es amar al prójimo; vivir intensamente lo bueno y lo malo, saber humildemente que somos los demás de los demás... en fin cuanta nostalgia y cuanto amor, faltan aún muchos más rayos de Sol que buscar en la vida.

“De cualquier manera el acto queda, quedará y permanecerá hasta el último de mis días como uno de los hechos más bellos, más cálidos y de mayor color en mi grisácea vida”.

 

Nos dejó su espacio como testamento, lleno de nostalgia lleno de emoción vaga su recuerdo por los sentimientos para derramarlos en este blog.

Ahora sí, no se hagan los sordos cuando llamen los demás porque son los que liberan al Kraken !!!!!

ndo llamen los demás porque son los que liberan al Kraken !!!!!

Imagen de miguel.contreras

Mike Volta


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