Por Mike Volta

De ser cierto en los hechos futuros; que gran noticia resulta ser ahora esta nueva política gubernamental referida en el marco de la 4T, emitida por la Secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero en su uso de la palabra en el 83 Aniversario de la Confederación de Trabajadores de México CTM el pasado Domingo 24 de Febrero en el auditorio Nacional. 

Y es que en esta época de cambios  laborales generados desde el año 2017 con la reforma Constitucional en materia de justicia laboral, en el año 2018 con la firma por parte de MEXICO  del convenio 98 de la OIT, y el ascenso al poder de AMLO y su partido MORENA, enarbolando la bandera de la democracia sindical entendida ésta como obligatoria, de acuerdo a su propia visión, resulta desde luego muy positivo que el propio gobierno declare una política de no apoyar gubernamentalmente a ninguna organización obrera preexistente y se esperaría que tampoco propicie directamente la generación de nuevas organizaciones afines a su proyecto político. 

Pudiera pensarse que de no ser así habría conflictos entre el PRI viejo y el otro PRI viejo; sin embargo es necesario tomar muy en cuenta la evolución del sindicalismo en MEXICO, principalmente desde la caída del PRI en el año 2000, en donde las organizaciones obreras responsables y conscientes de su papel histórico y gran número de afiliados no entraron en controversia con el nuevo gobierno, por el contrario, se estableció y fortaleció una nueva cultura laboral, basada en el diálogo entre los sectores obrero y patronal, con la finalidad de generar mejores salarios y condiciones de productividad, calidad y competitividad; a trabajo igual salario igual, principalmente en el trabajo de hombres y mujeres, y desde luego con salarios siempre por arriba del mínimo. 

Lo anterior, aún con los efectos de la crisis, generó algo de confianza en las inversiones tanto internas como externas en nuestro país, y aunque la situación económica no era del todo buena, si existieron condiciones de crecimiento y sobre todo un mayor respeto, unión y camaradería entre los sectores obrero y patronal; que generaron principalmente en la iniciativa privada el repunte armónico de varios sectores productivos como el automotriz, maquiladora; manufacturas, petroquímica, alimenticia, Harinera, comunicaciones y de servicios etc; era necesaria la modernidad, tanto tecnológica como de política interna tanto de sindicatos de patrones como de trabajadores; lo anterior, por supuesto dentro de un esquema constitucionalmente tripartito que, hay que reconocerlo, se vio limitado y posteriormente disminuido en lo que a la justicia laboral se refiere; debido a dos factores, un gran rezago en la resolución de los juicios laborales, aunado a un terrible abandono por parte del gobierno, quien fue disminuyendo los recursos para poder implementar los grandes cambios que modernizarían a las juntas de conciliación y arbitraje. 

Sin embargo, el tripartismo logró repuntar de manera muy importante en lo que se refiere al Infonavit y el Instituto Mexicano del seguro social, resultando muy fortalecidos en sus finanzas y su atención. 

Por supuesto que para este sector productivo; la lentitud de la justicia laboral no fue obstáculo para que los sindicatos y las empresas conscientes de su papel en la actividad productiva del país lograron llevar a cabo sus revisiones contractuales y dirimir sus conflictos incluso sin la presentación de emplazamientos con pliegos petitorios irresponsables; ni la intervención directa de los funcionarios conciliadores de parte de la junta, los sindicatos se dieron a la tarea de aprobar en sus respectivas asambleas el capacitar a sus bases de  delegados y líderes, para llevar al cabo sus revisiones contractuales incluso sin la presencia o intervención de los abogados, y sin generar emplazamientos a huelga, y haciendo del conocimiento de las autoridades laborales las nuevas condiciones pactadas en los contratos colectivos. 

Muy probablemente este ejercicio de libertad entre sindicatos y empresas, fue interpretado por parte del nuevo gobierno y sus asesores políticos, como un afrenta a los derechos de los trabajadores, ya que se considera por parte de los asesores laborales de esta nueva cuarta transformación, la teoría del conflicto, se asume la posición de que todos los trabajadores afiliados a las grandes centrales obreras, son manipulados para aceptar la imposición de líderes obreros charros y de aceptar condiciones ventajosas para los patrones en las empresas afiliadas a las grandes y principales cámaras patronales, lo cual desde luego no deja de ser una apreciación meramente subjetiva y carente de sustento. 

No es un secreto que este sector productivo que se formó a base de experiencia y trabajo entre las grandes confederaciones como CTM Y otras por parte de los trabajadores y la Concamin, Coparmex y Concanaco, principalmente por parte de los patrones, representa para el actual gobierno algo más de lo que ellos consideran “mafia del poder”  

Pero el gobierno debe reconocer que sería un gran error el no reconocer la fuerza y hegemonía histórica de las principales centrales obreras del país, encabezadas por C.T.M. y que son bastión importante y necesario para la actividad productiva y generación de bienestar a la clase trabajadora de MEXICO. 

Este sindicalismo actual se transforma y se adapta a los nuevos tiempos, Los obreros lograron su emancipación, y no necesitan ahora del beneficio de partidos políticos ni del gobierno para lograr sus objetivos de unidad y trabajo; únicamente que estén claras las reglas para representar efectivamente a los trabajadores afiliados y lograr para todos mejores condiciones de trabajo y de vida. 

¿No lo cree así estimado lector? 

¿O liberarán al KRAKEN? 

Importante: Este contenido es responsabilidad de quien lo escribe, no refleja la línea editorial del Diario de México

Imagen de miguel.contreras

Mike Volta


Importante: Este contenido es responsabilidad de quien lo escribe, no refleja la línea editorial del Diario de México