Por Mike Volta

Existe un clima de mucha incertidumbre alrededor de la pandemia COVID19; prácticamente cualquier tema al respecto tiene algo de cuestionamiento y de polémica.

Y precisamente el tema del regreso progresivo y “ordenado” a las actividades productivas de la población es uno de ellos.

Y esto es así dada la gran cantidad de factores que intervienen en estas decisiones.

La propia necesidad de incorporarse a las labores; el tipo de actividad; o su clasificación de importancia esencial para el Gobierno; el lugar en que se realizan, etc.

Hay desde luego temores fundados en el sentido de que estas últimas semanas se relajaron las medidas sanitarias por parte de la población y que hubo quienes nunca las siguieron y también, por supuesto el efecto de quienes hicieron caso a los primeros consejos irresponsables del titular del gobierno y salieron a abrazarse y comer fuera.

Llegan noticias internacionales donde se coloca a México como un ejemplo de lo que no debió hacerse y un llamado a López-Gatell para dar explicaciones, es visto como un reconocimiento a la buena actuación… ¿será?

El consenso es que no hay consenso, y no lo hay porque las necesidades económicas de cada familia son distintas y algunas están rebasadas al grado de querer regresar a costa de arriesgar la vida propia y la de otros.

Es un hecho que los próximos años nada será igual, estaremos muy aislados en todos los lugares y esto podrá traer un letargo productivo sin precedente y más aún con esta crisis.

La decisión es personal en muchos de los casos y en otras obligada… pero parece ser que si antes la obligación era quedarse en casa; ahora cambia a necesidad… Veremos que ocurre, porque no es novedad que aún sigue liberado y haciendo daño el ¡¡Kraken!!

 

Importante: Este contenido es responsabilidad de quien lo escribe, no refleja la línea editorial del Diario de México

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Mike Volta


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