Por Mike Volta 

Se equivoca quien cree que en México solo existe un tipo de Sindicalismo.

Históricamente, el control gubernamental de la fuerza de los trabajadores ha significado un inmenso capital político para los grupos que detentan el poder; en el pasado se tiene registrado como los movimientos obreros fueron siempre un elemento necesario y en ocasiones fundamental para el apoyo de las iniciativas políticas, económicas y laborales de los partidos políticos en el poder.

Por disposición constitucional el artículo 123 fracción XX, fue en que se fundamentó el esquema tripartita como la forma de generar el diálogo social; y con este la intrínseca conveniencia de la sindicación para participar activamente en la lluvia de ideas, generación de propuestas y la toma de decisiones en los temas laborales principalmente, y es entonces que se da el fortalecimiento del movimiento obrero organizado y se da desde entonces, este ejercicio del poder para iniciar la construcción y sostenimiento de las instituciones laborales en beneficio de los trabajadores en nuestro país.

Por supuesto que esto no fue fácil, lograr ese equilibro de los factores de la producción generó diversos enfrentamientos violentos entre los grupos disidentes, y no siempre las autoridades, sindicatos, empresas y partidos políticos, tomaron las mejores decisiones; hubo que aprender como sociedad después de muchos golpes a lograr optimizar las ansiadas y permanentes condiciones de trabajo; y generar producción con calidad y competitividad y que el gobierno; debía generar condiciones de  respeto a la libertad sindical para estos fines; vigilando con eficiencia que se cumpliera estrictamente con la Ley.

Fue entonces cuando La Paz laboral lograda, contribuyó sensiblemente a generar paz social en nuestro país, surgiendo cómo era de esperarse problemas que no fueron relacionados directamente con asuntos de trabajo.

Los actores políticos en materia laboral fueron principalmente los representantes de los grupos sindicales organizados como la CROM, CROC entre otros y por supuesto mayoritariamente la CTM por lo que hace a la representación obrera; y por la parte patronal  la COPARMEX, Consejo Coordinador Empresarial, Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, CANACINTRA, CONCANACO entre otros; además de su representación asesorada hábilmente por múltiples despachos jurídicos de corte patronal.

Por parte de la autoridad, principalmente, la secretaría del trabajo y previsión social STPS, las secretarías de fomento económico y por supuesto las juntas de conciliación y arbitraje locales y federal  y el tribunal federal del conciliación y arbitraje. 

Además de las anteriores grandes y distinguidas organizaciones, academias y barras de estudiosos abogados laboralistas aportando experiencia y sus conocimientos en pro del derecho laboral en MEXICO; todos ellos que a la postre fueron ignorados junto con los sectores productivos, cuando se generaron cambios a la Constitución y a la Ley Federal del Trabajo, y cuyo resultado de esa falta de consulta, lógicamente, es aún la falta de aprobación e implementación efectiva de dichas reformas en su parte secundaria.

Sin embargo, los sindicatos que permanecieron adheridos al poder gubernamental y que se fueron nutriendo vorazmente con los recursos estatales bien sea por ser de servidores públicos o empresas estatales fueron los primeros en caer en terribles inercias, excesos y problemas generados por esta enferma relación con los gobernantes en turno; y principalmente porque los recursos para ello provenían del estado, recursos públicos del estado quien, posiblemente y muy cuestionado, podia gobernar; pero evidentemente no supo administrar, por lo que el gobierno tuvo grandes pérdidas y fracasos como patrón y por eso se decidió  proceder en los años noventas a la venta de algunas paraestatales, las más grandes.

Con todo esto, prevaleció la costumbre de que el gobierno, aliado; y en ocasiones obligado por sindicatos con gran poder político y económico; reconoció de “facto” la presencia de sus líderes y con ello ciertas concesiones políticas y económicas; hasta que esos líderes le fueran incómodos para gobernar, sin detenerse a pensar en su legitimidad o no; fue así como los líderes en los sindicatos petroleros, de maestros, mineros, seguro social entre otros fueron removidos por virtud de
“Plumazo” y conveniencia gubernamental y no necesariamente porque así lo solicitaran las bases trabajadoras, sino por estrategia de estado.

Además de lo anterior en el sector privado, se prostituyeron los esquemas de sub-contratación y los sindicatos blancos propiciados por el patrón; unos con la finalidad de tener absoluto control en sus empresas y otros con la finalidad de evitar el ingreso a sus filas de sindicatos con filosofía de confrontación directa para la obtención de sus objetivos; sindicatos de protección.

Así las cosas el sindicalismo se fue diversificando y con ello transformando; al grado de que quienes con visión de futuro concibieron su alianza con el movimiento obrero organizado para afianzar el sector productivo, lograron a través de los años y de la conciliación, generar confianza e inversión para consolidar fuentes de trabajo con buenos salarios y prestaciones, mayormente con esquemas de productividad, calidad y competitividad y con ello lograr mejor calidad de vida para los trabajadores; todo ello ponderando la vida sindical activa, participativa y sobre todo con el respeto y respaldo al liderazgo de quienes con su experiencia propiciaron estos logros de los trabajadores, no por la vía de confrontación o acción directa; sino con la conciliación, unidad y trabajo; por lo que no resulta raro que muchos de esos líderes ostenten con orgullo años y canas; sin perder de vista el empuje qué hay de muchos jóvenes líderes que al igual que ellos se comprometen y luchan por los mismos objetivos.

Así entonces, estas organizaciones obtuvieron merecidamente su representatividad activa en los diversos órganos tripartitas; como IMSS, INFONAVIT, CONSAR, CONASAMI etc y siendo fuertes y propositivos en sus sesiones correspondientes; aún cuando su filosofía partidista fuera distinta a la del gobierno; ya que su principal objetivo era y sigue siendo el beneficio de los trabajadores.

Por lo anterior; resulta a todas luces ridículamente anacrónico el burdo intento de los actores del nuevo gobierno de MORENA de pretender ahora como fue en antaño y en otras circunstancias el promover a personajes sin ninguna experiencia obrera como a quien proponen para el congreso del Trabajo y de quienes ahora impulsan desde el poder una central obrera novedosa denominada CATEM, Confederación Autónoma de Obreros y Empleados de Mexico, con la bandera y conveniencia de que son afines a las políticas de MORENA; es decir una central obrera nacida desde el partido en el poder; que presumiblemente contará con su apoyo y que tiene como principal objetivo el de destruir al movimiento obrero organizado, representado principalmente por CTM.

Como es de esperarse los métodos que presumiblemente usará el nuevo gobierno son precisamente los que lo llevaron al poder; la división entre buenos y malos; tratando de resquebrajar las filas de CTM y logrando en algunos casos convencer a pequeños líderes con el canto de las sirenas de “contar con la protección y bendición del gobierno” para su organización sindical; cuando como se ha expuesto la verdadera legitimidad lo da la base trabajadora cuando hay resultados en unidad y trabajo.

No señor!! Ya no son esos tiempos de confrontación sindical, si bien MORENA pretende constituir y proteger sus propias organizaciones sindicales; debe hacerlo sin confrontar vilmente a las que ya existen y funcionan; CTM, CROM, CROC y las demás constituidas deben defender sus posiciones aún ante un ataque desde el poder; sin embargo no debe olvidarse que el capital no tiene partido; y que lo principal es cuidar las fuentes de trabajo; ya que cualquier amenaza a La Paz laboral supone como inevitable consecuencia la fuga de los capitales y el cierre de empresas; si quieren terminar con los lideres corruptos, deben iniciar con los que tiene en casa el gobierno, y con sus propios recursos; el movimiento obrero organizado les lleva años de ventaja y es incluso inconstitucional por ser discriminatorio, y atenta contra los derechos humanos el considerar que sus líderes deben irse por estar viejos; como en forma insolente algunos advenedizos del nuevo gobierno sostienen; ya que si así fuera incluso no sería AMLO capaz de ser el presidente de la República; ni capaz el gabinete flamante que parece salir de las filas del INSEN, no lo cree así estimado lector? ....O mejor que ......liberen al Kraken!!

Importante: Este contenido es responsabilidad de quien lo escribe, no refleja la línea editorial del Diario de México

Imagen de miguel.contreras

Mike Volta