Por Mike Volta

Las relaciones laborales colectivas, cuando marchan en armonía, generan tranquilidad y confianza para la inversión; y permiten proyectar a futuro el crecimiento de las Fuentes de trabajo; este equilibrio de los factores de la producción que se dio en el pasado con la “nueva cultura laboral” y con el franco ejercicio del diálogo social, se ve amenazada seriamente. 

El reciente caso de Matamoros pone al descubierto una estrategia laboral desestabilizadora que se presume puede venir de dos fuentes: la primera de ellas, por parte de la administración Trump, con la nacionalista finalidad de promover un desprestigio y desconfianza en la inversión de capitales en MEXICO y así lograr que principalmente la industria automotriz tenga un jaque en su cadena de producción de la cual sabemos que MEXICO tiene una gran parte. La segunda fuente, por parte de la administración AMLO y MORENA, quienes de forma unilateral generaron un aumento desproporcionado a los salarios en la zona y que ahora está repercutiendo en el ámbito laboral del país. 

Lo anterior, por supuesto ha generado nerviosismo, por una parte los inversionistas, empresarios y patrones prevén desestabilidad en los mercados y serias dificultades para llevar a cabo las proyecciones trazadas en los planes de crecimiento; muchos de ellos prevén no crecer, otros mantenerse y si, muchos disminuir y desaparecer. 

Por otra parte están las organizaciones sindicales que durante muchos años, con liderazgo firme de unidad y trabajo, han logrado generar y mantener buenas relaciones con sus trabajadores afiliados y patrones con los que tienen celebrados pactos colectivos, logrando esquemas de productividad y competitividad, empresas mexicanas fuertes y responsables que respetan la Ley y que no pagan salarios mínimos, pagan mucho más y que han logrado que exista bienestar para sus trabajadores ya que tienen acceso a crédito, Salud y a vivienda digna, a veces muy a pesar de las adversas condiciones económicas nacionales y globales. 

Evidentemente también hay otras empresas vulnerables, que independientemente de los terribles problemas que atraviesan con la competencia de los productos chinos, constantemente tienen problemas de flujo de dinero para el pago de sus compromisos inmediatos, que incluso tienen contratos con el gobierno este tarda en pagarles y que al final ocasiona gran incertidumbre la cual es percibida por sus trabajadores y sindicato, que implica necesariamente que estos ejerzan una actitud firme pero responsable para poder sacar a flote la fuente de trabajo, pero nunca pensar en su extinción. 

Y por supuesto, existen empresas al margen de la ley, que explotan a sus trabajadores y que los mantienen en pésimas condiciones de trabajo, instalaciones insalubres, sin pago al IMSS, y en la informalidad y clandestinidad a veces con la complacencia de funcionarios corruptos; a esos debe identificar y sancionar el gobierno. 

Sin embargo, en los tiempos actuales, la parte laboral se ve seriamente amenazada dado que como consecuencia del cambio dado en las urnas y de la política de gobierno en México, muchos trabajadores ven en esto la gran oportunidad de incrementar sus salarios, lo cual desde luego es válido y conveniente, pero tal situación no puede darse como por arte de magia ni basados en un decreto presidencial, fundamentado en que “esto no se hacía antes dado que sus patrones pertenecen a la mafia del poder”; es la oferta y demanda en el mercado, el equilibrio de los factores de la producción, y la obligación que tiene el gobierno de promover fuentes de trabajo viables y confiable que generen inversión en nuestro país lo que necesariamente detonará que existan más empleos con mejor remuneración. 

Desafortunadamente lo que está ocurriendo, es que pareciera que el gobierno y morena están apostando a convencer a los trabajadores con el canto de las sirenas de que “esos aumentos de salario no se otorgan, simplemente porque los patrones ricos en su infinita mezquindad, no quieren otorgarlos”, y lo que es más, esos patrones en contubernio con sus sindicatos afines se han puesto de acuerdo para que esto no ocurra. 

Por lo anterior se han dado a la tarea de generar sus propias organizaciones sindicales, con la misión de hablar con los trabajadores y convencerles de que no ganan más porque no quieren, regresando a la época de imponer condiciones a través de la fuerza y en el mejor de los casos de la huelga; lo que resulta desde luego muy delicado ya que aún no se cuentan con los canales jurídicos adecuados, sin presupuesto y tampoco se ha aterrizado la legislación secundaria posterior a la reforma constitucional en materia de justicia laboral. 

Y si en cambio, está a la vista que es un hecho el intervenir por parte de Morena en esta materia, generar programas de monitoreo a través de becarios; crear sus sindicatos afines e intervenir incluso en las empresas que funcionan bien, a fin de obtener esas, afiliaciones, esas representaciones, esos contratos colectivos, esas cuotas sindicales; a riesgo aún de que las empresas al ver amenazada La Paz laboral y su inversión, se retiren del juego, y las que no; se defiendan a más no poder de esta embestida a riesgo incluso de la expropiación. 

Será entonces una labor titánica y para los juristas en materia laboral el poder sensibilizar a las diferentes empresas que han trabajado infringiendo algunas normas, a efecto de que se abran a un efectivo diálogo social con sus trabajadores y se permita la negociación de los contratos sin necesidad de afectación a la paz laboral. 

Y por otra parte será fundamental es que los líderes sindicales responsables y comprometidos con sus trabajadores puedan convencerle de que lo más importante es cuidar la fuente de trabajo y generar mejores contratos y prestaciones, a través de esquemas de productividad, competitividad y calidad, ya que lo que no cambia es que el salario que gana, nadie te regala. 

 

Ya saben quiénliberó al KRAKEN  

Leo sus comentarios 

Imagen de miguel.contreras

Mike Volta