Por Mike Volta

¡¡A luchar por la justicia!!! ¡¡Por la libertad!! ¡¡Evitar el dominio tiránico del mundo!! ¡¡De salvar a la raza humana de seres del espacio!! ¡¡La lucha contra el crimen!!! ¡¡Contra los fenómenos naturales!! ¡¡La protección de los débiles!!

Estos valores y principios han sido por décadas el bastión principal que defienden los súper héroes clásicos de historieta; ellos y solo ellos con esos grandes superpoderes podrían lograr esos objetivos... luego, al parecer siendo los superhéroes relegados al mundo infantil, surgieron esos héroes admirables por grandes hazañas como boxear, correr rápido o saltar más alto, meter pelotitas en un agujero en un campo precioso, o anotar muchos goles; canastas, carreras; héroes admirables que en un automóvil, motocicleta, bicicleta, patineta o incluso en sus dos piernas, lograron proezas increíbles que traspasaron fronteras y que la humanidad valoró tanto premiándolos con enormes carretadas de dinero y fama.

Los artistas, músicos, pintores, cantantes, escultores, directores etc; muy admirados todos por lograr estremecernos con sus creaciones e interpretaciones al grado de provocar tristeza por su partida; cómo ha ocurrido recientemente. Algunos también han obtenido reconocimiento económico a veces muy desproporcionado a su talento... ya que vaya que es relativo y más refiriéndome particularmente al asqueroso género del reguetón.

Los estadistas, políticos, economistas, y hasta algunos advenedizos se han colado en esas plataformas de héroes o incluso han logrado ser vistos estúpidamente como Dioses Salvadores o Grandes Tlatoanis.

Pero algo pasó que en muchos casos, sino hasta ahora, no se reconoce el verdadero valor de quienes luchan y caen día a día por proteger el valor más importante y sagrado: “La Vida”; Mé[email protected] y cientí[email protected], [email protected] y todos aquellos trabajadores de la salud que están al frente de la trinchera luchando con todas sus fuerzas y muchos a Costa de su propio aislamiento familiar, su responsabilidad y conciencia e incluso a costa de su vida en esta histórica pandemia que mantiene al mundo en jaque.

Ojalá la sociedad recapacite y comprenda el valor tan importante protegido con gran riesgo por ellos y logre reconocerlos en su jerarquía e importancia, otorgándoles mayores recursos para investigación, material médico, quirúrgico, y por supuesto una mejor paga y sistema especial de retiro y de indemnización en caso de fallecimiento en el cumplimiento de su deber.

Esto, [email protected] [email protected] ¿no lo considera más importante que aeropuertos, estadios de béisbol, refinerías y otras tonterías que seguro pueden ser canceladas o diferidas por la atención de la emergencia sanitaria?

Porque ahí sigue liberado el Kraken de la pandemia mientras no todos están en cuarentena.

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Imagen de miguel.contreras

Mike Volta


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