Por Mike Volta

Pues sí, [email protected] [email protected] hay dentro de esta pandemia diversas facetas que no dejan de sorprender con la exposición de terribles realidades.

Mucho se ha dicho respecto de las distintas formas en que los mexicanos están pasando estos días de cuarentena; de acuerdo a su posibilidad familiar y económica.

El nivel de compromiso de cada persona y grupo, sin duda es variable y; tristemente, ahora que se pretende regresar ordenadamente a la “nueva normalidad” o “nueva realidad” es lamentable la forma en que se evidencian, agravan, surgen y complican los egoísmos y patologías de nuestros compatriotas.

Muchos, con la posibilidad de hacerlo y sabiendo que era importante el aislamiento de las propias ciudades, acudieron a los diversos sitios aledaños a la CDMX, y no necesariamente como un escape, sino como un aislamiento responsable en esta cuarentena.

Hay quienes, con la condición de ser adultos mayores, decidieron dejar la ciudad e ir a guardarse en el estado de Morelos y particularmente en el fraccionamiento Lomas de Cocoyoc, donde en los últimos años ha aumentado la ocupación de personas para residencia y ya no como casas de descanso de fines de semana o vacaciones, como el caso del actor recién fallecido Héctor Suarez.

Podría pensarse que en este lugar la situación es mucho más relajada y quieta; sin embargo nada más lejos de la realidad, ya que desafortunadamente, este sitio que era de descanso familiar, ahora ya fue invadido por la delincuencia, volviéndolo inseguro, donde hay robos a casas habitación cada vez más frecuentes e incluso hasta con violencia; existen alarmantes robos de autopartes, así como diversos desmanes que atentan sensiblemente contra sus habitantes que buscan tranquilidad y que tuvo muchas veces.

El uso de casas para su renta de fin de semana es bastante frecuente, lo que por supuesto no es contrario a la naturaleza del fraccionamiento, incluso es un lugar paradisiaco para realizar diversos eventos sociales; sin embargo, ha ocurrido que no se ponen límites a estas actividades, o existiendo éstos, los foráneos no los respetan, lo que es terriblemente molesto, ya que el ruido de la música a altas horas de la noche y la madrugada impide el descanso, los invitados ingieren alcohol y sustancias y se tienen reportes de que en dicho estupor salen a cometer destrozos e invasiones a las casas vecinas; sin que sea efectivo el control de la vigilancia local ni la municipal.

La situación anterior se agrava mucho más en esta pandemia, donde ignorando completamente las restricciones sanitarias y el distanciamiento social, continúan con estas actividades poniendo en peligro a esta comunidad haciendo reuniones de más de 50 personas, sin cubrebocas y sin guardar las medidas sanitarias decretadas.

Estos visitantes en su mayoría provienen de la Ciudad de México, donde los casos de contagios de Covid19 van en aumento y no existen en las entradas del fraccionamiento controles sanitarios o médicos..., ello resultaría imposible.

Los vecinos organizados han comenzado con sus enérgicas protestas y esperemos que sean escuchadas, ya que el gobierno estatal parece estar ocupado más en prohibir la venta de ropa en el Walmart de Cuautla alegando cuestiones sanitarias, que en mitigar posibles contagios por la realización de estas actividades.

La pandemia aún no ha terminado y pareciera ser que el Kraken del Covid19 podría ser liberado en Oaxtepec y Atlatlahucan Morelos; importado directamente de algunos, no poco responsables visitantes de la Ciudad de México, invitados por los pocos irresponsables colonos de esta zona. 

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Imagen de miguel.contreras

Mike Volta


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