Por Marcelo Fabián Monges / Escritor y periodista

Estamos ante un gobierno criminal, no le den más vueltas.

Este jueves el gobierno de López Obrador les prohibió a los laboratorios privados que realicen pruebas de coronavirus, cuando en el INER ni hay insumos, ni les hacen los exámenes a los que llegan con algún síntoma. Tienen que decir con quién han tenido contacto concretamente que haya tenido coronavirus, si no, no les hacen los exámenes.

La intención del gobierno de López Obrador para prohibirle a los laboratorios privados realizar las pruebas de coronavirus es muy clara, es para que no se sepa cuántos casos hay en realidad de coronavirus en México. No existe ninguna otra posibilidad de que el gobierno tenga otra razón verdadera para hacer esto. Lo cual dará como resultado probablemente miles de muertos y miles de personas que no tendrán dónde atenderse, y que no podrán saber lo que tienen en realidad, mientras López Obrador tiene como única receta de fondo ocultar lo que sucede en la realidad.

Si no existe el diagnóstico de los casos no existe el coronavirus. Entonces, López Obrador podrá decir que sus escapularios funcionaron y también su trébol de seis hojas.

A principios de este jueves se hizo público que el gobierno de López Obrador le prohibió al laboratorio Biomédica hacer exámenes para coronavirus. Como muchos periodistas comenzaron a preguntar a que se debía y lo mismo sucedió en redes sociales, para la tarde de este jueves la Secretaría de Salud salió a decir que no se prohibía que laboratorios privados hicieran las pruebas para el coronavirus, pero que antes debían acreditarse ante el INDRE.

Mientras esto sucedía el Laboratorio Juárez en Oaxaca hacía público que realizaban las pruebas para saber si alguien tiene coronavirus, y en ese interín, la Profeco, le aplicó una suspensión, por no exhibir los precios del estudio.

Especial

Esto lo dio a conocer el médico Roberto Molina, de la ciuda de Oaxaca, a través de su cuenta de twitter, @MolinaRobertoMx.

Es decir, en México, en medio de la crisis por la pandemia del coronavirus, se utiliza a la Profeco para clausurar las posibilidades de que laboratorios privados realicen las pruebas de coronavirus, cuando habitualmente se permite vender en negocios en el metro y demás, toda clase de complementos alimenticios, que en sus etiquetan dicen que son responsabilidad de quien lo consume. Lo cuál es una barbaridad. Pero con eso la Secretaría de Salud no tiene problemas. Pero para que los laboratorios privados no puedan hacer los exámenes de coronavirus, y por lo tanto no se publiquen otras cifras que las del gobierno, ahí sí salen las instituciones del gobierno federal, en vez de ayudar, para frenar el aporte de los laboratorios privados a la emergencia.

En España, al comienzo de la epidemia tenían 40 casos, ahora tiene diez mil. La OMS dice que sin problema llegarán a 100 mil. Todo por haber tomado medidas severas tarde. Esto a pesar de que ellos como país,ahora ya están con medidas muy severas. Ahora imagínense lo que pasará en México cuando el gobierno de López Obrador no solo no tiene previsiones, no solamente no usó los dos meses y medio que tuvo para acondicionar hospitales y demás, sino que ni siquiera quiere que se hagan los diagnósticos.

Los costos de los estudios en hospitales privados, reporta una nota de este jueves publicada por López Dóriga, van desde los $3,500 hasta los $10,000. A este columnista una médica personalmente ya me había dicho que el costo del estudio era de $9,000. En el INER se supone que cobran mil 800 pesos el estudio en caso de que consigan que se lo realicen. A todas luces, lo mejor que le puede suceder a alguien, o a todos, es no contagiarse y no tener que pasar por todo eso. Para eso hay que quedarse en casa. Piense que en casa podrá aburrirse, aunque seguro debería encontrar cosas para hacer de sobra, pero la única forma de estar seguro y no contagiarse es permanecer en la comodidad de su casa mientras afuera camina la muerte de noche llevándose almas. Para decirlo en términos propios de las grandes epidemias que han asolado la humanidad en la edad media. Porque el coronavirus mata. Por suerte no a todo el que se contagia, a un porcentaje variable bastante inferior, pero ese es el riesgo que se tiene. En esto, ni los médicos están a salvo. Italia tiene casi 2,700 médicos contagiados de coronavirus. El coronavirus es una cuestión de supervivencia. Esa es la consideración con la que hay que asumir el tema, en lo individual y como sociedad, y esta es la respuesta para quienes se preguntan qué es más importante, si el coronavirus, la seguridad y la economía. Este miércoles Italia tenía 3 mil 405muertos por coronavirus. España tuvo 209 muertos en las últimas 24 horas. Cualquiera de estos países podría ser lamentablemente un modelo que se puede replicar lo que sucede en países donde las medidas se tomen tarde. Argentina acaba de declarar a partir de las 00:00 de este viernes el aislamiento social y preventivo obligatorio para toda la población. Los países tratan de aprender rápidamente de lo que les ha sucedido a otras sociedades, a otros países.

El INER

Los familiares de la única persona que se reconoce hasta ahora oficialmenteque murió por coronavirus en el INER denuncian que no han sido sometidos a exámenes para saber si están contagiados. Digamos, la desidia gubernamental es total.

Pruebas de que en la práctica ya estamos en Fase II hay muchas. La Fase II debía ser declarada a partir de que se producen contagios locales. Ya son muchos los testimonios de contagios locales. Incluyendo un video fundamental de un hombre que se llama David Jassan, según afirma en redes sociales,donde cuenta él mismo que le diagnosticaron coronavirus y que no ha viajado al exterior. La Fase II no la ha declarado el gobierno y se esfuerza en no hacerlo. Pero en la práctica ya estamos en Fase II y hay que actuar en consecuencia.

La zona de confort de AMLO

El presidente López Obrador está en su zona de confort. Su zona de confort es Palacio Nacional, las conferencias mañaneras, sus seudos reporteros, decir todo lo que quiera, poder hablar cuanta gansada se le ocurra, y en medio de eso, poder burlarse una y otra vez de cualquier mexicano que lo cuestione. No importa si quienes lo cuestionan o le reclaman medidas concretas ante la pandemia son opositores, o si lo hacen desde la razón, o son miembros de su gabinete. López Obrador está más empeñado en demostrar que no le va a hacer caso a nadie, que no va a escuchar a nadie y que se va a burlar de todos, todas las veces que quiera ante la crisis. Esto, que claro está, de ninguna manera puede constituir una actitud sana psíquicamente, menos espiritualmente, es en la realidad la principal actitud de López Obrador ante la crisis: la burla. Este martes López Obrador sacó sus escapularios, sus estampitas, como escudos protectores. La prensa internacional reporta en muchos medios que el presidente de México se quiere defender de la pandemia de coronavirus con amuletos. Algo que no resiste ningún razonamiento propio del siglo XX o del Siglo XXI. Por esto fue cuestionado López Obrador desde todas partes, en especial en redes sociales. Su respuesta en la conferencia mañanera de este jueves fue sacar otra estampita, esta vez con un trébol de seis hojas. Digamos, ante los cuestionamientos, López Obrador se burla y se jacta de burlarse. Pero su burla y su inacción para tomar medidas reales y su estrategia de fondo de ocultar lo que sucede y esconder los casos, ocasionarán seguramente muchos, pero muchos muertos. Otra arma del gobierno es el anonimato. Esos muertos lo más probable es que nunca salgan en la prensa.

Y la zona de confort de López Obrador implica su actitud y su forma de pensar. En su forma de pensar López Obrador está parado en una postura que se podría sintetizar en “ya llegué a la presidencia, ya estoy aquí y ahora no me pueden sacar y se la aguantan”. Esta es la actitud con la que Morena ha asumido el ejercicio del poder, desde los dichos de Paco Taibo II cuando lo iban a nombrar al Fondo de Cultura, hasta lo que hace López Obrador todos los días.

La única forma de obligarlo a tomar decisiones que no sean basadas en sus caprichos y que vean por el bienestar general a López Obrador es sacarlo de su zona de confort. Para eso hay que empezar a pedirle la renuncia. Hay que moverle el piso. Cuando López Obrador vea que debajo de Palacio Nacional el piso tiembla, va a comenzar a tomar decisiones que estén más allá de la burla y de sus caprichos, no vaya a ser que la exigencia se cumpla y lo terminen echando antes de tiempo de la presidencia.

Pero ¿en medio de la pandemia? me preguntaba alguien. Sí, en medio de la pandemia. Aunque sea de forma permanente en redes sociales. Porque permanecer sin obligar a la autoridad a tomar las medidas correspondientes en medio de una pandemia mundial, va en contra del sentido de supervivencia, individual y colectiva.

Lo de las redes sociales no está difícil de organizar. Hay muchos y muchas youtubers que tiene buena práctica en la creación de hashtags. Y si una o unyoutuber no sirve en una situación social límite,para decir lo que hace falta, para contribuir con lo necesario, para tener una palabra o una consigna oportuna, no sirve para nada, es pura frivolidad.

Para afrontar lo que vendrá, crisis sanitaria, miles de personas enfermas, el desborde del sistema de salud, crisis económica prolongada, nadie podrá permanecer en su zona de confort, o al menos no en su zona de costumbre, y hará falta mucha solidaridad, mucho temple, y asumir posturas y actitudes necesarias a las que en general no estamos acostumbrados.

Una de esas actitudes en México, en términos de supervivencia, es la de exigirle al gobierno, que haga lo que le corresponde.

En las situaciones de grandes cambios de la humanidad, de catástrofes, o en estados límites, sobreviven los más aptos. Lo dice la historia de la evolución. El gobierno de López Obrador ha ubicado a México entre los menos aptos del mundo. Frente a eso hay que tomar la iniciativa. Como sociedad no podemos quedar a expensas de un gobierno que no actúa con la decisión y la determinación que hace falta.

Otras de las formas de sacarlo a López Obrador de su zona de confort es denunciarlo en todas partes, por su inacción frente a la pandemia. Denunciarlo ante la justicia, ante los organismos internacionales, ante la prensa mundial, ante la OMS, y ante cuanta entidad que pueda intervenir.

Lo de sacar amuletos y escapularios para combatir el coronavirus no es algo racional. Tampoco lo es no tomar medidas y burlarse mientras otros países están tomando medidas muy severas y cuidando la salud y la vida de sus ciudadanos. Pero no solamente la actitud de López Obrador no es racional, también lo es penalmente punible. Es un crimen la negligencia desde la autoridad. Y la oposición debería estar denunciándolo inmediatamente por lo que está haciendo. Por supuesto que lo que está haciendo López Obrador viola laLey de Responsabilidades de los Servidores Públicos.

Este jueves en su conferencia mañanera, López Obradorante los cuestionamientos, salió a decir que tiene un plan desde hace tres meses para enfrentar la pandemia. Son mentiras. Lo deja muy claro la columna de Salvador García Soto en El Universal que da cuenta de las solicitudes de compras de urgencias para el INER y el INSABI[1].

El primer deber de un gobernante es cuidar la integridad y la salud física de su gente, decía este jueves el presidente de Argentina Alberto Fernández, mientras declaraba al país entero en cuarentena. Algo que López Obrador ni siquiera entiende. Ni está en su lista de obligaciones como gobernante.

Es hora de que los mexicanos le muestren a López Obrador quién manda. Si la mayoría de la población o él con sus caprichos desde Palacio Nacional. Ya este 9 de marzo las mujeres dieron el ejemplo y le pararon el país. Fue un hecho concreto. Una enorme realidad. Aunque él se ha esforzado para quenose recuerde y que pase desapercibido. Ahora es tiempo en que todos juntos como sociedad le mostremos que se puede, que hay conciencia social, que quedándonos adentro de nuestra casa estamos cuidando nuestra propia vida y la de todos los demás, esto, por una cuestión de supervivencia, muy por encima de los desvaríos y sin razones de López Obrador y de su delirante subsecretario de Salud Hugo López Gatell.

En medio de esto, López Obrador con buenos reflejos de viejo manipulador, este jueves anunció que pondría al ejército con su Plan DNIII para cuidar y atender a la población si hace falta. Recurrió a la figura de una institución muy fuerte. El ejército mexicano. Sin embargo, nadie ni le ha provisto materiales para atender esta epidemia, ni ha entrenado al ejército para esto. Digamos, la evocación del ejército por parte de López Obrador para esta tarea es un recurso muy fuerte, pero en la práctica, es un acto más de demagogia. Y para mostrar lo preparado que está el ejército para enfrentar la pandemia del coronavirus, este jueves en el campo militar 37, en Huehuetoca, López Obrador reunió a 5 mil militares, que jamás estuvieron a un metro de distancia uno de otro.

Los cálculos del gobierno hablan de:

250 mil 656 personas podrían contagiarse 140 mil 367 requerirían tratamiento ambulatorio 24 mil 564 serían hospitalizadas 10 mil 528 enfermarían de forma grave y necesitarían terapia intensiva.

Son cálculos que no son aceptables. Argentina con cerca de cien casos declaró el país en cuarentena. Chile con unos 320 casos declaró el estado de catástrofe.

Los buitres en las tragedias

En medio de las tragedias nunca faltan los buitres. En medio de la crisis por el coronaviruslos diputados de Morena se lanzaron por la reelección de sus cargos hasta el 2030. Mientras todo el mundo está ocupado de los riesgos del coronavirus, ellos, como los buitres, como esos que mientras están velando el muerto se están probando la ropa que van a heredar, fueron por su propia reelección. Y después hablan de que son diferentes. En realidad, son diferentes, son peores que todos los demás. Son más cínicos, más descarados, con menos pudor y representan lo peor de esta sociedad.

Quedarse en casa

Quedarse en casa cuando uno no está acostumbrado implica pasar por muchos estados de ánimo distintos. Tómenlo como un entrenamiento para tener temple, hacer lo que corresponde, tener un poco de disciplina, y recabar en lo que es verdaderamente importante en esta situación.

Si bien estas circunstancias resultarán un esfuerzo extra y probablemente situaciones incómodas para buena parte de la humanidad, servirán para tomar conciencia de cuáles deben ser las prioridades en la vida, entre las que tiene que estar en primer lugar la salud.

Hasta la próxima.

Importante: Este contenido es responsabilidad de quien lo escribe, no refleja la línea editorial del Diario de México

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Marcelo Fabián Monges

Escritor argentino, nació en la ciudad de Córdoba, 1964. Naturalizado mexicano. Ha colaborado en el Diario Página 12 de Buenos Aires. En México en la revista Mira (de Miguel Ángel Granados Chapa), en los periódicos La Jornada, Reforma y El Universal. Es autor del Proyecto de Convención contra los Golpes de Estado (2009). Es presidente de la Fundación Conciencia y Dignidad. Es autor de los libros: “A los 500 años de la ocupación de América” (1992), prologado por el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel. “Chiapas cuando la dignidad se levanta y camina” (1995), con prólogo de Osvaldo Bayer (autor de la Patagonia Rebelde). “Un llamado a la humanidad contra el exterminio de la especie” (2002), con reseña de Carlos Monsiváis, libro que comprende un compendio de propuestas en contra del neoliberalismo, el armamentismo y la guerra. “Lucila entre el mar y el fuego”. Novela. (2007) “Cuando Hablo con Vos”. Novela. (2011) “Divina Mar”. Novela. (2012) Trump La Resistencia. Ensayo (2017)

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