Marcelo Fabián Monges/Escritor y periodista.

 

El secretario de la Defensa Nacional Luis Crescencio Sandoval tuvo a bien informarle a toda la población, durante la conferencia mañanera del presidente López Obrador cómo fue el operativo para detener a Ovidio Guzmán López, hijo del Chapo Guzmán. Lo primero que llama la atención del informe del secretario son los errores que quedaron claros en su exposición de los detalles del operativo en Culiacán, que fueron presentados casi como virtudes.

Durante el informe del secretario de Defensa se pudo ver, a través de mapas, la ubicación por ejemplo de los vehículos militares que debían estar en distintas posiciones para que se pudiera cumplir con el objetivo. Al menos tres de esos vehículos no llegaron a su destino, “porque fueron agredidos”, según los detalles que explicó el General Luis Crescencio Sandoval. En ese caso lo primero que no se puede entender es cómo, como militares, quienes planificaron el operativo, no tuvieron nunca en Plan B, para imprevistos como ese.

El segundo hecho inconcebible que se puede ver en el material presentado por el secretario de la Defensa, concretamente en el video que se presentó del momento en el que detienen a Ovidio Guzmán, es que le permiten hacer una llamada en el medio del operativo, lo cual, obviamente, el hijo del Chapo es de suponer que la utilizó para darle instrucciones a su gente. Es cierto que legalmente un detenido tiene derecho a hacer una llamada, pero una vez trasladado y presentado ante el Ministerio Público, no en medio del operativo, cuando aun no se lo ha “extraído” para decirlo en términos militares, de la zona de operaciones. Esa llamada, ese solo error, alcanzaba para generar toda la reacción del cartel de Sinaloa que obligó al gobierno Federal a liberar al hijo del Chapo. Un error como ese resulta bastante inconcebible que se realice por inocencia o impericia de quienes participaron en ese momento de la detención de Ovidio Guzmán, con mucha más razón aun, cuando la propia vida de los militares y las fuerzas federales que participaban en el operativo estaban en riesgo. Tal vez algo así solo se explique por la mentalidad con la que las Fuerzas Armadas ven a alguien como el hijo del Chapo Guzmán, lo ven como un Jefe, como un capo, que lo es en realidad, pero no es el jefe de ellos. Es el Jefe de su organización, no de las tropas que fueron a detenerlo, para que le otorguen un privilegio como hacer una llamada antes de que lo hayan sacado de la zona de operaciones, poniendo en riesgo sus propias vida.

En el video, en realidad, se lo puede escuchar perfectamente a Ovidio Guzmán decirle a su gente “diles que paren todo”, lo cual evidentemente no sucedió. Después de esa llamada, orden o señal, según se lea de acuerdo a los acontecimientos, hubo horas de furiosos tiroteos por todo Culiacán, con las consecuencias que todos ya conocemos.

Lo primero que hizo el secretario Alfonso Durazo en la conferencia de prensa de López Obrador del día de ayer, fue quejarse (y llorar de forma figurativa) por las críticas que ha recibido el gabinete de seguridad por el operativo de Culiacán, del día 17 de octubre. ¿Y qué esperaba? Si el operativo fue un completo desastre, con consecuencias terribles para el Estado mexicano, frente a la delincuencia organizada.

Después, del secretario de Seguridad Alfonso Durazo hay versiones distintas todos los días sobre el operativo en Culiacán. Por un lado, dijo que fue un enfrentamiento fortuito, que una patrulla fue atacada y entonces a partir de allí se desató todo. Por otro lado, afirmó que era una operación que llevaba al menos cinco meses de planificación.

En la conferencia de prensa del día de ayer, dijo que fue un operativo precipitado. La novedad con Alfonso Durazo, de seguir así, será que puede ofrecer a la población todos los días versiones diferentes y contradictorias sobre un mismo episodio o sobre los mismos hechos.

Columnas como Bajo Reserva del periódico El Universal, consigna el día de ayer que según Alfonso Durazo y su Secretaría de Seguridad, produjeron el jueves 17 de octubre, el día de los acontecimientos mencionados seis versiones diferentes. Hay que estar bastante perdido en cuanto a no saber qué decir, para producir seis versiones distintas y contradictorias sobre los mismos hechos. De lo cual se puede deducir perfectamente que Durazo está mintiendo y que sus diferentes versiones solo se deben a que no sabe qué decir, ni cómo acomodar la realidad.

Dijo Alfonso Durazo en la conferencia mañanera de ayer, que “decidieron no continuar la guerra contra el narco”. Por esa misma razón, este gobierno ha decidido no perseguir a los capos narcos. Entonces ¿Por qué fueron a buscar a Ovidio Guzmán? Lo fueron a buscar por un pedido de extradición que emitió el gobierno de Estados Unidos sobre el hijo del Chapo.

No perseguir a los capos narcos implica un acuerdo. Nadie que no crea a esta altura que los Reyes Magos no son los padres, o dicho de otra forma, que no peque de inocente, puede creer que este gobierno puede tener esa estrategia sin un acuerdo con los distintos carteles. Ese acuerdo, para cualquiera que esté mínimamente informado de cómo se mueve el mundo del narco, puede creer que ese acuerdo, no implica “un arreglo económico con el gobierno”. Lo peor de todo esto no es eso, sino que la población en general, la inmensa mayoría de los mexicanos, no obtienen ningún beneficio de ese acuerdo del gobierno, al que tienen que haber llegado para decidir no perseguir a ningún capo narco.

Si al menos dijeran que el beneficio para la población es la paz, el logro sería enorme, y el acuerdo o los beneficios para el gobierno de López Obrador de ese trato con el narco podría verse como algo menor. Pero el problema es que el gobierno de López Obrador y su gabinete de Seguridad no manejan nada, si tienen un acuerdo con el narco para no perseguirlos nadie les hace caso, por eso la violencia sigue en aumento, y las cifras de asesinados en la mayoría del país, también.

Todo esto es muy grave porque estamos hablando de los principales funcionarios que tienen a su cargo la seguridad nacional. Son los responsables de proveerle a la población seguridad. Algo que como se puede ver, no solo por sus contradicciones, y por el terrible resultado del operativo fallido en Culiacán, no están consiguiendo ni pueden hacer de ninguna forma, sino también por las cifras de muertos y de violencia que sigue aumentando en distintas zonas del país.

Dijo el presidente López Obrador en la conferencia mañanera del día de ayer que se siente muy apoyado, muy protegido, por los integrantes de su gabinete de seguridad. Lo más lamentable es que los ciudadanos comunes no pueden decir lo mismo, puesto que la violencia aumenta en la mayoría del país, incluyendo la Ciudad de México, y los récords de muertos por homicidios dolosos, continúan aumentando mes con mes.

Lo más decepcionante de todo esto no es solamente el fracaso rotundo del operativo de Culiacán, y sus consecuencias para el Estado mexicano y el monopolio de la fuerza, donde como en una pésima película ganan los malos. Lo más decepcionante de todo esto es que en el gobierno de la cuarta transformación pareciera que no pueden hacer nada bien. Pareciera que cada acto, cada medida, cada proyecto, está destinado al fracaso, por la improvisación, por la falta de capacidad, por la falta de voluntad para hacer las cosas bien.

 

El Buen gusto.

Dijimos que en esta pequeña sección hablaríamos de sucesos, personajes o historias que tuvieran que ver con el buen gusto. Bueno, por eso hoy quiero contarles, de un lugar de esos que uno no puede dejar de visitar en la vida. Por sus sabores, por el arte de la comida que allí se ofrece y simplemente porque hay manjares que uno no se puede perder en la vida. Me refiero al local de comida de Chef profesional Tomás González Font, que se encuentra en el Mercado de San Genaro, ubicado en la esquina de Mariano Escobedo y Laguna de Mayrán, al frente de la torre de Bancomer. El espacio gourmet de Tomás, este Chef que concina como para los Dioses, está en el local número 52 del Mercado de San Genaro y se llama Meridiano 52. El teléfono de Tomás es 55.59.09.46.31 y la importancia que tiene es porque se pueden hacer pedidos a domicilio y además este Chef que parece concentrar todo el arte conocido en sus manos a la hora de cocinar, avisa que viene con todo para Navidad, sobre pedidos con anticipación y que la especialidad serán los pavos al horno, piernas, strudel de manzana, pay de queso con zarzamora o chocolate. Así que puede ahorrarse problemas para organizar la cena de Navidad, llamar a Tomás y encargar todo lo necesario para la mesa. La especialidad de este este local artesanal gourmet, para poder disfrutar todos los días, es la paella, como los platillos españoles, y un filete mignon al vino tinto que nadie que lo pruebe, va a dejar de alabar.

 

El BUEN GUSTO:

“La elegancia es buen gusto con una pizca de atrevimiento” – Carmel Snow

 

Importante: Este contenido es responsabilidad de quien lo escribe, no refleja la línea editorial del Diario de México

Imagen de Marcelo Fabián Monges

Marcelo Fabián Monges

Escritor argentino, nació en la ciudad de Córdoba, 1964. Naturalizado mexicano. Ha colaborado en el Diario Página 12 de Buenos Aires. En México en la revista Mira (de Miguel Ángel Granados Chapa), en los periódicos La Jornada, Reforma y El Universal. Es autor del Proyecto de Convención contra los Golpes de Estado (2009). Es presidente de la Fundación Conciencia y Dignidad. Es autor de los libros: “A los 500 años de la ocupación de América” (1992), prologado por el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel. “Chiapas cuando la dignidad se levanta y camina” (1995), con prólogo de Osvaldo Bayer (autor de la Patagonia Rebelde). “Un llamado a la humanidad contra el exterminio de la especie” (2002), con reseña de Carlos Monsiváis, libro que comprende un compendio de propuestas en contra del neoliberalismo, el armamentismo y la guerra. “Lucila entre el mar y el fuego”. Novela. (2007) “Cuando Hablo con Vos”. Novela. (2011) “Divina Mar”. Novela. (2012) Trump La Resistencia. Ensayo (2017)

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