Espada de Dos Manos: La libertad de expresión implica responsabilidad y respeto

Marcelo Fabián Monges/ Escritor y Periodista

Importante: Este contenido es responsabilidad de quien lo escribe, no refleja la línea editorial del Diario de México

 

Si no te gusta la imagen de Zapata Gay eres homofóbico. No diga. Estos grupos, expertos en manipulación, lo plantean así.

El tema es la libertad de expresión. Estos grupos plantean que es libertad de expresión pintar a Zapata gay, hacer a Cristo gay en una película o en un cuadro, pintar a la Virgen como prostituta. Todo es libertad de expresión.

La verdad es que creo que estos grupos tienen que aprender a respetar. No todo se puede manosear. Ellos tienen todo el derecho a ser gays. Pero no tienen derecho a hacer gay a todo lo que ven, a todo lo que tocan, a todo el que se deje. Libertad de expresión no es manosear, distorsionar, vapulear, ultrajar, cambiar, retorcer la identidad del otro.

Confunden sus problemas de identidad con libertad de expresión y se lo transfieren a los otros. En este caso, a Emiliano Zapata.

Libertad de expresión no es torcer al otro, ridiculizarlo, ponerlo como no quiere, o cambiarle la identidad. Mucha de esta gente tiene problemas de identidad. Hasta que se definen, si son gays, si no son gays, si son mujeres en cuerpos de hombres, etc. Y tienen derecho a tener esos problemas, o esas elecciones. A lo que no tienen derecho es a transferirle esos problemas a los demás.

No todo es libertad de expresión. Insultar a alguien no es libertad de expresión. Ridiculizar a alguien no es libertad de expresión. La libertad de expresión exige dos cosas fundamentales, una es respeto, la otra es responsabilidad. Cambiar la identidad a alguien no es libertad de expresión. Volver a Zapata gay en un cuadro, es sin duda cambiarle la identidad, al menos su identidad conocida históricamente. ¿Qué derecho tiene alguien, o la comunidad LGBT de cambiarle la identidad a Zapata? ¿Acaso no están en contra de los libros que quieren curar homosexuales? ¿Acaso esos libros no promueven que les cambien la identidad que ellos han elegido? Entonces, ¿Por qué ellos sí tienen derecho a cambiarle la identidad a Zapata, o a todo el que puedan, o a todo el que se deje y volver a todo el mundo gay si pudieran? No, no lo tienen. Pero ellos si nadie los cuestiona avanzan y avanzan y avanzan hasta donde en realidad no tienen derechos.

Una defensa que han construido estos grupos a través de la manipulación es que todo el que los cuestione es homofóbico. Todo el que les diga algo que no les gusta es homofóbico. Incluso todo el que contradiga cualquier cosa que ellos quieran hacer, o te quieran imponer es homofóbico. Y con ese argumento, y esa mecánica no tienen límites.

No respetar la libre elección de cómo alguien quiere vivir su sexualidad está mal. Cualquiera que sea esa elección. Pero al cambiarle la identidad sexual a Zapata estos grupos no están respetando tampoco su elección sexual. Ellos tienen derecho a vivir su sexualidad como les dé la gana, mientras no perjudiquen a un tercero. Pero no tienen derecho a imponerle su elección sexual a los demás. Algo que el cuadro de Zapata gay deja claro que no han entendido. Piden respeto por algo que ellos mismos no tienen.

Los complejos del burdo “artista” no son difíciles de desentrañar, admira a Zapata como héroe y como no puede ser como él, entonces vuelve a Zapata como él, gay. La comunidad gay y LGBT tiene todo el derecho a tener sus propios héroes, pero para eso no es válido travestir a los héroes que no tienen su misma orientación sexual. La comunidad LGBT y los grupos gay tienen todo el derecho a tener sus propios héroes, pero para eso deberían dejar de luchar únicamente por el derecho a ser gay, y para que todo en el mundo sea gay, y comenzar a luchar por los derechos humanos de todos en general, incluido el de los niños y de las mujeres.

Lo del cuadro de Zapata gay no es el único avance del lobby gay. Y digo lobby gay porque lobby es eso, la promoción de una causa, la promoción de algo.

Según el diccionario Lobby es: “grupo de presión formado por personas con capacidad para presionar sobre un gobierno o una empresa, especialmente en lo relativo a las decisiones políticas y económicas”.

Hace tan solo unos días, el Congreso de la Ciudad de México quería aprobar un proyecto para que a los chicos en los colegios se les pueda enseñar a ser “trans”. El proyecto es una enorme aberración. Quienes lo promueven deberían ser enjuiciados por corrupción de menores. Un niño o una niña aún no tienen ni desarrollados sus órganos genitales, un varoncito menor de once años aún no eyacula, una niña menor de once años no tiene ni desarrollado el busto, ¿Cómo pueden pretender explicarle que pueden cambiar de sexo, si lo quieren, si aún no se conocen bien, ni conocen bien el sexo con el que han nacido? Este es un típico caso en donde queda muy claro que estos grupos si pueden y si los dejan, hacen gay a todo lo que pueden, a todo lo que tocan y a todo el que se deje. Incluyendo tus hijos.

Por esto es muy importante que la gente salga y dé su opinión. Salga y se manifieste. Porque si no dices nada dentro de un tiempo en las escuelas primarias de la CDMX le estarán enseñando a tus hijos a ser gays o a ser trans.

Estos grupos están en contra de los sexos. Quieren que se hable de géneros, no de sexos. Nadie les ha explicado que, sin la participación de los dos sexos, con los que las personas nacen de acuerdo a la naturaleza, se extinguiría la especie humana. Esto es una premisa práctica que al parecer ellos no conocen. Si por ellos fuera, estarían encantados que todo el mundo fuera gay. Incluyendo Zapata y Cristo. En realidad, ellos actúan de forma contraria a lo que exigen. Exigen respeto para su identidad. Pero te quieren imponer la de ellos. Se la quieren imponer incluso a los niños en los colegios. Y se la impusieron simbólicamente en un cuadro a Emiliano Zapata, líder de la Revolución Mexicana. No tienen derecho.

Aparecieron campesinos en el Palacio de Bellas Artes para que se quiten esos cuadros. Se esforzarán en hacer aparecer a los campesinos como brutos y retrasados de otros tiempos. En realidad, lo que los campesinos admiradores de Emiliano Zapata han hecho, es ir a exigir respeto. Y el respeto se exige por las buenas o por las malas. Puede ser que estos grupos no entiendan esto, o que se hagan los que no lo entienden, pero uno tiene que hacerse respetar por las buenas, porque es lo que corresponde, o por la fuerza. Esto cuenta para todo, para las personas en general, para los países, incluso, para la aplicación de la Ley.

En tiempos en donde la distorsión de los valores es tan grande que a los delincuentes se les tiene toda clase de consideraciones, y a las personas honradas que trabajan desde el gobierno se les cobra más y se los exprime para que mantengan ninis, tal vez no es sencillo de entender. Pero así es.

Sin respeto no hay nada. No pueden estos grupos hacer lo mismo que ellos exigen que no les hagan a ellos. Cambiarle la identidad a los demás.

No soy homofóbico. No me molestan los gays. No creo que nadie deba ser golpeado, perseguido, discriminado por ser gay o por tener la preferencia sexual que quiera. Esto en el catálogo de libertades sexuales debería incluir muchas otras preferencias, que no se incluyen porque no son del interés de estos grupos que manejan el lobby de acuerdo a sus gustos. Pero tampoco creo que haya que permitirles a estos grupos cambiarle la identidad a otra persona. Menos aún si esa persona, como Emiliano Zapata, está muerta y no tiene derecho a defenderse.

Según la familia del prócer mexicano Emiliano Zapata van a buscar demandar al pintor que cometió esa falta de respeto, con un cuadro grotesco. Bueno, para la familia de Emiliano Zapata, la demanda deberían hacerla por daño moral al Prócer, a una de las máximas figuras de la historia mexicana. Y a no ser que se encuentren con un juez gay, que decida otorgarle privilegios a estos grupos, como los hay muchos, no podrían perder la demanda de ninguna manera.

Como el lobby gay es muy fuerte y muy eficaz en sus argumentos, instalan como pensamiento de moda que el que no esté de acuerdo con el cuadro de Zapata gay no solo es homofóbico, sino que además está en contra de la libertad de expresión. La libertad de expresión no es ofender al otro, ultrajar a otro, volver a un prócer como quieren ser ellos.

Si la comunidad gay o LGBT quiere sus propios próceres, tienen todo el derecho. Que busquen sus propios próceres. Que realcen o destaquen a personas de su preferencia sexual que han hecho grandes cosas por la humanidad, o por su país. Que las hay sin duda. Pero que dejen a los próceres de los demás en paz. 

En realidad, la discusión o el debate en torno a un cuadro y a la horrible falta de respeto que conlleva, como el cuadro de Zapata gay, puede ser secundaria, frente a cuestiones mucho más importantes que se vienen, como el tema de la ideología de género y la enseñanza en los colegios a los niños a ser trans. Hay que estar atentos.

Una amiga, Carmen Rodríguez, me dice que es una venganza de López Obrador contra la familia Zapata, porque se han manifestado en contra, abiertamente, de la 4a Transformación, después de haberla apoyado y de decirse decepcionados. En realidad no lo había pensado. Pero no sería de extrañarse como armado de una operación política, siguiendo las mecánicas acostumbradas de López Obrador, de denostar a cualquiera que lo contradiga o se le oponga.

En todo caso, sería una muestra más de la farsa que es la 4a Transformación, que por un lado reivindica a la Revolución Mexicana y quiénes fueron sus líderes, y los utiliza cada vez que puede, y por otro lado, le da lugar en el Palacio de Bellas Artes a una muestra que le falta el respeto y le cambia la identidad sexual a uno de los máximos próceres en la historia de México.

Pero recuerden algo, van a decir que cualquiera que los contradiga es homofóbico, y además está en contra de la libertad de expresión. Una actitud muy curiosa, estos grupos pueden hacer y decir todo lo que les dé la gana, incluyendo la falta de respeto, pero si alguien los contradice a ellos, ese alguien lo hace porque está en contra de la libertad de expresión. Es decir, pregonan justo lo que no hacen. No aceptan que se les diga nada o cuestione algo, pero ellos tienen derecho a hacer y decir cualquier cosa. Expertos totales en el arte de la manipulación.

Si bien la violencia no debería ser el camino para dirimir estos debates, la causa en este caso ha sido la falta de respeto. Tal vez alguien podría contarle a la comunidad gay, y a los grupos LGBT, ya que de próceres hablamos, esa frase tan famosa de Benito Juárez, “El respeto al derecho ajeno es la paz.” Así como ellos tienen derecho a su identidad sexual, los demás también la tienen, y ellos no tienen derecho a cambiarle la identidad sexual a los demás.

Y por si alguien cree que esta comunidad no ha conseguido privilegios por encima de los demás, México es un país donde decirle puto a un gay es un delito, y si alguien le dice puta a una mujer no pasa nada.

Además, este es al año conmemorativo de Emiliano Zapata. El mismo en el que se promueve la destrucción de su imagen de héroe valiente volviéndolo gay, con la anuencia del gobierno de la Transformación de cuarta. ¿Esta es la forma en la que le rinde tributo López Obrador a Emiliano Zapata en su año conmemorativo? ¿Esta es la forma en que López Obrador le rinde culto a los héroes que dice que han inspirado su cuarta transformación? Alcanza y sobra el ultraje a Emiliano Zapata en Bellas Artes para que López Obrador le exigiera la renuncia a la secretaria de Cultura Alejandra Fraustro. La secretaria de Cultura, que en temas de cultura anda más perdida que un turco en la neblina, se presta para esto.

La manifestación que llaman los grupos gay y LGBT para el viernes para defender la libertad de expresión para poder cambiarle a Zapata su identidad sexual según sea su gusto y capricho, algo que no aceptarían de ninguna forma si se lo hicieran a ellos, como no lo aceptan de los libros que traen recetas con este fin, debería ser en realidad para pedirle disculpas a la memoria de Emiliano Zapata y de su familia. También para hacer una reflexión profunda sobre el hecho de que no está bien que ellos le hagan a los demás lo que no les gusta que les hagan a ellos.

 

Imagen de Marcelo Fabián Monges

Marcelo Fabián Monges

Escritor argentino, nació en la ciudad de Córdoba, 1964. Naturalizado mexicano. Ha colaborado en el Diario Página 12 de Buenos Aires. En México en la revista Mira (de Miguel Ángel Granados Chapa), en los periódicos La Jornada, Reforma y El Universal. Es autor del Proyecto de Convención contra los Golpes de Estado (2009). Es presidente de la Fundación Conciencia y Dignidad. Es autor de los libros: “A los 500 años de la ocupación de América” (1992), prologado por el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel. “Chiapas cuando la dignidad se levanta y camina” (1995), con prólogo de Osvaldo Bayer (autor de la Patagonia Rebelde). “Un llamado a la humanidad contra el exterminio de la especie” (2002), con reseña de Carlos Monsiváis, libro que comprende un compendio de propuestas en contra del neoliberalismo, el armamentismo y la guerra. “Lucila entre el mar y el fuego”. Novela. (2007) “Cuando Hablo con Vos”. Novela. (2011) “Divina Mar”. Novela. (2012) Trump La Resistencia. Ensayo (2017)

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