Ciudad de México.- Han pasado tres años en los que Marcela Alemán comenzó a exigir justicia. Durante este tiempo, la respuesta ha sido la impunidad. Su hija, quien entonces tenía 5 años de edad, pudo ser violada en un jardín de niños de San Luis Potosí en 2017, pero a pesar de que se han presentado pruebas del caso, la investigación se ha visto empantanada. Marcela acusa corrupción del fiscal al formular erróneamente la carpeta de la indagatoria “para su propio beneficio”.

Ahora, la madre de la víctima está recurriendo a otras instancias para que su voz sea escuchada y tratar de mover conciencias. El 3 de septiembre pasado, Marcela, junto con otras familiares de víctimas, tomó las instalaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y en el interior del inmueble se ató a una silla como protesta.

Hoy, Alemán, se amarró a las puertas de acceso al estacionamiento de la Secretaría de Gobernación (Segob), esperando ser escuchada por la titular de la dependencia, Olga Sánchez Cordero.

“Lo único que pido es que Lía (su hija) pueda acceder a la justicia, que se aplique la ley, porque en ella creímos, y hemos llegado a esto, es muy lastimoso como se los he dicho… va a ser su cumpleaños y lo único que le prometimos es justicia y no vamos a dejar de luchar toda su familia y yo”, aseveró la mujer en entrevista radiofónica.

Lya, este 18 de septiembre, cumplirá 8 años. Su madre advirtió que la menor “vive con el temor de estos violadores asquerosos que merecen la pena de muerte”.

“Tiene mucho miedo y no duerme, no es una niña normal. Tengo que ser enfermera, sicóloga, maestra, todo para ella y yo estoy agotada como madre, no tengo vida”, sostuvo con la voz entrecortada por el llanto.

Desde esa trinchera, en la que se encuentra atada, Marcela Alemán hizo un llamado a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que no deje sin justicia a Lía.

“El caso está en el pleno de la SCJN. Mi hija tiene la identificación plena de sus violadoras, cuenta con todas las pruebas, dictamen médico, psicológico por parte del DIF, pero el gobierno protector de violadores, le niega el acceso a la justicia”, manifestó.

La madre de la víctima detalló que la vida de su hija y de su familia fue robada, desde ese lamentable acontecimiento.

“No pido dinero, no he pedido nada a pesar de que nos han dejado en la calle… nos han robado nuestra vida de familia, todo, no hay con que reparar este daño. Justicia es lo único que pido a gritos, desde mi vientre, sólo pido justicia. Estoy aquí atada, porque ellos me robaron mi vida, la paz que teníamos, le robaron la infancia a una niña”, sentenció.

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