Por Carlos Meraz

La historia de la banda argentina Graffiti es como la de un aguerrido club de futbol rosarino desplazado por los grandes equipos bonaerenses, en la despiadadamente competitiva liga del rock argentino de mediados de la década de los 80. Eran muy buenos y prometían triunfos a futuro, pero la federación de las discográficas sólo apostaba a lo seguro a corto plazo con los que consideraba cracks, como Soda Stereo, Charly García y Enanitos Verdes.

Su estancia en las canchas del rock nacional nunca cruzó fronteras y se limitó a dos álbumes: Exhibición condicionada (1987) y Sin respirar (1988), y luego al año siguiente se sumó un despiadado y sorpresivo jugador que enterró sus aspiraciones: la peor crisis hiperinflacionaria en la historia de Argentina, que hizo que en 1990 su compañía disquera, CBS Columbia, les sacara la tarjeta roja.

Tuvieron que pasar 30 años para su regreso al estudio de grabación, con la excelente condición musical de la alineación de Graffiti, en la dupla compuesta por Eduardo Carbi, voz y batería, y Ariel Pozzo, guitarra, bajos y teclados, con el que posiblemente llegue a ser su mejor obra: el álbum Graffiti 3.

Graffiti sabe que el juego aún no acaba y, en esta pandemia, les sobra tiempo extra para cambiar su historia.

“Fueron unas vacaciones de 30 años... Y como la historia siempre la escriben los ganadores, estamos de vuelta para que el mundo descubra a Graffiti como una banda nueva. Lo anterior fue una suerte de precuela, porque para nosotros aún queda tiempo para triunfar y así poder contar algún día nuestra propia película, pero no desde la visión de los perdedores”, advirtió Pozzo en entrevista telefónica desde Buenos Aires.

HIJO DE LA PANDEMIA 

Durante el confinamiento global, Carbi, desde su actual residencia en Londres, trabajó durante dos meses y medio con Pozzo, en Buenos Aires, para componer y grabar 13 nuevas canciones, mezcladas y masterizadas en Cancún por Gustavo Sachetti.

Graffiti 3 se estrenó el pasado 18 de septiembre y entre sus novedades incluye una inusual participación de Miguel Mateos —con quien Pozzo trabaja desde hace 25 años como guitarrista de su banda— en Para mi, un tema con guiños progresivos.

“Tiene dejos de King Crimson y Yes con algo electrónico de Depeche Mode. Es un cóctel poco habitual en nuestro estilo de un tema que entró al último y que al escucharlo Miguel pidió cantarlo. Algo que no es común en su carrera.

“El próximo videoclip será Tuyo y mío, y seguirán Huellas en el alma y Mira; previamente salieron Siempre y Males de personas confundidas. Graffiti 3 tiene varias joyas interesantes para una generación que abandonó el mainstream y está ávida de escuchar nuevas canciones”, concluyó. 

 

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