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Espectacular, terrorífico, intere­sante y distinto son algunos de los adjetivos de las primeras per­sonas que pudieron visitar la ins­talación de “Carne y arena”, cinta del mexicano Alejandro González Iñárritu que cuenta con una expe­riencia de realidad virtual y es ex­hibida en Cannes.

La pieza artística conjunta el formato del cine con el desarrollo tecnológico, lo que hace de ella un espacio único; asimismo, es­tará exhibida en el festival duran­te 11 días y en palabras del propio González Iñárritu invita al espec­tador a entrar descalzo y en solita­rio en una sala cubierta de arena en la que un par de operarios le colocan una mochila y unos len­tes de realidad virtual.

El objetivo del cineasta mexi­cano es empatizar a los asisten­tes con las emociones que sienten los migrantes al cruzar la fronte­ra de México con Estados Unidos; además sostiene que buscar crear conciencia sobre un fenómeno que es mundial.

“La realidad ya no es suficiente para nosotros. La cantidad de in­formación sobre los migrantes ya no nos genera ningún interés. Hu­biera podido filmar un corto de diez minutos y nadie hubiera ve­nido, lo hubieran visto diez perso­nas”, dijo el cineasta.

Trabajo al estilo mexicano

Otros de los responsables de “Car­ne y arena” es Emmanuel El chivo Lubezki, quien participó como ci­nefotógrafo y aseguró que la pieza artística va más allá del cine, debi­do a que considera que es una ex­tensión visual.

La obra de los mexicanos coin­cide con el 70 aniversario del fes­tival de Cannes y podrá verse en Italia; en el museo Lacma de Los Angeles, y después viajará a la Ciudad de México.