'Los Perros': La odisea de ser auténtica

Los Perros

Por Jesús Delgado

En su cumpleaños número cuarenta, Laura se cuestiona si su vida la satisface realmente, ¿Han sido correctas las decisiones que ha tomado?, ¿Desea vivir el resto de su vida como lo ha hecho hasta ahora? Esto desata un conflicto íntimo en ella que repercute en su esposo, Rodrigo, y en sus suegros Alicia y Emilio, con quienes se encuentra celebrando la ocasión.

Este es el argumento de Los Perros, comedia trágica que se apoya en personajes bien definidos para representar un conflicto frecuente en nuestra sociedad, originado principalmente por la existencia de determinados roles que parecen imponerse y resultan inmutables e incuestionables, no solo los de género, también los sociales, como el de “esposa”, “padre”, “empleado”, entre otros. Roles que conllevan una serie de expectativas que la sociedad tiene sobre el individuo, basadas en consensos que determinan qué conductas son apropiadas y cuáles no. 

Muchas veces, son nuestras propias parejas, padres, madres, suegros, y otras personas cercanas, las principales garantes de que cumplamos esos roles, aún a costa de nuestra felicidad.

Los Perros disecciona también a la clase media, ya que bien sabemos que cada estatus social presenta disyuntivas propias de sus expectativas y condiciones de vida, por lo que a los ciudadanos se le exige un rol determinado de comportamiento en atención a su condición socio-económica, y el rol aspiracional de la clase trabajadora implica numerosos patrones de conducta a cumplir, distintos a los de la clase menos favorecida, o a los de la más privilegiada, pero no menos agobiantes.

Al estilo de obras teatrales como Casa de muñecas y Hedda Gabler de Ibsen, o la danesa Celebración, Los Perros presenta en escena la rebelión de una persona frustrada y cansada de aparentar su felicidad, rompiendo así con la frágil apariencia de “perfección” imperante. 

Luego de la primera parte de la obra en la que entendemos la dinámica de contención de Laura ante constantes y sutiles abusos, actos represivos, comentarios discriminatorios, combinados con triviales superficialidades, de las personas que la rodean, sobre todo de los personajes masculinos, Laura está asfixiada y explota ante la mirada de todos, explosión que no va a dejar indiferente a los demás personajes, quienes también terminarán revisando sus vidas, con más o menos éxito.

Los Perros es un texto de Nelson Valente, adaptado por Ignacio Riva Palacio, que cuenta con la dirección de Cristian Magaloni y las actuaciones de Paula Watson, Emilio Guerrero, Sofía Álvarez, Paloma Woolrich, Ignacio Riva Palacio y José Ramón Berganza, estos últimos cuatro intérpretes alternan funciones.

El intricado viaje emocional que plantea la dramaturgia es acertado pero retador, requiere tanto organicidad en la ejecución de las acciones, para que se despierten las emociones precisas; como rigurosidad en la aproximación a la psicología de los personajes.  Son requeridas también una escucha atenta, matizar los altos y bajos en el ritmo, así como lograr que muchos subtextos se evidencien sin que sean mencionados literalmente. Tanto Magaloni en la dirección escénica, como cada uno de los histriones cumplen con todo lo anterior, asumen su trabajo con una responsabilidad comprometida. El resultado es satisfactorio, la obra funciona y sus ideas calan hondo.

Por otra parte, tanto Félix Arroyo, a cargo de la iluminación y escenografía, como Giselle Sandiel, responsable del vestuario, contribuyen a lograr la suficiente cercanía con el espectador para que nos podamos identificar y conectar con la historia, sin descuidar cada detalle, color, textura o forma de los elementos, logran un resultado estéticamente significativo. Esta dupla de creativos sabe perfectamente como escuchar lo que pide el texto, integrar la visión del director y aportar a la eficacia de la obra.

La producción de este texto, a cargo de Hanna Berumen e Ignacio Riva Palacio, es oportuna para replantear desde el escenario preguntas importantes, como: ¿Tú realmente decidiste vivir la vida que vives?, ¿Eres feliz?, ¿Contribuyes a la felicidad de las personas que te rodean?  Cualquier  evento puede detonar en nosotros estas interrogantes para mejorar nuestra existencia, en la obra es un indigente con el que se topa Laura en la calle quien le cuestiona su vida, pero esta obra de teatro está generando el mismo efecto confrontativo en los espectadores, gracias a la dedicación de su equipo artístico y técnico, así como a la eficacia, innegable e imperecedera del teatro, como espejo confrontador y provocador de una sociedad que a veces se niega a verse y conocerse lo suficiente. 

Los Perros ofrece funciones los miércoles y jueves a las 20:30hrs hasta el 1ero. de julio, en el Foro Shakespeare, ubicado en la Colonia Condesa. No se la pierda.