Psst, oye, ¿sabías que los cursos de finanzas personales no sirven?

Dinerito habla

Por Edith Esquivel

O para ser más específicos… solitos, no sirven para nada.

Según estudios, los cursos impartidos al público en general para mejorar la cultura financiera cambian solamente un 0.1% los comportamientos financieros de las personas, con resultados todavía peores en poblaciones de bajos ingresos. Incluso intervenciones de muchas horas muestran efectos casi invisibles en el comportamiento financiero de las personas cuando se le da seguimiento a los resultados 20 meses después del curso.  

Esto es un problema, porque hay muchas voces que predican la educación financiera como una solución para los problemas de desigualdad y pobreza. 

Entonces, ¿estamos condenados a repetir los mismos errores financieros toda la vida?

Ya veremos…

Hábitos, la fórmula del cambio
¿Tú cómo le enseñarías a comer sanamente a un niño? ¿Lo mandarías a un curso de nutrición mientras en casa le repartes su bolsa de papitas y su refresco todos los días? El curso en sí no es el problema. Pero lo importante es el ejemplo de los padres y las opciones saludables que pongas a disposición del niño todos los días. 

Y hablando de cursos de nutrición, ¿has conocido a alguien que permanezca en su peso ideal durante años solamente por haber tomado uno? Digo, lo más general de la nutrición lo sabemos todos: hay que tomar más agua y comer más frutas y verduras. Es vital alejarse de los azúcares y de los alimentos procesados. Y saber esto, ¿influye realmente en nuestras elecciones a la hora de la comida? No para la mayoría. En México, el 75% de los adultos tienen sobrepeso. 

Al igual que con la salud, tener ciertos conocimientos financieros es una buena base, pero la receta para vivir consistentemente con finanzas sanas requiere 20 gramos de conocimientos mezclados con 80 gramos de comportamiento. Tu comportamiento toma forma con tus hábitos financieros de todos los días. Y tus hábitos financieros son el resultado de tu identidad financiera. 

¿Cuál es tu identidad financiera?
Tu identidad financiera se va formando poco a poco con tus creencias sobre ti mismo con relación al dinero. Estas creencias se reafirman con tus hábitos y tus hábitos se reafirman con tus creencias. El pensamiento: “Soy un desastre con el dinero y no puedo ahorrar” se convierte en el hábito de ignorar el ahorro por completo en tu vida. Pero estas creencias y hábitos pueden cambiar si empiezas a realizar nuevos hábitos.  

Es importante no confundir tu identidad financiera, que es tu forma de ver y usar la herramienta del dinero como mecanismo para intercambiar bienes y servicios, con usar las finanzas como la parte central de tu identidad. Ser “rico” no es una identidad, es una posesión. 

Por ejemplo, un leñador puede estar orgulloso de su habilidad para usar el hacha, pues le permite no pasar frío en invierno. Esta habilidad puede ser parte de su identidad. Pero no sería muy positivo que el leñador se congele en su cabaña mientras presume de su habilidad para acumular hachas nuevas que no sabe utilizar. Sería una identidad muy absurda, ¿no creen? Acumular dinero simplemente porque sí también lo es. 

Una vez aclarado este punto, tómate unos minutos para pensar: ¿Qué identidades financieras has asumido a lo largo del tiempo? Anótalas en una hoja y piensa si estas identidades te han dado buenos o malos resultados. Algunos ejemplos pueden ser: 
•    Vales lo que tienes. 
•    Mi familia y yo siempre hemos sido pobres. 
•    Soy un gastalón. No puedo tener dinero en la mano porque me lo gasto. 
•    Soy muy ahorrador pero eso no me ha ayudado en nada. 
•    No se puede crecer el patrimonio sin endeudarse. 
•    Sin riesgo no hay ganancias. 
•    Soy una persona sencilla y esto es lo mejor. 
•    Solo se vive una vez, así que el objetivo es disfrutar en grande. 

En el libro Hábitos atómicos: Cambios pequeños, resultados extraordinarios por James Clear, el autor nos explica que: “Para lograr cambios en tu vida es necesario editar tus creencias, y actualizar y expandir tu identidad… Después de todo, cuando tu comportamiento y tu identidad están totalmente alineados, ya no estás tratando de cambiar, simplemente actúas como el tipo de persona que ya crees que eres”.  

No es lo mismo rechazar un cigarro diciendo: “No gracias, estoy tratando de dejar de fumar”, que decir “No gracias, no fumo”. La primera persona suena como un alma torturada que encenderá un cigarrillo en cuanto la vida se ponga difícil. La segunda persona seguirá rechazando todos los cigarros hasta el día de su muerte. 

Si te preocupa el dinero, aunque sea un poco, quiere decir que tu identidad financiera, es decir, tu filosofía del dinero, no te está funcionando. El estrés financiero, por muy leve que sea, tiene efectos en tu salud que se acumularán con los años impactando en grande tu cuerpo y mente

Es posible, muy posible, vivir sin preocuparse por dinero. Y no necesitas ser “fifí” para lograrlo. Hay personas que viven con la tranquilidad de un fondo de emergencias e inversiones para el retiro en varios niveles de ingreso. La libertad financiera se puede aumentar en la mayoría de los presupuestos. Pero se necesita una identidad, una serie de creencias sobre ti mismo, para que sea posible. Estas creencias generan nuevos hábitos, y los hábitos van reafirmando, poco a poco, que tus creencias son ciertas: “Yo soy una persona que no se preocupa por dinero”. ¿Podrías realmente creer esto sobre ti mismo? ¿Qué otras identidades financieras te gustaría adoptar? Por ejemplo: 
•    Soy muy organizado con mis finanzas. 
•    No me importa la opinión de los demás con respecto a mi estatus socioeconómico.
•    Mi situación financiera me hace sentir satisfecho. 
•    Nunca evito el tema del dinero. No tiene por qué ser tabú. 
•    Soy un buen inversionista. 
•    No me preocupan la inflación ni las fluctuaciones de la bolsa. Mi plan a largo plazo ya contempla cualquier eventualidad. 
•    Soy una persona generosa.
•    Tomo decisiones financieras informadas. 
•    El dinero es una herramienta que sé utilizar muy bien. 

Somos el promedio de las personas que nos rodean
Mi primera cliente de asesoría financiera era una chica muy alegre pero preocupada porque tenía muchas deudas de todo tipo y no sabía cómo eliminarlas. Le debía a compañeras del trabajo que la acosaban a la hora de la comida, le debía al banco que le llamaba en la madrugada, y no podía pasar los domingos en paz porque tenía deudas hasta con su familia política. Al seguir platicando sobre su situación, me comentó que también sus padres y sus hermanos estaban endeudados hasta el cuello.

Es un patrón que encuentro a menudo. Familias enteras con problemas de dinero, o familias enteras con buenos hábitos financieros. Somos el promedio de las personas que nos rodean. De hecho, nuestra identidad se fue formando con nuestras propias percepciones pero también con la influencia de nuestra familia y comunidad. Si todos a tu alrededor están preocupados por dinero y tú también lo estás, ¡te urgen otras influencias! Pero ¿y si no encuentras a ningún ejemplo a seguir? 

Puedes buscarlos en otras fuentes. Pero ya no como una simple búsqueda de información financiera, sino como un medio de exponerte a formas de pensar distintas: identidades que han logrado la tranquilidad financiera. 

Hay muchas opciones: leer buenos libros sobre el tema, artículos en este blog de finanzas que escribo desde marzo de 2015, y en este otro que tiene contenido de inversiones. También te recomiendo suscribirte a mis artículos mensuales, que llegarán a tu correo si das clic aquí

Sin embargo, la influencia de las frías letras no se puede comparar con una agradable platicadita entre amigos con entonación, gestos, risas, anécdotas, debate y chismito jugoso financiero. Por eso, además de continuar con mis blogs, este sábado 8 de junio de 2024 lanzamos “Dinerito habla” un canal en YouTube creado con dos amigos: Andrew en Producción y Rocío como coanfitriona. 

Dinerito habla

En los videos que subiremos al canal cada dos semanas hablaremos de teoría financiera pero enmarcada con anécdotas, vivencias propias y de otras personas. Queremos ser una influencia positiva que te ayude a repensar tu identidad financiera y a escoger la que más te convenga. No, nada parecido a un aburrido curso con 0.1% de efectividad. Con nosotros podrás ir aplicando los pequeños hábitos que conforman la mejor identidad financiera de todas: “Soy una persona que no se preocupa por dinero”. ¡Qué alegría!

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