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Por Carlos Meraz

Tras un rompimiento amoroso se suele vivir un drama  acompañado de instantes suicidas, con dolor, desilusión e insensibilidad, para transitar a la aceptación, la fiesta, la recuperación del deseo hasta llegar a la normalidad. Algo que el cantante Iusef intenta plasmar en sus dos primeros sencillos: Kamikaze y Quitémonos la ropa.

Y es que el otrora vocalista de la banda colombiana de indie rock 69 Nombres (1999-2015) también le juega al kamikaze sonoro en su carrera y se muda al indie pop en su faceta en solitario, que detonará con su álbum de debut, programado para salir entre marzo y abril de 2020, bajo la producción del británico Phil Vinall, quien ha trabajado en grabaciones para Placebo, Pulp, Radiohead, Enjambre, Kinky y Zoé.

Otro cambio es que el ex líder del grupo de Barranquilla ya no se llama Jose Carlos María, porque recuperó sus orígenes palestinos y ahora ostenta el nombre de su abuelo: Iusef.

UN CORAZÓN ROTO A RITMO DE PERCUSIONES SELVÁTICAS
En su ópera prima, Iusef combina melodías y formas de la música alternativa con ritmos africanos, involucrados sutilmente y mezclados con elementos como la guitarra acústica y los teclados análogos, con beats y loops electrónicos.

“Es un álbum con todo el rollo que conlleva una separación sentimental... Y aunque es una situación personal, paradójicamente es un espacio para que la gente se conecte con sus propias emociones, no con las mías.

“Los temas los escribí justo durante un período de alineación de eventos astronómicos y astrológicos en torno a mi signo, Leo, del 21 de agosto de 2017, en medio de un eclipse total de sol, para culminar el 3 de diciembre de  mismo año con una súper luna. El disco abre con el primer sencillo Kamikaze y cierra con Déjà vu”, explicó.

De los nueve tracks que compondrán su disco, cinco son de su autoría y los otros cuatro son en colaboración con un viejo amigo de 69 Nombres: el baterista Orlando Donado.

Iusef sabe que para renacer primero hay que morir y tras su duelo, el regreso está colmado de gozo, patente en las letras y los ritmos de un álbum aún sin título, pero que bien podría llamarse: Hay vida después del desamor.

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