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Ciudad de México.- Cuando el halterista alzó la barrilla en todo lo alto en los Juegos Panamericanos Lima 2019, supo que el destino cambiaría, ya que tras pasar algunos problemas económicos, el oro transformó su vida.

Procedente de una familia humilde en Aguascalientes y con dificultades financieras, el atleta dio a su familia grandes satisfacciones. Luego de enterarse que su medalla de oro estaba premiada, saltó de júbilo para celebrar el acontecimiento.

En Lima 2019, Muñoz, dentro de la categoría de los 67 kilogramos, obtuvo el título continental con un total de 306, después de levantar 138 en arranque y 168 en envión.

Ante este panorama, el competidor siente que las cosas van por buen camino y a pesar de haber tenido altibajos en el proceso, sabe que en cuestión financiera ya tiene soporte para seguir con sus entrenamientos y desde luego aportar a su familia.

Muñoz, quien adquirió el gusto por las pesas gracias a su padre David, seleccionado nacional en la década de los 80, apuntó que ahora viene lo fuerte en los próximos meses, ya que el deseo de estar en Tokio 2020 crece cada vez más.

Mencionó que al estar ubicado en el sitio 13 del ranking mundial con tres mil 342 puntos, la esperanza olímpica está latente y no claudicará por conseguirlo para acudir a lo que sería su primera cita de este tipo.

“Me tengo confianza por lo que he logrado. El ranking no es difícil y espero que el próximo año las cosas sean mejor para cumplir con mi objetivo”, apuntó.

El sitio de honor en la tabla mundial es ocupado por los chinos Lijun Chen y Lyudong Feng con cuatro mil 408 y cuatro mil 8 puntos en ese orden.

En marzo, Muñoz espera asistir al Torneo Manuel Suárez en Cuba, así como el Panamericano que se disputará en abril en República Dominicana para escalar posiciones en el ranking del orbe.

El halterista aguascalentense tiene la ilusión de obtener el cupo olímpico, aunque la aduana es difícil, no cesará en ese intento para hacer realidad su sueño.

Notimex

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