Por Guillermo Tapia / Diario de Morelos

Huitzilac, Morelos.- Literalmente dejaron morir solo en la cantina México Lindo al joven  Jorge, la noche del miércoles 19 de febrero.

Al homicidio del “valet parking”, de 26 años,  no le dieron mayor atención. Sus patrones —afirman familiares  y testigos— no dieron apoyo a los padres, hermanos y pareja de Jorge.

En un domicilio del municipio de Huitzilac una familia guardó luto, reunida alrededor del féretro de una víctima más de la inseguridad y violencia que azota al estado.

En lugar, se congregaron padres, hermanos, tíos y amigos, quienes no podían aceptar la muerte de su ser querido, en un daño colateral por el enésimo secuestro en Morelos.

La señora Carmen, veló a su hijo y declaró que no ha pasado nada después de este suceso; no recibieron apoyo, y el restaurante donde lo mataron sigue operando de manera normal.

Del establecimiento México Lindo, la madre de Jorge, asegura que no recibió indemnización o ayuda por los gastos funerarios, ni siquiera el salario ya devengado por los últimos días su hijo trabajó.

La relación laboral que tenía este joven con la cantina llevaba un año y medio. Su jornada de trabajo, algunos días era de 13 horas, sobre todo en fines de semana (viernes y sábado) cuando tenía que cerrar a las 2 de la mañana. Todo terminó por estar en el momento menos indicado frente un grupo de secuestradores.

El pasado miércoles, mientras Jorge realizaba su trabajo ordinario, un comando arribó al lugar y plagió al  periodista Adrián Fernández Guerra; en el suceso, los perpetradores dispararon en dos ocasiones contra Jorge. Según versiones oficiales, el joven intentó detenerlos o se resistió a que le robaran un bolsillo de cintura donde guardaba las llaves de los autos, versiones que los familiares no creen.

Al día siguiente del homicidio y secuestro, la cantina México Lindo abrió sus puertas como si nada hubiese pasado, por lo que la madre opinó:

 “Me parece nefasto, no puedo entender tanta falta de humanidad, y una falta de respeto, porque se murió un ser humano, y es mi hijo; que no se haga nada al respecto, y que estén como si nada, me parece algo totalmente ofensivo”.

LA NOTICIA DEL ATAQUE

La noche de ese miércoles, el padre de Jorge recibió una llamada telefónica en la que avisaban que el restaurante donde trabajaba de valet parking su hijo sufrió un atentado y que éste había resultado herido. En el lugar ya se encontraban varios policías y prensa, y minutos después le confirmaron el deceso del joven.

Doña Carmen dijo que no recibió apoyo oficial alguno: 

“Nosotros estamos llevando todo, el jueves nos entregaron el cuerpo de mi hijo, como a las 5:30 de la tarde, se tardaron bastante; él murió a las 20:40 de la noche del miércoles y me lo entregaron un día después en la tarde, entre trámites y trámites diversos”.

Respecto al secuestro del periodista Adrián Fernández, que un día después fue rescatado con vida, la señora Carmen reprochó el olvido que han hecho de la muerte de su hijo, ya que destacó que el que su hijo no sea importante o famoso no lo quita importancia al deceso.

“En todos lados dicen que lograron liberar al periodista secuestrado, pero a mi hijo ¿quién me lo va a devolver? Eso no lo dicen, y no lo he escuchado, ni han mencionado su muerte, el bar sigue laborando y las autoridades hacen un espectáculo de que lograron rescatar a esta persona… Debe ser importante porque también es ciudadano, pero nadie le ha dado el valor, es como cualquier cosa; me parece injusto, esta justicia que tenemos ahora es denigrante”, expresó.

 
ENTREGADO A SU TRABAJO

Hace algún tiempo, Jorge vivía con su pareja, con quien empezó a formar un hogar en el municipio de Huitzilac; no llegaron a procrear hijos, sin embargo, según gente cercana, existía un gran amor en su relación.

Desde hace poco más de un año y medio se dedicaba únicamente a ese empleo de valet parking; terminó la preparatoria y dejó trunca una carrera técnica en computación, en una universidad de Emiliano Zapata; desafortunadamente ya no la concluyó por sus horarios laborales y problemas económicos.

“Era un joven bastante responsable, bueno, trabajador, amoroso; tenía muchísimas cualidades; no sólo lo digo yo, sino también cualquier otra persona que lo conoció… Era entregado a su trabajo, disciplinado en todo lo que se dedicaba”, relató su mamá.

“Estamos tratando de fortalecernos todos juntos como familia, porque esto es algo inexplicable, que no se espera, porque te quitan y te arrebatan lo que más amas de un momento a otro… Lo único que quería era ver a mi hijo, pero sí me queda esa impotencia y las ganas de decir ¿por qué?, se tiene que resolver de alguna forma y que alguien nos diga algo”, agregó.

Al momento de la charla, doña Carmen dijo pensar cómo pedir que en el trabajo de su hijo tuvieran algún gesto de humanidad o de cumplir con sus obligaciones de patrones.

“Lo único que deseamos todos es que se haga justicia de verdad, que ya no siga pasando esto. Ya no somos libres, ya no podemos estar bien, ya no sabemos qué va a pasar… Le pido a las autoridades que trabajen, que se enfoquen en todos, no nada más en los importantes; hay personas humildes y que tienen derechos también, por las personas que mueren como mi hijo y que nadie habla de eso”, sentenció doña Carmen.

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