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La joven inglesa Hannah Powell nunca imaginó el giró tan dramático que tendría su vida luego de consumir vodka en una fiesta.

Hannah desafortunadamente perdió la vista y quedó dañada de los riñones luego de irse de vacaciones a Grecia e ingerir algunas copas de alcohol.

La joven relató que había asistido a una reunión en un bar con varias amigas y había bebido ocho coctéles preparados con vodka y jugo de naranja. Pasadas 36 horas se encontraba en un hospital luchando por su vida.

Nunca imaginó que el alcohol que había ingerido estuviera adulterado con metanol, un químico comúnmente utilizando en las industrias.

“… Un día mis amigos me despertaron y todo se veía negro. Les pedí que abrieran las cortinas pero dijeron que ya estaban abiertas y el sol estaba brillante; me caí de rodillas. Estaba ciega. Fue devastador”, indicó la joven a medios locales.

Sus riñones sufrieron gran daño, por lo que su madre fue aceptada como candidata para realizarle un traslante.

 

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