Por Gerson Gómez Salas

“Cruz”, de Nicolás Ferraro
Cruz es una voz y es una ciudad que se hunde y se funde con las de las otras dos orillas, es un hombre que corre y cuenta con aliento corto: el de la desesperación. Como un Karamazov semitropical, Tomás Cruz se cae en un infierno macho de padre criminal y hermano que se equivoca en un negocio turbio y pesado. Los más filosos y traidores de la Triple Frontera, toda filosa y traidora ella misma, serán sus semejantes. Y las niñas más frágiles, la mercadería. Descartable y renovable. Tomás Cruz tiene su misión imposible, sacar al hermano de la cárcel. Y a la sobrinita, que ya tiene destinada una bala si él falla. Se va a quedar sin aire como un pez fuera del agua en esa ciénaga de asesinos perversos, narcotraficantes y políticos corruptos. Pero va a tener que nadar.

Metálica: la prosa de Nicolás Ferraro en esta novela espléndida es de metal y corta y hace uno de los ruidos que podría hacer la muerte si anduviera cerca y de natural no tuviera nada. Este autor joven le mete una lengua nueva a la novela negra, una lengua hecha de barro y de sangre y de rioplatense, guaraní y portugués. Una lengua de frontera, una que termina para volver a empezar y mezclarse y decir todo otra vez como si no hubiera sido dicho antes. Larga vida y muchas novelas para Nicolás Ferraro y para la novela negra latinoamericana.

“Los años de la espiral”, de Jon Lee Anderson
La década comprendida entre 2010 y 2020 ha sido un tiempo de grandes transformaciones y turbulencias en América Latina. La llamada “marea rosa” de líderes izquierdistas se derrumbó y se vio reemplazada por gobiernos de derecha, así como por un auge del populismo autoritario. Hemos asistido a un periodo inquietante en el que las desigualdades económicas también se han profundizado, la devastación de la naturaleza se ha acelerado, y un descontento generalizado de grandes sectores de la población se ha manifestado en estallidos sociales.
Los años de la espiral. Crónicas de América Latina reúne el trabajo periodístico de Jon Lee Anderson a lo largo de dicha década, durante la cual ha recorrido desde ríos en la Amazonia y campamentos guerrilleros en Colombia, hasta una decena de palacios presidenciales. Ha entrevistado sicarios, novelistas y mandatarios para con ello poder ofrecer un mosaico de inigualables proporciones.

En estas más de cuarenta crónicas se registran fenómenos como el devastador terremoto de Haití, los históricos acuerdos de paz colombianos y el precario restablecimiento de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba. Aquí aparecen personajes como Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Fidel Castro, Dilma Rousseff, Jair Bolsonaro, Manuel Noriega y Andrés Manuel López Obrador, entre muchos otros. A partir de una distancia justa entre la neutralidad periodística, una curiosidad insaciable, y la disposición para acercarse personalmente a realidades que en ocasiones resultan sumamente extremas, Jon Lee Anderson ha producido un registro de gran amplitud y trascendencia para asomarse a comprender lo sucedido en una de las décadas más convulsas en la historia reciente de América Latina.

“Daniel Santos. La Habana que hay en mí”, de Rosa María Fernández Sofía
Daniel Santos se alista para llegar a La Habana, después de 30 años de ausencia. En esta ciudad, done sus amores y bendiciones musicales colmaron la vida del artista puertorriqueño durante quince años un poco antes y después de la década de 1950, los cubanos lo mantienen latiendo en sus corazones. Enterados de su llegada, sonando aún en los viejos tocadiscos caseros y en la radio nacional, le preparan un extraordinario homenaje. Una mujer que lo amó levanta su copa en el Bar San Juan, con el hondo recuento de su vida, de la cual guarda insospechadas huellas. Sin embargo, el día señalado llega con la noticia de su muerte.

Esta narración literaria, basada en una investigación periodística documental, recrea la vida de La Habana, Cuba, a través de Daniel Santos, artista popular boricua, tan querido como controversial, que se ganó el epíteto de “Inquieto Anacobero en La Habana”.

“Larga oda a la salvación de Osvaldo”, de Minerva Reynosa y Sergio Ernesto Ríos
Larga oda a la salvación de Osvaldo es un libro escrito a cuatro manos por Minerva Reynosa y Sergio Ernesto Ríos. Hay al menos dos vías en este poema: la anecdótica y bicéfala desnaturalización del Yo. Es un homenaje al poeta argentino Osvaldo Lamborghini y es un poema a la memoria postadolescente, sobreviviente del amor, sexo y drogas, el placer, la imaginación, el terror entremileniano e infinito en el derroche de lenguas (inglés, francés, náhuatl, ruso, portugués), afectaciones y vagabundeos “esquizonautas”.

Esta es una versión remixeada de un libro originalmente de más de 80 cuartillas; es breve pero de mayor velocidad para el lector, con énfasis en los juegos visuales a propósito de las estructuras textuales domesticadas en las pantallas cotidianas. Ahí es donde cobra más riesgo este libro experimental, de desescritura bicéfala, una reelaboración de aquella aspiración postosvaldiana y post pizarkniana: “no hablo con mi voz, sino con mis voces”, a “voces que hablan y simulan el habla y la escritura”.

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Gerson Gómez

Crónicas gonzo desde la ciudad aromática a barbarie, a cabrito, carne asada y a cerveza.

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