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A los 36 años era viudo, estaba retirado y tenía tres hijos

Río Ferdinand alcanzó la gloria muy pronto. Era considerado el mejor defensa de Inglaterra, había formado una familia, la cual se componía de tres hijos y su esposa Rebbeca Ellison y sobra decir que tenía una estabilidad económica envidiable.

De pronto, la vida le cambió. A su esposa le detectaron cáncer de mama y 10 semanas después ella falleció. Un mes después, Ferdinand se retiró del futbol, a los 36 años de edad, para dedicarle tiempo completo a sus hijos.

Sin embargo, la situación lo rebasó por completo, pues no sabía hacer nada que no fuera futbol, ni “llamar por teléfono a un médico. No tenía ni idea de cómo hacerlo”.

“En el futbol no se levanta un dedo hasta que entras al campo para para jugar. Antes de irse, ella me dijo que sería un papá y una mamá estupendo para los niños. Yo nunca pensé que pasaría. Pero ella se marchó diez semanas después de diagnosticársele el cáncer. Ahora sé que necesito ayuda", dijo el británico, quien confesó que cayó en el alcoholismo.

“Al principio bebía mucho por las noches después de acostar a los niños. Hasta que un día me desperté y no era capaz de llevarlos al colegio. Incluso tuve un accidente de coche. Y me di cuenta de que no podía seguir así. Sufrí ataques de pánico", revela el excentral inglés.

Casi dos años después, Ferdinand valora el trabajo que realizaba Rebbeca como madre. “Ahora entiendo la importancia que tenía como madre. Nosotros los hombres somos ignorantes. Muchas mujeres cuidan de la familia y del hogar, y creemos que eso no es un trabajo. Es un trabajo muy duro", comentó.

 

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