Por Francisco X. López

Para muchos, Superman representa los más altos ideales, los valores más nobles del ser humano: la justicia, el altruismo y la esperanza. Para otros es un instrumento de dominación cultural, el cual varios autores han usado para ejemplificar la decadencia de la sociedad que le dio origen: la estadounidense.

Un sólo hombre fue, durante 28 años, ambas caras de la moneda, mostrando lo mejor y lo peor del superhéroe por antonomasia.

Christopher Lloyd Dennis, un aspirante a actor, nunca consiguió un gran papel, pero siempre será recordado como el Superman de Hollywood Boulevard. El primero de una nueva clase de intérpretes, que inspiró a los artistas callejeros que podemos ver en las grandes ciudades.

En 1991, mientras trabajaba como mesero, le comentaron que parecía un Christopher Reeve rubio. Decidió teñir su cabello y usar un disfraz para tomarse fotos con los turistas. Ésta decisión lo convirtió en una pequeña celebridad. Interpretó al Hombre de Acero en varios programas, fue entrevistado muchas veces e incluso protagonizó un documental: Confesiones de un Superhéroe, donde el director Matt Ogden, exploró la vida de quienes caracterizan a los héroes de los niños a cambio de una sonrisa y algunas monedas. En su mejor momento llegó a tener un pequeño museo privado, en el cual consideraba contar con un millón de dólares en memorabilia.

Con el tiempo se volvió obsesivo con su interpretación, conocía la historia y cada detalle del personaje y lo compartía con su público, incluso llegó a perseguir a criminales reales. y aunque para muchos era la imagen de un héroe, en su interior libraba una terrible batalla con sus demonios.

Su fama vino a menos y llegaron los problemas económicos. Se vio obligado a vender su colección y después de un difícil divorcio, comenzó una espiral descendente. En 2017 fue asaltado y golpeado, perdiendo todas sus pertenencias, su traje y algunos dientes. Terminó refugiándose con unos cartones viejos a uno metros del Teatro Chino. Un grupo de fans inició una colecta que le permitió recuperarse, pero el resto del mundo se olvidó de él. Volvió a vestir el traje, pero su fama no regresó. Incluso el youtuber, Gene Nagate, le donó 200 dólares, sus ganancias de un mes en la plataforma, para ayudarlo. Su video alcanzó más de 90 mil vistas pero, fuera del morbo, nada consiguió.

Dennis consumía metanfetaminas y durante un tiempo vivió en un pequeño apartamento a cambio de cuidar a los animales rescatados; se mantenía de las propinas que le daba la gente y de la venta de ropa que recuperaba de depósitos para donación.

Como una broma cruel del destino, Superman terminó abandonado y viviendo en la calle. El pasado 3 de noviembre, un amigo lo encontró muerto dentro de un contenedor de ropa usada.

Al final, la indiferencia fue la que realmente mató al Superman de carne y hueso, Recordemos eso la próxima vez que veámos a un cosplayer callejero y agradezcamos que mantengan vivas las ilusiones de los niños.

Imagen de francisco.lopez

Francisco Xavier Lopez Martinez


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