Por Francisco X. López

En cualquier salón de clases hay un compañero bueno para dibujar, hacer caricaturas y burlarse de los profesores. De vez en cuando, surge alguno con especial habilidad para producir cómics. Ocasionalmente, este individuo es brillante y sólo uno en un millón logra destacarse como historietista y llega a revolucionar el medio. 

En 1958 Gilbert Shelton, a la postre uno de los mas importantes autores del cómic underground, conoció a Frank Stack, editor de la revista estudiantil The Texas Ranger, ambos buscaban trabajar en la industria del cómic. En 1962 Gilbert trabajaba en una editorial y Frank estaba en el ejército, justo en la época de máxima tensión por la construcción del Muro de Berlín. 

Los soldados temían ser enviados al extranjero, y eran aleccionados para aceptar estoicamente la posibilidad de tomar las armas. Un panfleto con el titulo Why Me (Por qué Yo) buscaba convencerles de su importancia para salvar al mundo libre del comunismo. La respuesta obvia de un caricaturista era ridiculizar la situación. 

Frank dibujo un grupo de mártires cristianos entrando al circo romano mientras unos soldados le entregaban una copia del panfleto Why Me. Pegó su dibujo en un pizarrón a manera protesta y en poco tiempo desapareció. Esto le mostró el poder de su critica y comenzó a dibujar pequeñas historias reinterpretando el Nuevo Testamento, mostrando a Jesús como un joven normal y alejado de la autoridad, creando comentarios y versiones satíricas y humorísticas de las escrituras. 

Estas páginas eran solo para su diversión y la de sus amigos cercanos, pero las conservó, como todo estudiante hace con sus cómics de la secundaria y preparatoria. Años después, intentó vender algunas de sus historias, pero no fueron bien recibidas. La sátira no era bien vista por los editores, y los trabajos que se mofaban de la política y la religión estaban condenados al rechazo. 

Shelton decidió publicar por su cuenta las historias de Stack en su fanzine llamado The. Estas se convertirían en un éxito. Recopiló las páginas, las fotocopió y engrapó para venderlas por separado, 50 copias en total, creando así el primer cómic underground

Esta versión de Jesús no era una herética o blasfema, más bien presentaba las historias de los evangelios como si se narraran en primera persona por el protagonista, no por autores que buscaban idealizar la vida de un personaje. 

¿Pueden imaginar a Jesús platicando con los sabios del templo y troleándolos? ¿O acaso criticando a la oveja negra de la familia, su primo raro Juan, siempre hablando del infierno e intentando ahogar a la gente en las aguas del Jordán? ¿Les extrañaría ver a Judas como un simple patán que entregó a sus amigos por dinero? 

El éxito fue tanto que Stack produjo dos tomos más: Jesús conoce a las Fuerzas Armadas y Jesús se une a la Comunidad Académica. Los tres cómics fueron recopilados en un volumen publicado por Fantagraphics Books, el cual está disponible a través de Amazon y cuya versión digital se consigue en Comixology.

En estos días de quedarse en casa, siempre es bien recibida una obra que nos haga ver desde otra óptica algunas de las ideas que damos por sentadas.

Imagen de francisco.lopez

Francisco Xavier Lopez Martinez


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