Espada de Dos Manos

Por Marcelo Fabián Monges / Escritor y periodista

Viernes 6 de noviembre de 2020

 

Una enorme conmoción ha provocado en los medios de comunicación mexicanos, la decisión de tres grandes cadenas de televisión norteamericanas de interrumpir el mensaje de anoche del presidente Donald Trump, aclarando que lo hacían porque el presidente, “mentía”.

La conmoción en los medios de comunicación mexicanos por este hecho se explica por una razón muy simple, porque es algo a lo que ellos no se atreverían.

Incluso Ciro Gómez Leyva, en su informativo del las 10:30 de la noche, al final en su segmento con David Páramo, cuestionó a las cadenas norteamericanas por este hecho, acusando: “censura”.

Es que hay que explicarle a Ciro Gómez Leyva, como a muchos otros conductores de televisión y conductoras, que “libertad de expresión no es repetir lo que dice el que manda, sin cuestionar, aunque sean mentiras”. Este apotegma, debería ser inscripto en todos los manuales de periodismo en México. Lo digo sin ninguna presunción. Por el contrario, su utilidad es la que define su importancia.

Es que el hecho de que le corten la transmisión a un presidente, porque lo que está diciendo es mentira, para los medios mexicanos, muchos lamentablemente con un prominente mito de la autoridad, es algo desconcertante, porque ni siquiera se les ocurre hacerlo o poder hacerlo.

Sucede que libertad de expresión no es divulgar mentiras. En este sentido, lo que hicieron las cadenas de televisión norteamericanas, lejos de la censura, es un profundo acto de responsabilidad. La situación por la indefinición de la elección es muy seria. No solamente genera muchas expectativas, también genera múltiples tensiones sociales. Lo que se define es nada más y nada menos que el futuro de una sociedad. Y sus ciudadanos lo saben perfectamente.

La ambición de Trump, absolutamente sin límites, algo que sabe cualquiera que conozca un poco a Trump, lo lleva a actuar de forma totalmente irresponsable y quererse quedar abotonado en la silla presidencial y en el Salón Oval, aunque para esto tenga que inventar denuncias sin pruebas, o provocar incluso una guerra civil. Trump mintió desde siempre. Lo hizo toda la vida. Lo pudo ver muy claramente el mundo en su campaña a la presidencia. Y lo pudieron seguir observando todo el tiempo, cualquier persona bien informada que monitoreara noticias de Trump. La diferencia estuvo en que los medios norteamericanos, en medio de esta delicada situación por la indefinición de la elección, le dijeron: ¡Basta!

Un antecedente de algo similar ocurrió en Brasil, cuando el presidente Jair Bolsonaro, luego de haber tratado mal a la prensa en reiteradas ocasiones, se enteró de la noticia de que los trabajadores de prensa ya no cubrirían sus conferencias de prensa en el Palacio do Planalto. Un gesto de absoluta dignidad de los trabajadores de prensa de Brasil.

Claro, la fuerte decisión de los medios norteamericanos de dejar de transmitir al presidente porque miente, confronta y coloca ante un espejo a los medios de comunicación mexicanos, que continúan cubriendo y difundiendo cuantas mentiras le venga en gana decir al presidente López Obrador, que miente como respira. Y, aunque los medios mexicanos muchas veces repitan lo que dice el presidente, con una sonrisa forzada, o tratando de disimular lo que les provoca, no lo cuestionan, y mucho menos, dicen claramente que el presidente está mintiendo, y mucho menos, lo dejan de cubrir, o le cortan la transmisión porque está mintiendo.

Lo que hicieron las cadenas televisivas norteamericanas anoche, entre las que se encuentran ABC, NBC, MSNBC y FOX, es un gesto de responsabilidad social absolutamente ejemplar.

Si ellos se prestan a difundir las mentiras de Trump, lo que están haciendo con eso puede llevar a incendiar el país. Como esa cordura no la tiene Trump en ninguna parte, esa prudencia y ese valor, lo han tenido las televisoras norteamericanas.

En México, la sumisión al poder y la mentalidad de sumisión con que muchos periodistas buscan servirle al poder y no a la gente, no les permitiría, al menos en la actualidad, tener un valor semejante para asumir una actitud con una valentía de esta naturaleza. Entonces es mejor llorar acusando censura. Que cada quién diga lo que quiera. Como con el tema de la pandemia “somos un gobierno de libertades” dice Claudia Sheinbaum, por eso en medio de la pandemia nada es obligatorio, ni el cubrebocas, ni nada. Es que no hay libertad sin responsabilidad. Nadie tiene el derecho de contagiar a quien le dé la gana. Pero en México esto de las responsabilidades es toda una tarea pendiente, por eso es el país de la impunidad, justamente porque como nadie es responsable de nada, nadie paga por sus delitos tampoco.

Esto también vale para la libertad de expresión. Libertad de expresión no es decir lo que a alguien se le dé la gana, incluyendo mentiras, injurias, o jugando con el honor de la gente, o insultando. Libertad de expresión es poder hablar sin condicionamientos, que provengan de ningún lado, tampoco del poder, pero lleva implícito una importante responsabilidad.

Así que los medios de comunicación mexicanos pueden aprender de la experiencia ajena y llevarse una enorme lección de lo que hicieron las cadenas norteamericanas anoche, cortando el mensaje de Donald Trump, por algo tan simple, tan grave, y tan grave, como que estaba mintiendo, en medio de una situación que podría ser explosiva.

Una de las grandes lecciones históricas de estas elecciones de 2020 para la presidencia de los Estados Unidos, sin duda será esta, la responsabilidad de la prensa, y cómo le cortaron su mensaje a Donald Trump, por estar mintiendo a su antojo.

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Marcelo Fabián Monges

Escritor argentino, nació en la ciudad de Córdoba, 1964. Naturalizado mexicano. Ha colaborado en el Diario Página 12 de Buenos Aires. En México en la revista Mira (de Miguel Ángel Granados Chapa), en los periódicos La Jornada, Reforma y El Universal. Es autor del Proyecto de Convención contra los Golpes de Estado (2009). Es presidente de la Fundación Conciencia y Dignidad. Es autor de los libros: “A los 500 años de la ocupación de América” (1992), prologado por el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel. “Chiapas cuando la dignidad se levanta y camina” (1995), con prólogo de Osvaldo Bayer (autor de la Patagonia Rebelde). “Un llamado a la humanidad contra el exterminio de la especie” (2002), con reseña de Carlos Monsiváis, libro que comprende un compendio de propuestas en contra del neoliberalismo, el armamentismo y la guerra. “Lucila entre el mar y el fuego”. Novela. (2007) “Cuando Hablo con Vos”. Novela. (2011) “Divina Mar”. Novela. (2012) Trump La Resistencia. Ensayo (2017)

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