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LIVERPOOL.- El club Liverpool está imparable y supera una de las pruebas más demandantes en su camino al título de la Premier League al vencer 3-1 en casa al Manchester City, en la jornada 12 del certamen.

Gracias a estas tres unidades, Liverpool llegó a 34 y se reafirmó como el equipo dominante en el balompié inglés con ocho puntos de ventaja sobre sus más cercanos perseguidores, Leicester y Chelsea; los dirigidos por Pep Guardiola se estancaron en 25 unidades y cayeron al cuarto puesto.

Los citizens fueron claros en sus intenciones desde el amanecer del compromiso, propusieron un ritmo frenético en zona ofensiva y presión alta en la salida del balón de sus rivales con diversos elementos, pese a ello fueron incapaces de hacerse presentes en el marcador en cinco minutos de total asedio sobre los locales.

En el minuto seis, y apenas en su primera incursión en ataque, los reds tomaron la ventaja del encuentro tras un descomunal zapatazo de Fabinho, que tomó el esférico tras un erróneo despeje de la defensa visitante y lo colocó en un pequeño resquicio entre el poste derecho y la estirada de Claudio Bravo.

Los visitantes reclamaron airadamente tras el golpe recibido, pues la acción que culminó en el gol estaba precedida de una clara mano del defensa Trent Arnold dentro de su área, pero el balón pegó antes en el brazo izquierdo del atacante Bernardo Silva, por lo que los colegiados encargados del VAR desestimaron las exigencias de los sky blues.

El gol de brasileño significó un envión anímico para los suyos y sumergió a sus rivales en un total desconcierto, después de verse en desventaja pese a su tempranero, pero poco productivo dominio.

Liverpool aprovechó el momento que se vivía en Anfield y en una jugada de apenas tres toques, Salah consiguió el 2-0 gracias a un remate con la cabeza a contrapié de Bravo, tras un preciso centro del lateral zurdo Andrew Robertson.

Los celestes intentaron recortar la distancia en los minutos restantes de la primera mitad, pero se toparon con una muralla roja de hasta ocho piezas en defensiva, y cuando lograban penetrar, Alisson estuvo atento para mantener su arco en cero.

En el complemento, los reds impusieron el ritmo y trámite de juego que les convenía; regalaron la posesión a sus rivales, pero sin dar concesiones en zona baja y esperaron por la oportunidad de salir al contragolpe para dar la estocada final.

El plan de Jürgen Klopp rindió frutos apenas en los primeros suspiros de la segunda parte, ya que en el minuto 51, Mané se lanzó de “palomita” para rematar con la testa un centro de Jordan Henderson y poner el encuentro en situación de goleada con el 3-0.

La insistencia de los visitantes tuvo recompensa hasta el minuto 78, cuando el español Angeliño lanzó un centro raso que fue rematado de primera intención por Bernardo Silva, que hizo estéril el lanzamiento de Alisson y recortó la distancia a dos goles.

En el agonizar del choque, el City se lanzó con demasía de elementos al ataque, pero los intentos fueron insuficientes y terminaron un encuentro más que se suma a la negativa racha que acarrean contra Liverpool en Anfield, pues no conocen la victoria en este estadio desde 2003.

Notimex

JLR

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