Por Omar González

Junto con el espíritu navideño, de paz, amor y felicidad, también nos llegan las noticias de despidos en dependencias del gobierno, donde todos estos valores y deseos, se quedaron a un lado y, al contrario, los jefes o funcionarios “pesados” los toman como estrategia para extorsionar y presionar a sus empleados de confianza.

El caso de los trabajadores del Servicio de Administración Tributaria (SAT) salió a la luz durante esta semana a través de redes sociales, gracias a videos que varios de los afectados grabaron mientras los juntaron para avisarles que su contrato había terminado y que tenían que firmar su renuncia debido al programa de austeridad presupuestal. De no hacerlo, se les tomaría como un cese, lo cual no les permitiría tener la posibilidad de volver a trabajar en la dependencia –si es que existiera esta-.

En muchos casos, el aguinaldo estaba de por medio, fue la forma de presionarlos a firmar. Sabiendo que, de no hacerlo, no tendrían liquidez para enfrentar los gastos para estas fechas.

La Cuarta Transformación iniciaba con despidos injustificados, los reflectores voltearon a las promesas de campaña del ahora presidente Andrés Manuel López Obrador, en donde mencionó que habría empleos para todos.

Pero, esta Cuarta Transformación… ¿se extiende a la iniciativa privada? Dejar a centenares de personas sin trabajo en esta temporada, de forma injustificada y sin un mínimo respeto a la Ley Federal del Trabajo, desde mi particular punto de vista, es una acción arbitraria, inhumana, vil y de enorme impunidad.

Hay quienes aprovecharon la coyuntura de este nuevo inicio de gobierno para pasar de represores, delincuentes de cuello blanco a víctimas, valiéndose de que hay un culpable en la conciencia colectiva de miles de mexicanos. El artífice de esta Cuarta Transformación, les abrió el camino a realizar sus triquiñuelas y pasarse las leyes por el arco de triunfo.

Varios, fueron “secuestrados” por más de tres horas, con la amenaza de que si no firmaban su renuncia, el aguinaldo, prestación que ganaron a pulso durante un año de labores, no les sería pagado. No podían salir del área de recursos humanos de esa empresa sin emitir su rúbrica. Amenazas como: “si no lo haces, pues va a ser difícilmente encontrarás trabajo en otro lado”. Dos cheques sobre la mesa: uno del finiquito –ojo, no de liquidación-, el otro del aguinaldo. El primero condicionando al segundo. ¿Corrupción? ¿Impunidad?

“El Merry”, lo echaron de una forma artera

Varios colegas fueron víctimas de estas prácticas indecentes. El cuarto poder los trato de un modo grosero. Siempre vistos como números en la nómina, jamás reconocidos por su calidad laboral. Carlos Meraz, uno de ellos; él decidió no callar.

Para quienes lo conocen, sabrán que “El Merry” ha dedicado gran parte de su vida a esta labor. Pocos pueden jactarse de haber entrevistado a Donald Trump, a Keith Richards, a Bono; tener la exclusiva del rompimiento de Caifanes y de esas historias muchas, las que Carlos Meraz ha llevado a los diarios de nuestro país. Un experto en la información de los espectáculos. Un maestro para algunos, un gran profesional y amigo para muchos.

La experiencia, amor al oficio y dedicación a la empresa donde laboró por 12 años, le sirvieron de poco. Una “patada en trasero”, duro, pero cierto, recibió de parte de Grupo Imagen.

Así fue el trato que recibió… De cuarta.

La rola

Dedicada a las víctimas de ese trato de cuarta…

 

Importante: Este contenido es responsabilidad de quien lo escribe, no refleja la línea editorial del Diario de México

Imagen de omar.gonzalez

Omar González Zárate

Recuerdos, política y lo que surja.

Importante: Este contenido es responsabilidad de quien lo escribe, no refleja la línea editorial del Diario de México


También te puede interesar