Por Francisco X. López

Para la mayoría de la gente es difícil recordar que antes de ser un fenómeno televisivo a comienzos de la década, The Walking Dead era un cómic exitoso con un sólido historial de ventas y críticas favorables.

El primer número de la serie apareció en octubre de 2003, vendiendo apenas 7 mil 266 ejemplares. Desde entonces se han hecho múltiples reimpresiones y el compendio con los primeros seis números ha vendido más de medio millón de copias. Dieciséis años después, la serie ha vendido más de mil millones de ejemplares en todo el mundo, convirtiéndose en la serie “independiente” más rentable de la historia.

Cuando la cadena AMC comenzó a transmitir la serie, las ventas se dispararon hasta convertir el número 100 en el segundo cómic más vendido de la década hasta entonces con 379 mil copias, algo sólo visto en las series de MARVEL o DC.

Explicar estos números es complicado, sobre todo teniendo en cuenta que los zombies son un recurso narrativo muy explotado en la actualidad. El secreto está en los personajes y su interacción. TWD nos ha entregado a varios de los héroes y villanos más memorables de este siglo, principalmente al protagonista, Rick Grimes, un sencillo policía de Kentucky que atraviesa una enorme transformación convirtiéndose de facto en el líder de los sobrevivientes de un mundo postapocalíptico, poniendo sus valores morales y familiares como la base moral de una nueva sociedad, que se enfrenta no sólo a los zombies, también a sus propios temores, sus pérdidas e ideologías.

Un hombre común para quien el objetivo final es construir las bases de una sociedad justa, equitativa y sin los errores del pasado. La trama del cómic no gira en los zombies, lo hace en torno a los seres humanos que se saben condenados, pero se niegan a rendirse.

El 5 de julio, Rick Grimes murió. No fue una muerte espectacular, lo hizo como muchas personas, en un acto sin sentido, solo en su habitación. Su deceso conmocionó no sólo a los personajes, también a los lectores, pues sucedió de una forma inesperada y para muchos anticlimática. De manera parecida a otras muertes emblemáticas en los cómics, la suya es más que un final. Es un principio, una inspiración para otros personajes tomen la estafeta y continúen su crecimiento.

En un mundo devastado por la muerte, la pérdida de una sola vida hace toda la diferencia, demostrando que los cómics aun conmueven a las audiencias.

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Francisco Xavier Lopez Martinez


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