compartir en:

El expresidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva no se presentó ante la Policía Federal, como se lo dictaminó el juez Sergio Moro para que se entregara por la acusaciones de lavado de dinero y corrupción.

El exmandatario se atrincheró en el Sindicato de los Metalúrgicos de la ciudad de Sao Bernardo do Campo, donde fue protegido por cientos de simpatizantes.  Fuentes cercanas al expresidente dijeron que esto es un desafío a la justicia brasileña debido a que Lula considera que se le quiere dejar fuera de los próximos comicios.

La Policía Federal y la defensa de Da Silva, se encuentran negociando su entrega para que sea de manera voluntaria  y así evitar posibles enfrentamientos entre los cuerpos policiales y los simpatizantes del expresidente.

La Polícia Federal espera que las negociaciones lleguen a “buen termino” y se cumpla con la orden el día sábado. Por su parte, la defensa del ex mandatario pide que la orden sea ejecutada el lunes, para que Lula pueda asistir este sábado a una misa en memoria de su esposa Marisa Letícia, fallecida el año pasado.

José Roberto Batochio, abogado defensor del expresidente, aseguro:

"No es rebelión (...) Es un derecho de la persona preservar su libertad y no contribuir a cualquier acto que pueda suprimirla, sin violencia, por supuesto".

De entregarse, Lula da Silva cumpliría una pena de 12 años y un mes de cárcel.

NOTA RELACIONADA: Tribunal rechaza petición de Lula para evitar prisión

 

TAGS EN ESTA NOTA: