Por Hugo Hernández

El presidente de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, Claudio X. González, aseguró que ‘México no está condenado a ser un país corrupto’, por lo que primero es creer que se puede combatir; aunque reconoció que sí “somos una nación corrupta”.

En entrevista, el empresario indicó que no debe haber pretexto para combatir ese problema que se vive desde hace muchos años en México, y luchar contra un sistema que ha fallado a las nuevas generaciones.

“La corrupción mata, deja en la ignorancia, en la pobreza. Todos somos culpables: rompemos el contrato social, rompemos el estado de derecho, y ahí están las consecuencias”.

Luego de dar la ponencia “Corrupción, el lastre de México”, ante estudiantes de la Universidad del Valle de México (UVM) Campus Tlalpan, el activista fue cuestionado sobre la gestión de Enrique Peña Nieto en materia de corrupción, y dijo que, más allá de calificaciones, se deben impulsar más acciones y más voluntad ciudadana y gubernamental, para combatir un flagelo que es público, privado y social.

“Más que poner una calificación o un ranking, debemos poner voluntad y empeño para que esto vaya cambiando, se debe construir las instituciones, por eso nuestra insistencia de tener una Fiscalía verdaderamente autónoma, independiente, para nuestro país porque eso es lo que le va a servir a México”.

Refirió que su generación “bajó la cabeza ante el poder y los dejó hacer y deshacer”, por lo que para combatir el problema de la corrupción se debe aplicar el elemento activo en el cambio social: la ciudadanía participativa y comprometida.

“Sin eso, no viene el cambio, no hay incentivos dentro del sistema político del país”.

México ocupa el lugar 123 de 176 países en el Índice de Percepción de la Corrupción, indicó tras recordar que el costo de la corrupción es de 9% del Producto Interno Bruto (PIB).

Indicó que las organizaciones de la sociedad civil que critican la corrupción en las instituciones del sector público y que denuncian la inseguridad creciente en el país, están haciendo su trabajo; aunque los gobiernos no están acostumbrados a la denuncia y participación de la gente.

“Yo espero que esta actitud se vaya naturalizando, que los ciudadanos exijamos más, nos comprometamos más y propongamos más, pero esto se va a ir normalizando en la medida que se vaya ciudadanizando la política en nuestro país”.

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