Estados Unidos.- El combinado nacional quiere brindarle una alegría más a todos los aficionados mexicanos que los han estado apoyando en el presente torneo.

La rivalidad entre la Selección Mexicana y Estados Unidos vivirá un capítulo más en la final esperada por los organizadores, que tenían la fiesta preparada en el Estadio Soldier Field de Chicago, que tiene varios días con el boletaje agotado y se espera que los paisanos sean mayoría.

México es el gigante de la Concacaf, pero con el cuadro de las Barras y las Estrellas muy cerca y el duelo de hoy definirá si permanece el estatus o se elimina, porque por el momento, el Tri es el mandón del formato actual de la Copa Oro con siete títulos, por seis de los vecinos del norte, que buscan igualar este aspecto de la tabla.

En el total histórico de torneos de la zona, la ventaja mexicana es más amplia, con 10 trofeos, por los mismos seis de los estadounidenses, que fue hasta 1991 que comenzaron a ser contendientes y a desbancar a Costa Rica como el rival más peligroso.

Será la sexta final que sostengan las mejores selecciones del área, con ventaja para el combinado tricolor de cuatro victorias contra un descalabro, que fue en la edición de 2007.

Después se encontraron en 2009 con un escandaloso 5-0 y dos años después, el Tri fue bicampeón al imponerse 4-2, en un duelo que se recuerda por la obra de arte de Giovani dos Santos, en el cuarto gol que aseguraba el título.

Para esta final, la escuadra de Gerardo Martino llega con serios problemas de funcionamiento y muestras de cansancio, dos situaciones que deberá trabajar con urgencia, para salir adelante del reto. Estados Unidos tiene marca perfecta, pero su futbol no es para presumirlo, aunque tiene en Christian Pulisic a un peligroso jugador que puede ser una pesadilla para la débil zaga mexicana.

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