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Por Carlos Meraz

Un anécdota de la adolescencia marcó su pasión y forma de ganarse la vida, cuando una vez en la secundaria Marco Zamudio asistió al Museo de Arte Moderno, en cuya entrada vio a un niño casi obligando a su progenitor a entrar al recinto.

“Vamos al museo a hacernos mejores seres humanos”, recordó el pintor y muralista sobre lo que para él es la esencia del arte en nuestras vidas.

LA MUJER FRENTE AL ESPEJO

Actualmente, Zamudio expone “De Alice y otras series”, hasta el 15 de mayo en la galería La Silvestre Atelier, ubicada en Jose Alvarado 7, en la colonia Roma Norte.

La muestra, está conformada por más de 40 piezas, con técnicas como óleo, acrílico y carboncillo, que exhiben las múltiples visiones de la mujer, desde el erotismo hasta la muerte.

El proyecto surgió hace cinco años cuando dio una terapia de dibujo y pintura para 44 esquizofrénicos, donde llamó su atención que 35 de ellos decidieron dibujar
a Alicia y a El Gato de “Alicia en el País de las Maravillas”, de la novela original de Lewis Carroll.

“La primera entrega de la serie es introspectiva, la segunda es más oscura con el acoso sexual y la tercera es la locura absoluta. Es un viaje oscuro de una Alice arquetípica de las mujeres.

“Es una crítica porque el actual panorama de la mujer es devastador, ni con la 4T de AMLO se ve que vaya a cambiar. Es el aniquilamiento del género femenino”, sentenció Zamudio.

HOMENAJE A LOS CAÍDOS DEL TERREMOTO

Su obra es reconocida popularmente, pues dos murales de su autoría se encuentran en estaciones del Metro: en Insurgentes (“The Passenger”) y en Tlatelolco (“Andén de Ouroboros”), y espera concretar una tercera obra en el Sistema de Transporte Colectivo.

“Si el gobierno me patrocina la mitad, yo ponga la otra parte y hacemos otro también en Tlatelolco, pero en la dirección Universidad, sería un homenaje a los caídos en los sismos del 1985 y 2017.

”Sería una paráfrasis de Caravaggio del ‘Santo Entierro’, pero con un chico saliendo de los escombros”, aseguró Zamudio.

Destacó que pese a nuestro legado de muralistas, a la Ciudad de México le hace falta este estilo en su caótico paisaje urbano.

“El lugar ideal para una obra mía sería la Alameda Central, quizá hasta en el piso con una técnica de mosaico veneciano”, advirtió.

 

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