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Por Óscar Reyes

En busca de una vida mejor o por la violencia de la guerra, algunas personas deciden dejar su lugar de origen para asentarse en otro país; sin embargo, durante el trayecto enfrentan diversos peligros que podrían terminar con su vida.

Ante dicho panorama, es necesario visibilizar el problema migratorio, así como saber las diferencias entre migrante y refugiado; dos conceptos que mu­chas veces son confundidos y que dejan un vacío en la protección de Derechos Humanos.

La exposición “Rompiendo muros, migrantes y re­fugiados. Un desafío para la humanidad”, presentada en el Museo Memoria y Tolerancia de la Ciudad de México, muestra de manera general el fenómeno mi­gratorio a nivel mundial con el fin de combatir la indi­ferencia y los prejuicios.

En entrevista con Diario de México, Linda Atach, curadora de la muestra, afirmó:

“Queremos aclarar la diferencia política que existe entre ambos conceptos. El migrante es aquel que elige dejar su hogar en busca de una vida mejor; mientras que el refugiado es quien deja su hogar o está forzado a hacerlo por causa de la guerra o de­sastres naturales, ya que hay sitios donde la violen­cia ya no permite la vida”.

Refugiados en el mundo

Atach detalló que la muestra no sólo se centra en la movilización de mexi­canos hacia Estados Unidos, sino que también engloba la situación a la que se enfrenta la población de los continentes.

En ese sentido, de acuerdo con cifras otorgadas por ACNUR, los países con mayor número de refu­giados, en 2016, fueron: Siria, con 5 millones 500 mil; Afganistán, 2 mi­llones 500 mil; Sudan del Sur, 1 mi­llón 400 mil; Somalia, 1 millón y Su­dán con 650 mil 600.

“Estamos en un mundo que va a transformarse en los próximos 10 años porque hay movilizaciones y una crisis humanitaria importante que será un reto para la humanidad”, enfatizó la curadora.

Asimismo, existen campos de refugiados destina­dos a alojar a quienes lo necesitan, donde las perso­nas reciben protección y asistencia humanitaria. Da­adab, al este de Kenia, es el campamento más grande del mundo; aloja 600 mil personas.

En cuanto al refugio, México es un país com­prometido con los Derechos Humanos, por lo que desde 2011 existe la Ley sobre Refugiados, Protec­ción complementaria y Asilo Político; en conse­cuencia, todo extranjero puede pedir la condición de refugiado ante la Comisión Mexicana de Ayu­da a Refugiados (Comar) o al Instituto Nacional de Migración (INM).

En busca de un sueño

Aunque no existen cifras oficiales, se estima que anualmente ingresan de manera no documentada a México, por la frontera sur, alrededor de 150 mil per­sonas; sin embargo, organizaciones de la sociedad ci­vil elevan esa cifra a 400 mil indocumentados.

Actualmente, el 98% de mexicanos migran con rumbo a Estados Unidos, por lo que hay más de 37 millones de personas de origen mexicano radicando en la Unión Americana, de ellos 12.7 millones han na­cido en México y 6.35 millones carecen de documen­tos migratorios.

“Las políticas de deportación que han seguido la administración del presidente Obama y Trump es­tán separando a las familias mexicanas en los Estados Unidos, que en realidad no son mexicanos, ya son ciudadanos estadounidenses porque la Unión Ameri­cana siempre fue cuna de migrantes”, sostuvo Atach.

“Rompiendo muros, migrantes y refugiados. Un desafío para la humanidad” es el resultado de la co­laboración del Museo Memoria y Tolerancia con la Comisión Nacional de Derechos Humanos y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refu­giados (ACNUR), Médicos sin Fronteras, Casa Refugia­dos entre otras instituciones.

Refugiado: Persona que se ve obligado a abandonar su país de origen o de residencia habitual por temor, persecución o por ser víctima de violencia o violaciones a sus Derechos Humanos por motivos de raza, religión, ideología política, nacionalidad, o pertenencia a determinado grupo social o preferencia sexual.

Migrante: Persona que por decisión propia, y de manera voluntaria, abandona su país de origen en busca de mejores condiciones de vida, más oportunidades y/o educación, un entorno social tolerante y pacífico, o bien, un país con más garantías individuales y seguridad.

Fuente: Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refu­giados (ACNUR)

 

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